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Villarruel acusó a Bullrich de querer “vender” la Argentina por la Ley de Tierras y la libertaria respondió: “El país se desarrolla”

La vicepresidenta y la jefa del bloque libertario en el Senado protagonizaron una feroz discusión por el proyecto que flexibiliza la compra de tierras rurales por parte de extranjeros. El intercambio comenzó por un pedido para suspender la sesión tras el triunfo de Argentina ante Inglaterra, pero escaló con acusaciones de “rifar” el territorio, reclamos por la situación económica, pedidos de renuncia y descalificaciones personales.
Jueves, 16 de julio de 2026 18:44
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La reforma de la Ley de Tierras abrió una nueva y profunda grieta dentro de La Libertad Avanza. La vicepresidenta Victoria Villarruel y la jefa del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, mantuvieron un durísimo intercambio de mensajes en el que expusieron posiciones completamente enfrentadas sobre la venta de campos a extranjeros, la soberanía territorial y el rumbo del Gobierno nacional. “Quieren vender el país”, planteó Villarruel, mientras Bullrich defendió el proyecto con una definición tajante: “No se venden tierras. Se desarrolla el país”.

La discusión comenzó durante la noche posterior al triunfo de la Selección argentina sobre Inglaterra y la clasificación a la final del Mundial 2026. Villarruel le escribió a Bullrich para plantearle la posibilidad de suspender la sesión prevista para este jueves en el Senado. El argumento inicial estuvo relacionado con el clima generado por el partido y con el deseo de los legisladores de regresar a sus provincias, pero rápidamente el intercambio avanzó hacia el contenido del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y, especialmente, hacia el capítulo que modifica las restricciones para la adquisición de tierras rurales por extranjeros.

Del festejo por Argentina a la discusión por la soberanía

“¿Cómo vamos a tener sesión después de haber casi ganado el Mundial?”, preguntó Villarruel, según la reconstrucción periodística del intercambio. La titular del Senado sostuvo que los legisladores preferirían celebrar en sus provincias y cuestionó que fueran convocados para votar una iniciativa que consideraba perjudicial para los intereses nacionales. “Para vender el país. Nadie querría festejar en el Senado. Cada senador quiere festejar en su provincia con su familia. No votando una ley que es indignante por el capítulo de tierras”, afirmó.

Bullrich rechazó la posibilidad de suspender la sesión y defendió la decisión de avanzar con el tratamiento legislativo. “Para vos. Para nosotros, cambiar el país es el desafío”, respondió la senadora libertaria. La frase llevó la discusión al centro de la interna oficialista: mientras Bullrich presentó la flexibilización del régimen como una herramienta para atraer inversiones y desarrollar la economía, Villarruel la interpretó como una amenaza a la integridad territorial.

“¿Y lo cambiás vendiendo tierras? Cómo se nota que la integridad territorial no les importa nada”, retrucó la vicepresidenta. En ese tramo del intercambio también vinculó la discusión con las Islas Malvinas y cuestionó declaraciones atribuidas a la diputada Sabrina Ajmechet, a quien mencionó irónicamente como “sobrina” de Bullrich, pese a que no existe un vínculo familiar entre ambas.

La jefa del bloque oficialista negó que la iniciativa implique una entrega indiscriminada de campos o del territorio argentino. “No se venden tierras. Se desarrolla el país”, respondió. Esa definición sintetizó la posición de quienes defienden la reforma: consideran que la eliminación de determinados límites puede facilitar el ingreso de capitales, ampliar la inversión productiva y permitir que las provincias decidan qué operaciones autorizar dentro de sus jurisdicciones.

“Están en Narnia”: Villarruel llevó la pelea al terreno económico

La discusión no quedó limitada a la propiedad rural. Villarruel utilizó el intercambio para cuestionar la situación económica y acusó al oficialismo de encontrarse alejado de las dificultades que atraviesan las familias y las pequeñas empresas. “No se desarrolla nada, están cerrando pymes todos los días y ustedes están en Narnia”, lanzó.

La vicepresidenta agregó que “la gente no tiene para comer” y que muchas familias se encuentran endeudadas. También reclamó que los dirigentes nacionales recorran las localidades del interior y conozcan directamente la situación social, en lugar de “digitar todo desde un despacho”. Con esas afirmaciones, Villarruel amplió la disputa y dejó de cuestionar solamente la reforma de la Ley de Tierras para poner en duda parte del diagnóstico económico del Gobierno que integra.

Bullrich rechazó esa caracterización y aseguró estar conectada con la realidad. “Los argentinos quieren progresar, no ser más subdesarrollados, populistas y pobres”, respondió. La senadora planteó así que las reformas impulsadas por el oficialismo buscan modificar un modelo que, a su criterio, mantuvo al país estancado y sin capacidad suficiente para atraer inversiones.

Villarruel volvió a confrontarla y reivindicó el pasado industrial argentino. “¿Y quién pretende eso? ¿O acaso el país, cuando tenía industrias y era orgullo del mundo, era populista?”, preguntó. Luego elevó todavía más el tono: “Ustedes nos quieren rifar. No seas hipócrita. Igual no nos vamos a poner de acuerdo. Vos ya tomaste partido y yo tomo partido por Argentina”.

Bullrich le pidió que renunciara

La frase de Villarruel provocó una de las respuestas más fuertes de Bullrich. “¡Si no te gusta, renunciá! Es lo que deberías hacer si escribís lo que escribís”, contestó la jefa de la bancada libertaria. El pedido de renuncia marcó un punto de quiebre dentro de una discusión que, hasta ese momento, había combinado diferencias políticas, económicas y territoriales.

Villarruel rechazó el planteo y recordó que llegó a la Vicepresidencia como integrante de la fórmula elegida en las urnas. “A mí también me votaron. Y no te votaron a vos. Así que agua y ajo”, afirmó. También acusó a Bullrich de impulsar la ley por “obsecuente”, en referencia a su alineamiento con el Poder Ejecutivo.

Bullrich respondió con sus propios antecedentes electorales y recordó los votos que había obtenido como candidata presidencial y posteriormente en la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, el intercambio ya había abandonado casi por completo el debate técnico sobre el proyecto y se había convertido en una sucesión de reproches personales.

Karina Milei, la “casta” y una pelea sin retorno

La vicepresidenta volvió a atacar a Bullrich por su incorporación al oficialismo después de haber competido contra Javier Milei en las elecciones presidenciales. “Llegaste tarde y te querés venir a hacer la viva. Andá a chuparle las medias a Karina”, escribió, en alusión a Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y figura central en la estructura política libertaria.

Bullrich respondió con una advertencia sobre el futuro político de Villarruel: “Chau, chau. Comienzo y fin de una corta vida política”. Lejos de cerrar la discusión, la vicepresidenta redobló el ataque: “Problema mío. Ser un parásito y casta como vos no es mi ejemplo de vida”.

El último tramo de la conversación también tuvo una referencia futbolística. Bullrich aseguró que estaba festejando la clasificación de la Selección y se comparó con Lionel Messi: “Los buenos como Messi somos capaces de jugar muchos mundiales”. Además, calificó de “mal educada” a Villarruel, con lo que concluyó una conversación que dejó al descubierto el nivel de deterioro de la relación entre ambas.

Desde el sector de Bullrich describieron las posiciones de Villarruel como parte de un nacionalismo “antiguo” y “vetusto”. También afirmaron que el pedido de suspender la sesión buscaba demorar el proyecto hasta agosto, debido al comienzo del receso de invierno. Sin embargo, pese a haber reunido el quórum para abrir el Senado, el oficialismo terminó solicitando un cuarto intermedio y el tratamiento de la iniciativa quedó aplazado hasta el 6 de agosto.

Dos miradas opuestas sobre la compra de tierras

El enfrentamiento expuso una diferencia política de fondo. Villarruel, al igual que muchos expertos, considera que flexibilizar las restricciones para que capitales extranjeros adquieran campos puede afectar la soberanía nacional, la integridad territorial y el control de recursos estratégicos. Por eso calificó el proyecto como “indignante”, acusó al oficialismo de querer “rifar” el país y sostuvo que aprobarlo implicaría entregar tierras.

Bullrich, en cambio, sostiene que el proyecto no promueve una venta indiscriminada del territorio. Su posición es que una mayor apertura a las inversiones privadas puede generar producción, empleo y desarrollo económico, siempre que existan mecanismos de control de los Estados nacional y provinciales. La frase “no se venden tierras, se desarrolla el país” condensó esa defensa.

La iniciativa de Inviolabilidad de la Propiedad Privada fue diseñada bajo el impulso del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. El texto elimina los límites generales que actualmente restringen la cantidad de tierras rurales que pueden quedar bajo dominio de extranjeros y otorga un papel central a las provincias en la regulación y autorización de las operaciones.

Qué establece el polémico capítulo de tierras

El proyecto prohíbe que Estados extranjeros y empresas con participación estatal extranjera adquieran tierras rurales, cualquiera sea la forma jurídica utilizada. Sin embargo, contempla excepciones cuando la operación recibe la autorización de la provincia donde se encuentra ubicado el inmueble y del Poder Ejecutivo Nacional.

También establece que cada provincia conservará la jurisdicción plena sobre el territorio comprendido dentro de sus límites, de acuerdo con la Constitución Nacional. Para los inmuebles ubicados en zonas de frontera se exige la intervención de las autoridades provinciales y nacionales, debido al carácter estratégico de esos territorios.

Una de las disposiciones más discutidas es la incorporación del silencio administrativo. Si las autoridades correspondientes no presentan objeciones dentro de un plazo de 180 días, la adquisición quedaría autorizada y el comprador pasaría a ser propietario de pleno derecho. Este mecanismo fue cuestionado por quienes consideran que la falta de respuesta estatal no debería equivaler a una aprobación automática en operaciones vinculadas con tierras rurales o fronterizas.

La reforma también contiene modificaciones en materia de desalojos, expropiaciones y manejo del fuego. Propone procedimientos más rápidos para recuperar inmuebles ocupados, establece nuevos criterios para las indemnizaciones por expropiación y elimina la prohibición de modificar durante 30 años el uso de terrenos incendiados en zonas agropecuarias, pastizales, matorrales y áreas periurbanas. Para bosques nativos y humedales se mantendría la restricción vigente durante 60 años.

Una interna que atravesó el Senado

La pelea entre Villarruel y Bullrich ocurrió mientras el oficialismo intentaba cerrar acuerdos con la UCR, bloques provinciales y otros sectores dialoguistas. Las negociaciones por la Ley de Tierras atravesaron numerosas versiones del dictamen y no permitieron garantizar los votos necesarios para aprobar el proyecto.

Aunque la sesión comenzó con quórum, el oficialismo finalmente impulsó un cuarto intermedio hasta el 6 de agosto. La reforma no fue rechazada ni retirada, pero su tratamiento volvió a quedar pendiente. El aplazamiento confirmó las dificultades parlamentarias del Gobierno y convirtió el intercambio entre Villarruel y Bullrich en una expresión directa de las tensiones que existen dentro del propio espacio libertario.

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