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Diego Santilli salió este sábado a bajar la tensión por el video de Patricia Bullrich escuchando una canción de Lali Espósito y se convirtió en la segunda figura central del Gobierno, después de Javier Milei, en intentar quitarle peso político al episodio. El jefe de Gabinete calificó la publicación como “divertida” y buscó presentar la escena como una anécdota, en medio de una discusión interna mucho más profunda por el Presupuesto 2027, los cambios en discapacidad y las críticas públicas de la propia Bullrich hacia el funcionamiento del oficialismo.
La intervención de Santilli no fue aislada. Llegó después de que Milei también eligiera desactivar cualquier interpretación de ruptura o provocación alrededor del video de la senadora libertaria. El Presidente sostuvo que sería “una tontería mayúscula politizar el arte” y hasta reveló que, luego de los cruces que mantuvo con Lali Espósito, escuchó algunos temas de la artista y le gustaron.
Santilli habló y buscó cerrar la polémica
Consultado por el video que Bullrich publicó en sus redes sociales, Santilli fue directo y evitó cargar de contenido político la elección musical de la senadora.
“Estuvo muy bien. Estuvo divertido el video de Patricia y bueno, hay que tomarlo así, me parece bien”, sostuvo el jefe de Gabinete. Su mensaje siguió la misma línea que había marcado Milei un día antes: reducir el impacto del episodio y evitar que se convierta en otro capítulo de la interna libertaria.
La reacción resulta significativa porque el video apareció en un momento de fuertes diferencias entre Bullrich y sectores del Gobierno por el proyecto de Presupuesto 2027. La presidenta del bloque de La Libertad Avanza en el Senado había cuestionado cambios vinculados con discapacidad y expresó su malestar porque, según sostuvo, algunas decisiones no fueron discutidas previamente con ella.
El video de Bullrich que encendió la discusión
La publicación que disparó la polémica muestra a Patricia Bullrich en su despacho, frente a una tablet, buscando y reproduciendo en YouTube la canción “No me importa”, de Lali Espósito. El video dura poco más de un minuto y fue acompañado por una frase tomada de la letra del tema: “Sé que todos los ‘peros’ tienen un ‘porqué’”.
La elección no pasó inadvertida. Lali mantuvo durante los últimos años fuertes cruces públicos con Javier Milei, por lo que el gesto fue leído en distintos sectores como una señal con contenido político, especialmente porque apareció horas después de que Bullrich cuestionara decisiones tomadas dentro del Gobierno.
Sin embargo, desde la Casa Rosada la reacción buscó ir en sentido contrario: minimizar la lectura política, evitar una escalada y circunscribir el episodio al terreno personal o artístico.
Milei había marcado el camino un día antes
Antes de que hablara Santilli, Javier Milei ya había sorprendido con una respuesta alejada de los enfrentamientos que protagonizó con Lali Espósito en el pasado.
“¿Cuál sería el problema de que escuche a Lali? Para mí no sería ningún problema”, sostuvo el Presidente. Luego agregó que le parecía “una tontería mayúscula politizar el arte” y contó que, después de la polémica con la cantante, escuchó algunas de sus canciones y le gustaron.
El tono resultó llamativo por los antecedentes. La disputa entre Milei y Lali se remonta a 2023, luego de que la artista se pronunciara públicamente tras las PASO, y continuó con cruces y declaraciones posteriores. Por eso, el hecho de que el mandatario optara ahora por desdramatizar el tema marcó un giro en la forma de abordar el conflicto.
El trasfondo: Presupuesto 2027 y discapacidad
Detrás del episodio musical, la tensión política tiene un origen más concreto. Bullrich expresó su enojo por los cambios previstos en el área de discapacidad dentro del Presupuesto 2027 y cuestionó que no hubiera sido informada con anticipación.
La senadora incluso sostuvo: “Siento que me toman de tonta”, una frase que profundizó la discusión interna y obligó al Gobierno a responder sobre cómo se toman las decisiones dentro del espacio.
Santilli explicó que existe una mesa de trabajo que se reúne los martes y que allí se abordan distintos temas. También señaló que Bullrich se retiró antes de la última reunión, en un intento por justificar por qué algunos asuntos pudieron no haberse discutido en profundidad con ella.
Un operativo para evitar que la interna siga creciendo
La secuencia dejó una imagen clara: primero habló Milei, luego Santilli. Ambos evitaron cuestionar a Bullrich por el video y eligieron poner el foco en que no debía leerse como una provocación política.
Ese movimiento coincide con un contexto en el que el Gobierno intenta contener las diferencias con la senadora, una figura relevante dentro del oficialismo y con peso propio en el Congreso. Distintos medios nacionales describieron este momento como una estrategia para sobrellevar el vínculo y evitar que los desacuerdos deriven en una ruptura más profunda.
Por ahora, la línea oficial parece ser una sola: no convertir la canción de Lali en otro frente de conflicto. Santilli fue el último en sumarse a ese mensaje y dejó en claro que, al menos públicamente, el Gobierno busca cerrar la discusión antes de que la polémica termine eclipsando la disputa de fondo por el Presupuesto 2027.