Usar protector solar todos los días debería formar parte de la rutina habitual de cuidado de la piel, especialmente en Salta y en las provincias del NOA, donde buena parte de las actividades cotidianas implican permanecer o desplazarse al aire libre.
La dermatóloga Alejandra Duprez explicó a El Tribuno que la protección no debe depender de que el cielo esté despejado ni de que las temperaturas sean elevadas. Incluso durante jornadas nubladas o en invierno, la piel continúa expuesta a la radiación ultravioleta.
Según explicó la especialista, hasta el 80% de los rayos UV puede atravesar las nubes. Por ese motivo, la ausencia de sol visible, el frío o una jornada aparentemente gris no significan que la piel se encuentre protegida.
Los problemas no solo surgen con exposiciones prolongadas. Caminar unas cuadras, esperar el colectivo, salir de compras, trabajar al aire libre o sentarse a comer en el patio o el jardín son situaciones habituales que también generan exposición.
Duprés remarcó que esas pequeñas dosis se acumulan a lo largo del tiempo. La exposición cotidiana, aunque parezca breve o poco significativa, puede contribuir al desarrollo de quemaduras, manchas, envejecimiento prematuro y lo peor, cáncer de piel.
Uno de los principales errores es asociar el protector solar únicamente con las vacaciones, la pileta o las jornadas de playa.
La recomendación es incorporar la fotoprotección a las actividades diarias que normalmente no se perciben como una exposición directa al sol. Ir al trabajo, hacer trámites, caminar por la ciudad, andar en bici o permanecer al aire libre también forman parte de esa exposición acumulativa.
Cómo usar correctamente el protector solar
La dermatóloga Alejandra Duprez recomienda utilizar productos con un factor de protección solar de 30 o 50 para el cuidado diario. La aplicación debe realizarse entre 15 y 30 minutos antes de salir de casa y no debería limitarse únicamente al rostro. También es importante cubrir sectores que suelen olvidarse, como el cuello, las orejas y el dorso de las manos.
Cuando la persona permanece al aire libre, la recomendación es renovar la aplicación cada dos horas. También debe reaplicarse después de nadar o de transpirar intensamente.
La fotoprotección debe complementarse con otras medidas, como buscar sombra, utilizar ropa adecuada y prestar atención al tiempo real de exposición.
Convertir la protección en un hábito
Para sostener el cuidado todos los días, Duprez aconseja convertir el protector solar en un paso sencillo de la rutina de la mañana. Mantener el producto cerca de los elementos de uso diario puede ayudar a evitar olvidos. También resulta conveniente llevarlo cuando se sabe que habrá varias horas de actividad al aire libre, para poder renovarlo cuando sea necesario.
La especialista señala que elegir un producto de textura cómoda también puede favorecer la continuidad del hábito. El maquillaje, en cambio, no debería utilizarse como sustituto de una protección solar adecuada.
La exposición a los rayos ultravioleta forma parte de la vida cotidiana durante todo el año y, por eso, la recomendación es sencilla, “hay aplicar protector solar todos los días y adaptar la protección a las actividades previstas”, concluyó Duprez.