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A tres años del femicidio de Mercedes Kvedaras, el caso del barrio El Tipal sigue en otra instancia. El recurso de casación presentado por la defensa del condenado a perpetua, José Eduardo Figueroa, ya se encuentra en el Tribunal de Impugnación, que deberá resolver si confirma el fallo dictado en primera instancia o hace lugar a alguno de los planteos formulados el abogado Juan Casabella Dávalos.
Según pudo saber El Tribuno, la defensa insiste en que el crimen no debe ser considerado un femicidio y solicita que el hecho sea recalificado dentro de una figura penal de homicidio agravado, con una escala de entre 10 y 25 años de prisión, tal como había planteado en los alegatos del juicio.
El expediente quedó radicado ante el Tribunal de Impugnación, integrado por los jueces Javier Araníbar, Guillermo Polliotto y Edith Rodríguez, quienes tendrán la responsabilidad de revisar la sentencia que condenó a Figueroa por el delito de homicidio doblemente calificado por el vínculo y por mediar violencia de género.
"Situación excepcional"
En el recurso, la defensa vuelve a sostener una teoría que ya había sido expuesta durante el debate oral y que fue descartada por el tribunal de juicio. Uno de los principales planteos es que Figueroa habría actuado bajo un estado de emoción violenta provocado por una fuerte discusión con Mercedes Kvedaras. Sobre esa base, sostiene que no existió un homicidio agravado por violencia de género, sino una situación "excepcional".
Además, incorpora nuevamente la hipótesis de que la muerte habría sido preterintencional, es decir, que el resultado fatal no habría sido querido por el acusado. Para sostener esa postura, la defensa afirma que esa mañana del 4 de agosto de 2023 durante el forcejeo ambos habrían caído dentro de la bañera y que ese episodio habría provocado un latigazo cervical en la víctima. Esa reconstrucción fue sostenida por el propio Figueroa durante una declaración en agosto de 2023.
Sin embargo, esa hipótesis no logró ser acreditada durante el juicio oral y fue expresamente descartada por los jueces al momento de dictar sentencia.
En cuanto al planteo de emoción violenta, la defensa fundamenta su posición en el informe elaborado por el psicólogo de parte, Rubén Navarro, además de la declaración prestada por el propio condenado.
Agravante de violencia de género
Otro de los puntos centrales del recurso apunta contra el agravante de violencia de género. La defensa sostiene que durante el juicio no se acreditó un contexto previo de violencia y cuestiona especialmente los testimonios de la madre, la hermana y amigas de Mercedes Kvedaras.
Según el planteo, esas declaraciones no deberían haber sido consideradas suficientes para acreditar violencia de género porque, a criterio de la defensa, las testigos mantenían un enfrentamiento con el acusado.
Incluso, en la presentación se sostiene que Mercedes Kvedaras no habría dicho la verdad respecto de los episodios de violencia que, según declararon familiares y personas de su entorno, había sufrido antes del crimen.
Sobre esa base, la defensa insiste en que el agravante previsto para los femicidios no resulta aplicable y solicita que se deje sin efecto la condena a prisión perpetua.
Respuesta de la querella
El recurso fue contestado por la querella, representada por el abogado Jorge Ovejero, quien pidió que la sentencia sea confirmada en todos sus términos. Con ambas posiciones incorporadas al expediente, ahora será el Tribunal de Impugnación el encargado de revisar la condena y resolver si mantiene el fallo dictado o introduce alguna modificación.
El 31 de abril, el tribunal integrado por Cecilia Flores Toranzos, Eduardo Sángari y Leonardo Feans condenó por unanimidad a José Eduardo Figueroa a prisión perpetua como autor del delito de homicidio doblemente calificado por el vínculo y por mediar violencia de género.
Las claves del juicio
Mercedes Kvedaras tenía 37 años cuando fue asesinada el 4 de agosto de 2023 en la vivienda que compartía con José Eduardo Figueroa en el barrio privado El Tipal.
El caso provocó una profunda conmoción social y se convirtió en uno de los femicidios más impactantes registrados en la provincia en los últimos años.
Los magistrados concluyeron que Mercedes Kvedaras murió por asfixia mecánica mixta, producto de estrangulamiento y sofocación manual, descartando la versión de una muerte accidental.
La sentencia tuvo como uno de sus pilares el informe de autopsia, la reconstrucción de la escena del crimen y los distintos elementos materiales incorporados durante el juicio.
Los jueces determinaron que el ataque ocurrió en el sector del antebaño de la vivienda familiar, donde fueron hallados indicios compatibles con la agresión, entre ellos un aro perteneciente a la víctima y distintas huellas relevadas por los peritos.
También valoraron la multiplicidad de lesiones que presentaba Mercedes Kvedaras como un fuerte indicio de la violencia desplegada durante el ataque.
Otro aspecto determinante fue la conclusión de que las lesiones que presentaba Figueroa en el cuello y en los brazos habían sido autoinfligidas y que no comprometieron su vida, lo que debilitó la versión defensiva.