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El adiós a la producción nacional: John Foos apaga sus máquinas y opta por la importación de calzado

La histórica marca de calzado que en su apogeo llegó a producir más de un millón de zapatillas anuales, cerrará su planta en San Isidro antes de fin de mes. Afectada por la apertura de importaciones y la caída del consumo, la empresa comenzará a traer productos terminados desde Tailandia y Vietnam, mientras que los 50 empleados restantes perderán su empleo.
Sabado, 11 de abril de 2026 07:46
Otra empresa que cierra la fábrica, echa a los 50 empleados y trae zapatillas de China
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En un contexto de incertidumbre económica, la industria argentina continúa sufriendo los efectos de una apertura comercial que ha modificado drásticamente la estructura productiva del país. En este marco, John Foos, una marca que se convirtió en un referente de la moda adolescente durante los años 90 y 2000, se ve obligada a dar un paso que muchas otras empresas ya habían tomado: el cierre de su planta de producción en San Isidro.

Fundada en la década de 1980 por Miguel Ángel Fosati, un visionario que soñaba con fabricar zapatillas vulcanizadas de calidad en Argentina, la marca comenzó a ver su auge a principios de los años 90. En su mejor momento, John Foos llegó a producir casi un millón de pares de zapatillas al año y abastecía una red de más de mil puntos de venta a lo largo del país. El calzado de la firma se caracterizaba por ser accesible para los jóvenes, en un mercado donde las marcas importadas, como las Converse All Star, costaban el doble.

Sin embargo, la situación económica actual, con la caída del consumo interno y la apertura de importaciones, ha hecho que la compañía ya no pueda competir con productos extranjeros más baratos. Según un comunicado emitido por la empresa, el cierre de la planta de San Isidro responde a un proceso de “reestructuración interna” con el fin de garantizar la sustentabilidad del negocio en el largo plazo.

Desvinculaciones y cambio de modelo de negocio

Lo que era un emblema de producción local ahora se ve forzado a cambiar su estrategia para mantenerse a flote. De los casi 400 empleados que llegaron a tener en 2023, tan solo 50 quedaban en la planta, y la mayoría de ellos serán desvinculados antes de fin de mes. Se ha confirmado que John Foos comenzará a importar los productos ya terminados, principalmente desde Tailandia y Vietnam.

En lo que se considera una medida de emergencia, la firma ha ofrecido a sus empleados acuerdos de indemnización que oscilan entre el 60% y el 70% del total correspondiente, aunque advierte que si no se logran acuerdos rápidos, podría solicitar un concurso preventivo.

Un legado familiar en crisis

La empresa, que inicialmente había sido dirigida por el fundador Miguel Ángel Fosati, pasó a manos de su hija, María José Fosati, en 2022. Aunque María José, médica de profesión, relanzó la marca e impulsó su popularidad entre los jóvenes, el panorama actual presenta un desafío demasiado grande. En 2023, gracias a un fuerte aporte de capital familiar, la firma había logrado aumentar su producción diaria a más de 4,000 pares de zapatillas, pero el contexto económico, marcado por una fuerte apertura de las importaciones y la caída del consumo, terminó por afectar las ventas y la capacidad productiva.

En paralelo, otras empresas históricas del sector, como Dass (Nike/Adidas), Whirlpool, y Electrolux, también abandonaron la producción local para importar productos terminados, afectando aún más a la economía nacional y generando un vacío en la industria del calzado y el textil. Además, la reciente decisión de Rigolleau, una fábrica de vidrio de Berazategui, que comenzará a importar vajilla desde China, es un claro reflejo de cómo el mercado argentino se va transformando, con un fuerte giro hacia la importación frente a la falta de competitividad local.

Un impacto creciente en el sector

El impacto no se limita solo a John Foos. En los últimos meses, han comenzado a verse una serie de cierres y reestructuraciones en empresas de diversos rubros. Ejemplo de ello es Baterías Moura, que cerrará dos líneas de producción, y Lumilagro, que pasó de producir localmente a traer sus productos desde China. Asimismo, el sector golosinas también se ha visto afectado, con Georgalos anunciando que ya produce en China su golosina más popular, Flynn Paff, para luego importarla y venderla en el mercado argentino.

De acuerdo con datos oficiales, el sector textil y de calzado ha experimentado una caída interanual superior al 22% en el primer bimestre de 2026, en comparación con el mismo período del año anterior. Este descenso ha sido impulsado tanto por la caída en el consumo interno como por el aumento de la competencia extranjera.

La pregunta sigue siendo: ¿cómo evolucionará la industria local en este nuevo escenario? Mientras las empresas buscan adaptarse a un mercado más globalizado, la industria argentina enfrenta el reto de encontrar un equilibrio entre producción local y la importación de bienes, un desafío que será clave para los próximos años en la economía del país.

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