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Colombia aplicó una medida de reciprocidad frente a Bolivia tras la expulsión de su embajadora en La Paz. El Ministerio de Relaciones Exteriores colombiano anunció la conclusión de funciones de Ariel Percy Molina, encargado de la Embajada de Bolivia en Bogotá, en respuesta a la acción boliviana contra Elizabeth García Carrillo, representante diplomática de Colombia.
La decisión de Bolivia se produjo luego de que el presidente Gustavo Petro se pronunciara sobre las protestas sociales que comenzaron el 1 de mayo, calificándolas como una “rebelión popular contra el neoliberalismo” y solicitando evitar la existencia de “presos políticos”. El gobierno boliviano consideró estas declaraciones como una injerencia inaceptable en su política interna y declaró persona non grata a la embajadora colombiana.
El comunicado oficial colombiano destacó que la acción se basó en el principio de reciprocidad y reafirmó el compromiso del país con los principios de soberanía, no intervención en asuntos internos y respeto a los derechos humanos. Además, Colombia reiteró que mantiene abiertos los canales diplomáticos con Bolivia y está dispuesta a acompañar iniciativas de diálogo político, siempre bajo solicitud del gobierno boliviano.
La medida genera un distanciamiento temporal en la relación bilateral, aunque ambos países aseguran mantener los vínculos históricos de cooperación y fraternidad.