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Antes de que los jueces pasen a deliberar, el múltiple asesino, Javier Hernán Pino, de 27 años, en sus últimas palabras pidió perdón a los familiares de Ariel Ríos -su víctima- y al pueblo de El Galpón. Y lloró. Dijo que no tenía la intención de matar, que fue un accidente y que fue a robar a la estación de servicio porque estaba desesperado, ya que necesitaba plata para ayudar a su padre que se encontraba enfermo y había sido detenido en Santiago del Estero por el robo a una financiera.