Al frente de la Universidad Católica de Salta, Federico Colombo Speroni encabeza una gestión enfocada en el aprendizaje continuo, la excelencia académica, la investigación, la aplicación en territorio y las alianzas estratégicas. Sabe que el camino hacia el éxito es continuar el recorrido y capitalizar los logros de quienes supieron hacer UCASAL durante más de 60 años.
A meses de haber iniciado su período como rector de UCASAL, Colombo Speroni reflexiona sobre la universidad que se viene: moldeable, humana, tecnológica e innovadora. Entre tantos desafíos que exige la actualidad mediática y digital, la institución está lista para ajustar formatos, rediseñar planes de estudio y quebrar estructuras; así también, para responder a las demandas de la sociedad.
“Las universidades están llamadas a dar respuestas a problemáticas sociales; ahí radica la forma en la que medimos la calidad académica”, resume Federico, quien por calidad académica entiende ser capaces de “tener solvencia en la resolución de problemáticas”.
“Es imposible prescindir de las funciones sustantivas de la universidad: investigación, docencia y extensión”. La universidad que imagina Colombo Speroni no puede limitarse a transmitir conocimientos. Debe producirlos, ponerlos en diálogo con la realidad y generar herramientas capaces de transformar el entorno. En ese desafío, la investigación, la docencia y la extensión dejan de ser caminos separados y pasan a formar parte de una misma construcción.
Una universidad que también aprende
Aprender no es solo una acción reservada para los estudiantes. Para el rector de UCASAL, también las instituciones deben tener la capacidad de revisar sus propias prácticas, adaptarse y aprender de los cambios que atraviesa la sociedad.
Las nuevas tecnologías, y especialmente la inteligencia artificial, aceleraron una transformación que ya estaba en marcha. Cambiaron las formas de acceder a la información, de producir conocimiento y de enseñar. Frente a esto, la universidad tiene el desafío de no quedar atada a viejas estructuras.
Las nuevas formas de enseñanza y aprendizaje demandan sistemas más flexibles, centrados en la persona que aprende, pero también en una institución capaz de aprender de sus propios procesos.
En este punto aparece una de las ideas que atraviesa la mirada del rector: una universidad moldeable es una universidad capaz de permanecer vigente. Ajustar formatos, revisar propuestas y encontrar nuevas maneras de enseñar no implica perder identidad, sino encontrar herramientas para sostenerla frente a escenarios que mutan constantemente.
UCASAL conoce ese proceso. Su experiencia como institución pionera en educación a distancia le permitió ampliar su alcance y construir una propuesta que trasciende las fronteras de Salta. “Tiene un fuerte impacto en la comunidad salteña, pero es una universidad de escala nacional”, sostiene Colombo Speroni.
El docente, en el centro
La tecnología también interpela a quienes tienen una de las tareas más importantes dentro de la universidad: enseñar. “El docente es una figura central”, asegura. Para el rector, la incorporación de nuevas herramientas no desplaza ese lugar, sino que puede potenciarlo: “Con la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías tenemos muchas más herramientas para hacerlo mejor”.
El desafío está, entonces, en encontrar el equilibrio entre innovación y acompañamiento. La tecnología puede facilitar procesos, ampliar posibilidades y generar nuevos recursos, pero la experiencia educativa continúa teniendo en su centro a las personas.
Formarse durante toda la vida
La transformación también alcanza a quienes estudian. La idea tradicional de una formación concentrada en una etapa determinada de la vida empieza a perder fuerza frente a un mundo profesional en constante movimiento.
“Las personas no se forman por etapas, sino de manera continua a lo largo de la vida”, remarca Colombo Speroni.
La concepción de lifelong learning plantea una universidad que pueda acompañar a las personas en distintos momentos: antes, durante y después de una carrera de grado. Especializaciones, nuevas carreras, cursos, actualización profesional e investigación pueden formar parte de una trayectoria que no termina cuando se recibe un diploma.
La búsqueda es la de una universidad de puertas abiertas, en la que cualquier persona pueda acercarse en diferentes momentos de su vida y encontrar herramientas tanto para su desarrollo académico como personal.
Así, el vínculo entre la universidad y sus estudiantes puede extenderse mucho más allá del momento de la graduación. La formación deja de ser una etapa cerrada para convertirse en un proceso permanente.
Pensar desde el territorio
Hay, además, una dimensión que atraviesa toda esta mirada: el vínculo entre universidad y comunidad. “La universidad es un motor de transformación territorial”, puntualiza el rector. Lo que sucede dentro de las aulas puede tener impacto mucho más allá de ellas. La investigación puede aportar respuestas; la docencia, formar profesionales capaces de intervenir en la realidad; y la extensión, acercar ese conocimiento a las comunidades.
En esa articulación aparece también la necesidad de integrar saberes. Los problemas actuales son cada vez más complejos y difícilmente puedan ser abordados desde una única disciplina. La universidad debe generar espacios de encuentro entre diferentes áreas del conocimiento para comprender mejor aquello que sucede en su entorno.
Para UCASAL, esta mirada implica fortalecer una institución que no solo observa las transformaciones de su territorio, sino que busca participar activamente de ellas.
Un mapa para los próximos años
Pensar la universidad que viene también supone definir cuáles serán los temas que ocuparán un lugar prioritario en su agenda. Innovación, investigación, tecnología, calidad académica, formación continua y desarrollo territorial aparecen como algunos de los ejes que deberán orientar las decisiones de los próximos años.
“Como universidad no podemos estar ajenos a eso, sino que tenemos que hacer un esfuerzo extra”, pide Colombo Speroni. Su gestión no busca únicamente responder a lo urgente, sino también anticiparse a aquello que está por venir.
Porque una universidad que aprende no es aquella que simplemente acumula conocimiento. Es aquella que puede hacerse preguntas, revisar sus certezas y encontrar nuevas respuestas. “La universidad no es solamente motor de acciones, sino también motor de pensamientos”, concluye el rector de UCASAL.
Y quizá allí se encuentre uno de los grandes desafíos de la educación superior: no solo formar para el mundo que existe, sino también preparar a las personas para comprender, transformar y construir el mundo que viene.
Mirá la entrevista:
https://prensa.ucasal.edu.ar/colombo-speroni-la-educ-que-viene-trib