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Familiares de Luis Rolando Rodríguez (29), que reside en el asentamiento 80 Viviendas, en la zona norte de Tartagal, denunciaron que efectivos policiales de Infantería le propinaron una brutal golpiza y luego lo arrojaron, como a un perro, en una celda de comisaría 45. Dijeron que horas más tarde lo dejaron en libertad, pero en ningún libro quedó registrado el ingreso y egreso del muchacho a la dependencia ni las razones de su detención y golpiza.
Miriam Chávez (26), pareja de Rodríguez, lo definió como un hombre pacífico pero que padece adicciones. Por ese problema no puede ejercer su profesión de albañil. “ No existe razón para someterlo a semejante paliza”, dijo la mujer.
Miriam recordó que el domingo por la mañana Luis Rolando se encontraba durmiendo en una precaria vivienda ubicada entre las calles Aráoz y Sarmiento, en inmediaciones del puente, junto a su hermano y una mujer. “Sufrimos por su adicción, pero sabemos que no es un violento. Los policías, sin razón alguna, irrumpieron en ese lugar y lo tomaron a trompadas y patadas, lo tiraron en una celda y lo soltaron 12 horas después. Le tomé fotos porque sé que se van a negar y van a poner cualquier excusa; no hay derecho para que se cometan estos abusos”, concluyó.
El jefe de la Unidad Regional 4, Fernando Camacho, desmintió la golpiza. “Su detención se produjo como consecuencia de llamadas al 911 que alertaron que patoteros estaban provocando disturbios. Cuando los efectivos llegaron Rodríguez los atacó con un cuchillo, se cayó y se golpeó en el rostro”, aseguró.