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19 de Mayo,  Salta, Centro, Argentina
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Rosendo Fraga: “La crisis financiera era previsible, no se la quiso ver”

Entrevista con el consultor político para quien "ninguna figura en particular está capitalizando en forma significativa la caída de la imagen del Gobierno". 
Lunes, 11 de junio de 2018 11:03

Rosendo Fraga es director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, además de un conocido consultor político que muchas veces anticipó escenarios. Es mesurado en sus críticas, pero a partir de su amplia experiencia es bueno escucharlo. En los últimos días estuvo en diferentes programas televisivos y radiales, consultado sobre el escenario que se avecina.
Destacó el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, porque de otra manera el segundo semestre se iba a complicar para el Gobierno. “Al peronismo no le conviene que esto fracase”, aunque afirmó con seguridad que tampoco va a aplaudir al Gobierno por haber logrado el acuerdo. “Por el contrario, le conviene que el costo de lo que se viene lo pague el Gobierno”.
En esa línea enfatizó: “En los próximos meses vamos a pagar el costo del acuerdo, además de las tasas tan elevadas para retener a los inversionistas de las Lebacs”.

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Rosendo Fraga es director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, además de un conocido consultor político que muchas veces anticipó escenarios. Es mesurado en sus críticas, pero a partir de su amplia experiencia es bueno escucharlo. En los últimos días estuvo en diferentes programas televisivos y radiales, consultado sobre el escenario que se avecina.
Destacó el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, porque de otra manera el segundo semestre se iba a complicar para el Gobierno. “Al peronismo no le conviene que esto fracase”, aunque afirmó con seguridad que tampoco va a aplaudir al Gobierno por haber logrado el acuerdo. “Por el contrario, le conviene que el costo de lo que se viene lo pague el Gobierno”.
En esa línea enfatizó: “En los próximos meses vamos a pagar el costo del acuerdo, además de las tasas tan elevadas para retener a los inversionistas de las Lebacs”.

Ahora se viene el paro de un sector de la CGT. ¿Qué puede pasar?
A mí no me preocupa un paro general, aunque quizás el Gobierno se apuró de llamar a los dirigentes antes de firmar el acuerdo con el FMI. La protesta llegará, porque ningún dirigente gremial se conformará con el 15%, cuando el Banco Central dice que la inflación será del 27%. 

Usted dijo hace poco que nadie de la oposición capitaliza la caída de la imagen del presidente Macri. ¿Sigue pensando lo mismo?
Ninguna figura en particular está capitalizando en forma significativa la caída de la imagen del Gobierno. Pero ello no impide que el peronismo, como principal alternativa opositora, no vaya resurgiendo como opción.

Sin embargo el justicialismo busca la manera de reagruparse.
El PJ se unifica cuando tiene el incentivo de llegar al poder, cuando se encuentra en la oposición, sin liderazgo ni candidato. Recuerdo que ya se unificó en la primera parte del gobierno de Macri, cuando el Congreso sancionó la ley antidespidos, que el Presidente vetó como ahora. Elegir un candidato recién se dará en las PASO de agosto del año próximo y un líder recién habrá cuando un peronista llegue a la Casa Rosada.

La crisis económica aceleró los tiempos políticos. ¿Es bueno?
Imagino al kirchnerismo y el PJ tradicional compitiendo en las PASO. Hoy Rossi o Solá podrían ser candidatos apoyados por Cristina -no Massa-, y Uñac o Urtubey podrían serlo del PJ Federal. Pero se trata de una especulación o conjetura. Dieciséis meses antes que Menem fuera electo Presidente se pensaba que iba a perder las primarias con Cafiero y que este a su vez iba a perder la elección con Angeloz, que era el candidato de Alfonsín. Dieciséis meses antes de que fuera electo Kirchner, no era un candidato posible.

El escenario que se viene, ¿incluye a Cristina Kirchner?
En diciembre, para el PJ la reelección de Macri parecía casi inevitable. En marzo había pasado ser probable y ahora solo posible. El escenario político está muy abierto y no puede descartarse que el peronismo gane, dada la crisis económica y el costo que habrá que pagar para superarla.

En esta crisis influyó el factor externo, ¿también hubo algo de impericia?
En la crisis económica que hoy sufre la Argentina el detonante -no necesariamente la causa- fue el aumento de la tasa de interés en EEUU. Cuando eso sucede, el dinero se va de los países emergentes hacia los Bonos del Tesoro. El mismo 25 de abril, cuando el Banco Central argentino vendió el récord de 1.500 millones de dólares en un día, la tasa del Bono del Tesoro a diez años llegó a 3%. El error es haber apostado al endeudamiento, sin reparar que la tasa de interés en EEUU podía subir como sucedió. En la Argentina se suele creer que el escenario probable es el que a uno le conviene. Lo importante ahora es asumir que lo probable es que la tasa siga subiendo.

Fue una crisis extraña, impensada, ¿a que la atribuye?
Ya en noviembre del año pasado el Banco Morgan Stanley informó que los seis países del mundo más vulnerables al aumento de la tasa de interés de los EEUU, por el fuerte incremento de su deuda, eran Pakistán, Qatar, Egipto, Arabia Saudita, Turquía y Argentina. Cabe señalar que el mismo banco había postergado poco tiempo antes la mejora de la calificación argentina de mercado de frontera a mercado emergente. En abril, cuando subió la tasa de interés de EEUU, Argentina y Turquía fueron los que más devaluaron y más salida de capitales tuvieron. La crisis era previsible, no se la quiso ver.

¿El temporal ya pasó?
La evolución de la crisis es incierta. Primero, porque la tasa de interés en los EEUU probablemente seguirá subiendo. Segundo, porque ahora habrá que pagar el costo de la devaluación y la elevación de las tasas para frenar la salida de dólares, en términos de precios para los alimentos y de recesión. Viene un semestre muy difícil, aunque hubiera sido mucho más complicado si no tuviéramos el acuerdo con el FMI.

¿La aparición del FMI fue oportuna?
Al FMI se va por necesidad, no por elección. Si Argentina no hubiera recurrido a él, seguramente no hubiera podido contener la corrida cambiaria, que en realidad no cesó, como lo muestran las ventas de dólares del Banco Nación en los últimos días.

Nuestra experiencia no fue buena, aunque dicen que el Fondo cambió, ¿usted considera que es así?
El FMI no cambió. Tiene topes para prestar como siempre de acuerdo a la cuota que aporta cada país. Sugerirá que Argentina deje flotar el dólar y que baje el déficit. Pero no dirá que hay que ajustar, esto será decisión Argentina. Pero una vez definido, va a monitorear que se haga y los tramos del crédito serán liberados de acuerdo al cumplimiento. Ajuste habrá, pero será el Gobierno argentino el que decidirá dónde.

Pareciera que a esta película ya la vimos, aunque con otros actores. ¿Cuál es su lectura?
Las crisis se repiten pero nunca son iguales. Que las crisis argentinas están vinculadas al exceso de endeudamiento lo vimos en 1989, en 2001 y ahora. Pero en la primera la manifestación más relevante fue la hiperinflación, en la segunda el estallido de la Convertibilidad y en esta todavía no está claro cómo seguirá.

¿Qué papel cumplirán las provincias?
Las provincias están mejor preparadas que la Nación para esta crisis. Urtubey dijo que el 90% del déficit es del Estado nacional y tiene razón. Aproximadamente la mitad de las provincias tienen equilibrio fiscal y el nivel de endeudamiento es menor que el de la Nación de acuerdo a su volumen económico. Hay provincias en dificultades como las que están en el extremo sur: Tierra del Fuego, Santa Cruz y Chubut, pero son las menos.

El Pacto Fiscal firmado ya es historia, ¿habrá que volver a negociar?
Pienso que el Pacto Fiscal se mantendrá. Lo que habrá que negociar es el presupuesto de 2019, que seguramente será una de las exigencias para el acuerdo con el FMI.

¿Qué puede pasar de aquí hasta fin de año?
Como dije, el segundo semestre será muy difícil. Menos crecimiento y más inflación, con caída del poder adquisitivo de los salarios y fuerte ajuste en el mundo informal. La cuestión será si pagando este costo se logra estabilizar el tipo de cambio o no y bajar la inflación.

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