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Luego de tomar estado público la salvaje agresión sufrida por el volante central de Juventud Antoniana, Rodrigo Ríos, la madrugada del domingo, en las afueras del boliche “Puerto”, el jefe de Policía, Marcelo Lami, en una entrevista telefónica, aseguró ayer que ni bien el padre del futbolista radicó la denuncia de rigor se activaron los mecanismos administrativos, determinándose que esa noche, en local bailable y sus adyacencias, hubo al menos diez efectivos, quienes ya están plenamente identificados y sobre quienes pesa la responsabilidad de lo sucedido.
“No puedo emitir juicio acerca de los hechos lamentables”, se excusó.
Luego agregó que “como jefe de Policía, advierto a todos aquellos que tengan responsabilidad sobre los sucesos denunciados, que luego que se expida la comisión investigadora que está bajo las directivas del fiscal de Asuntos Policiales y Penitenciarios, Jorge Vilar Rey, vamos a sancionarlos, si corresponde, con el máximo de rigor que establece nuestra fuerza. Hasta tanto eso suceda no puedo emitir opiniones sobre cómo ni por qué sucedieron los hechos”.
En tanto, consultado el presidente del Centro Juventud Antoniana, Rubén González, dijo que las circunstancias en las que se produjo la lesión del volante central no fueron deportivas ni en un horario en el que la entidad pudiera tener responsabilidad alguna. De todas maneras, el club está ayudando al futbolista en todo lo que respecta a su curación y rehabilitación. “Estimo -añadió el dirigente santo-, que de ser cierta la versión que señala que personal policial le produjo esa grave lesión tendría que accionar de manera particular porque ese incidente ocurrió en circunstancias extradeportivas, aunque reconozco que es verdaderamente una desgracia”, aseguró.
Rodrigo Ríos (21) dijo que fue abordado por un grupo de policías a la salida del boliche Puerto, a las 3.30 del domingo, de donde había sido sacado por un uniformado, quien luego lo agredió en la calle junto a otros diez efectivos.