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El especialista en PNIe Clínica y referente en salud integrativa, Javier Furman, participó este miércoles del panel "Hablemos de lo que viene: Bienestar", organizado por diario El Tribuno en el centro de convenciones, donde también participó la ocho veces elegida mejor jugadora del mundo por la Federación Internacional de Hockey, Luciana Aymar.
Uno de los temas más destacados de la charla de Javier Furman fue que gran parte de los problemas de salud actuales están relacionados con el estilo de vida moderno y con el abandono de hábitos básicos que acompañaron al ser humano durante miles de años. Su mensaje giró en torno a una idea central: la salud no depende únicamente de medicamentos o suplementos, sino de recuperar rutinas esenciales como moverse, dormir bien, alimentarse mejor y mantener contacto con la naturaleza.
El especialista abrió su exposición comentando un poco sobre el concepto de energía y explicó que el organismo funciona gracias a las mitocondrias, las estructuras celulares encargadas de producir energía.
Según planteó, muchas personas viven con un nivel de energía cada vez más bajo y eso repercute no solo en el rendimiento físico, sino también en el estado de ánimo, la concentración, el descanso y la capacidad de recuperarse.
“Todo comienza en el intestino”, afirmó, al relacionar alimentación, metabolismo y funcionamiento del organismo. Una dieta basada en alimentos ultraprocesados, comidas rápidas y productos refinados terminan afectando el equilibrio del cuerpo y favoreciendo procesos inflamatorios que pueden repercutir en múltiples enfermedades.
El sedentarismo, uno de los grandes problemas
Uno de los conceptos que más desarrolló fue el del movimiento como condición básica para la salud. Según explicó, durante gran parte de la evolución humana, las personas solo permanecían inmóviles cuando estaban heridas o enfermas.
“Antes nos movíamos todos los días y nos quedábamos quietos cuando estábamos enfermos. Hoy hacemos exactamente lo contrario”, señaló.
El sedentarismo permanente envía al organismo una señal similar a la de una enfermedad. Por eso insistió en que el músculo no debe entenderse únicamente como una estructura para hacer deporte, sino como un órgano con funciones metabólicas y hormonales fundamentales.
Incluso aseguró que una persona con buena masa muscular tiene muchas más posibilidades de mantener una buena salud a largo plazo.
Dormir para reparar
Otro de los ejes centrales fue el sueño. Aseguró que dormir bien es uno de los hábitos más importantes para reparar el organismo, incluso por encima del entrenamiento físico.
"Cuando dormimos no solo descansamos: reparamos"
En el sueño el cerebro elimina sustancias de desecho y el cuerpo recupera tejidos, músculos y funciones metabólicas. Por eso recomendó priorizar siete u ocho horas de sueño, de corrido y preferentemente solo durante la noche.
También advirtió sobre el impacto de las luces LED y de la exposición constante a pantallas durante la noche, ya que alteran la información que recibe el cerebro sobre el momento del día y dificultan los procesos naturales del descanso.
Menos suplementos y más hábitos
Furman también cuestionó la dependencia creciente de los suplementos nutricionales. Contó que recibe pacientes que llegan con numerosos productos distintos y sostuvo que muchas veces el problema no es la falta de suplementos, sino la ausencia de hábitos básicos. “Hay gente que toma veinte suplementos, pero no toma sol, no duerme bien y vive sentada”, señaló. Ninguna de esas herramientas reemplaza el contacto con la naturaleza, el movimiento, la buena alimentación y el descanso.
Aunque el uso de algunos suplementos específicos, como la creatina y la vitamina D cuando están indicadas, son muy buenas para la salud.
Muchas de las recomendaciones que hoy parecen indiscutibles, según su mirada, merecen volver a ponerse sobre la mesa.La frase con la que lo sintetizó fue: "La vitamina más importante es la naturaleza". El objetivo no debería ser simplemente vivir más años, sino llegar a la vejez con autonomía, fuerza y calidad de vida. Para eso, propuso recuperar hábitos simples como caminar, entrenar, exponerse al sol con criterio, dormir bien y reducir el consumo de alimentos ultraprocesados.