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25 de Marzo,  Salta, Centro, Argentina
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Un golpe duro al machismo

Viernes, 29 de mayo de 2015 00:00

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Un golpe duro al machismo

El día 20 de mayo de 2014 debe ser recordado -y debería también ser conmemorado- como el Día de la Mujer en Salta. Ese día la Suprema Corte de Justicia de la Nación hizo lugar a la petición de Mirtha Graciela Sisnero para ser conductora de micros de transporte público, poniendo fin a la larga batalla judicial que tuvo que librar para conseguir aquello de lo que los hombres gozan sin necesidad de acudir a ningún tribunal de justicia: la posibilidad de trabajar.
La decisión de la Corte nacional, no hace otra cosa que aplicar los principios universales de derechos humanos y continuar con la plausible senda que había anticipado otro precedente de consulta insoslayable, como el siempre recordado caso Freddo. Con lo resuelto se amplían las posibilidades laborales para la mitad de la población salteña, efectos que se harán sentir también en todo el país por la autoridad de quien ha emitido el fallo.
Así, la Corte Suprema renueva y subraya el nuevo estándar en materia de igualdad, revocando la decisión en contrario que había adoptado la Corte de Salta que ahora tendrá que arbitrar las medidas que le han sido ordenadas para autorizar y concretar aquello que había ignorado años atrás.
El arduo camino recorrido por Sisnero deja al descubierto la posición conservadora de la Corte salteña, su tolerancia con paradigmas antiguos y discriminatorios; y su renuencia a reconocer derechos humanos básicos.
Sería deseable que la explícita censura institucional de la Suprema Corte de Justicia de la Nación provocara cambios en los criterios locales aunque ello nos resulta muy difícil de imaginar observando las cosas que suceden diariamente en los tribunales de Salta.
El criterio conservador de la Corte de Salta compone un paradójico telón de fondo que anuncia que la lucha por el derecho de las mujeres está muy lejana de llegar a su fin. Nuevas luces de alarma han partido esta semana del propio gremio de conductores que acaba de expresar su opinión contraria a la posibilidad de que Sisnero pueda conducir un colectivo como si la justicia argentina y los instrumentos internacionales de derechos humanos les fueran ajenos a dicho gremio. Sería deseable que las mujeres que pertenecen -y las que pertenezcan en el futuro- a ese sindicato se acuerden de él y de la agrupación que integra cuando haya elecciones en esa asociación obrera.
Ante el panorama descripto habrá que tomar las prevenciones necesarias a sabiendas de que los actos discriminatorios futuros serán más refinados y sutiles que los utilizados en el pasado, dado que nunca ningún discriminador ejerce su intolerancia de manera directa y ostensible.
Por otro lado ya quedó suficientemente acreditado que en esta dificultosa tarea de luchar contra la discriminación de las mujeres no podrá contarse con los auxilios del gobierno de Salta, del Ministerio de Derechos Humanos ni de la Municipalidad, que no apoyaron a Sisnero en su desigual litigio cuando la prestación del servicio de transporte está en la órbita pública. Ello quiere decir que este indiscutible avance social no se alcanzará con el acompañamiento del Gobierno sino a pesar de él.
El registro histórico mostrará a una mujer salteña dispuesta a luchar por sus convicciones y a enfrentar al poderoso conservadurismo dispuesto a marcar diferencias donde no debe haberlas.
La Corte federal va a la médula del asunto y reprocha el paternalismo machista expresado por uno de los demandados que en el juicio sostuvo: ..."entre risas ... esto es Salta turística y las mujeres deberían demostrar sus artes culinarias ... esas manos son para acariciar, no para estar llenas de cayos ... no es tiempo de que una mujer maneje colectivos", como reprocha a los jueces salteños que hayan concluido que " ...no se acreditó el acto discriminatorio ... ignorando diversas pruebas ... entre ellas el informe de la AMT del que se desprende que en las empresas no hay mujeres contratadas". La decisión del máximo Tribunal se respalda en abundantes citas de instrumentos internacionales de derecho humanos y en criterios de la Corte Interamericana que elevan el status jurídico-
político de las mujeres al sitial que constituirá en adelante un piso exigible en Argentina y en todo el hemisferio. Además, a partir del ejemplo de Mirtha Sisnero los defensores de derechos humanos tendrán a su alcance eficaces armas en la lucha por la libertad y la dignidad de las personas, nada menos que una decisión de la Suprema Corte de la Argentina.
Esta recordación no sería completa si no mencionáramos a la abogada que debió sobrellevar el proceso de principio a fin, llegando incluso a presentar la queja federal cuando la Corte de Salta denegó el recurso extraordinario. Me refiero a Natalia Buira que viene a demostrar que es posible concretar una reivindicación como esta, desde la Defensa Pública, aunque ello sea una llamativa excepción en el Ministerio Público de Salta. Por último, una insoslayable mención al primer juez que intervino en el caso desde el principio y advirtió la necesidad de abandonar prejuicios conservadores interpretando los alcances de los instrumentos internacionales de derechos humanos. Mario D''Jallad, un juez de los de antes... esos que eran imparciales...
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