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Trump y Petro dejaron el conflicto en "modo pause"

Viernes, 06 de febrero de 2026 01:30
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El presidente de Colombia, Gustavo Petro y, Donald Trump, de Estados Unidos, finalmente han tenido una reunión el martes en la Casa Blanca, justamente al cumplirse un mes de la captura y extracción del dictador venezolano Nicolás Maduro.

Esta no fue una visita de Estado y, por tanto, Petro no tuvo el recibimiento que se acostumbra en esas ocasiones. El ingreso fue discreto y la reunión transcurrió en el Despacho Oval, sin prensa.

El presidente Petro mostró sobriedad, mesura, moderación, contención y se vistió de manera adecuada para el encuentro. Todo esto no es menor, merece ser destacado porque, aunque es lo mínimo que un jefe de Estado debe hacer, es algo que le cuesta enormemente al presidente colombiano.

Entonces, podría sugerirse que esta ha sido una de las pocas veces que Petro sitúa primero al país, aún a costa de su propia personalidad, carácter y temperamento.

Algunos dicen que Petro ha logrado una victoria geopolítica y que la reunión ha ido bien incluso si no se hicieron grandes anuncios. Petro y Trump han valorado, posteriormente y por separado, el encuentro como muy positivo. Compartieron fotos sonrientes y en actitud distendida luego de que ambos hicieran acusaciones mutuas en los meses recientes, tiempo en el cual la relación bilateral sufrió bastante debido a las imprudencias y excesos de ambos jefes de Estado, en particular por las desmesuras y falta de sobriedad, en su sentido más amplio, del presidente colombiano.

La administración estadounidense acusó a Petro, meses atrás, de estar involucrado en el narcotráfico, sin presentar pruebas, y revocó su visa después de que Petro tomase un megáfono en Nueva York, acusara a Trump de la violencia en Gaza y llamara a la insurrección a las fuerzas del orden estadounidenses desde Nueva York. Petro negó las acusaciones de narcotráfico que le hiciera la administración americana.

El presidente Trump llamó a Petro "un hombre enfermo" y no descartó acciones en Colombia. Así las cosas, el mandatario colombiano quedó casi al mismo nivel del dictador venezolano Nicolás Maduro.

El encuentro de este martes ha sido posible porque, según destacan medios estadounidenses, funcionarios, instituciones y personalidades colombianas trabajaron arduamente para que este ocurriera. CNN destaca que, expresidentes, embajadores, grupos comerciales e incluso algunos rivales políticos de Petro se pusieron en contacto con sus relaciones en Washington para enviar el mensaje de que la relación entre Colombia y Estados Unidos es la piedra angular de la política exterior colombiana, independientemente de quién ocupe la presidencia.

Según destaca la cadena americana de noticias, en la rueda de prensa posterior a la reunión, Petro dijo que cuando Trump le regaló una gorra MAGA (Por Make America Great Again, el lema de campaña de Trump que se traduce como Hagamos a EE.UU. grande de nuevo), como ya es costumbre entre dignatarios extranjeros que visitan Washington, el exguerrillero colombiano tomó rápidamente un bolígrafo para modificar ligeramente el acrónimo agregando el plural: Make Americas Great Again, del Norte al Sur.

Trump, habituado a la negociación y a las transacciones, no tiene reparo en lanzar acusaciones, muchas veces temerarias, para luego sentarse, conversar y sonreír e incluso ofrecer calificativos y adjetivos generosos y amables. Delcy Rodríguez ahora es 'fantástica' y Petro es 'genial'. Colombia ha dado un paso significativo en la recuperación del clima de entendimiento en su relación bilateral más importante.

La congresista republicana María Elvira Salazar, detractora y crítica de Petro en Washington, ha recordado que fue Petro quien llamó para ser recibido en la Casa Blanca. "Sabemos que Petro se ha portado muy mal durante los últimos cuatro años, pero gracias al presidente Trump y a la influencia de Estados Unidos, los colombianos tienen un nuevo amanecer", ha dicho Salazar. Para la representante todo indica que "después de esta conversación, independientemente de lo que diga el presidente Petro, las cosas van a ir muy bien desde el punto de vista democrático para los colombianos". La republicana cerraba su comentario recordando que Colombia tendrá elecciones en mayo y, según ella, "la pesadilla de Petro" terminará de "una manera en paz". "Por eso fue recibido en la Casa Blanca para que le leyeran la cartilla", puntualizó.

El periodista y escritor Jaime Bayly recordó las acusaciones y descalificaciones que ambos presidentes se han lanzado durante un año, para aparecer ayer casi como 'grandes amigos'. La postal ha decepcionado un poco a Bayly, según ironizaba en su editorial la noche del martes. Él imaginaba que sería una reunión casi de lucha libre, un duelo de titanes. Pero, en cambio, Petro llegó con regalos, incluso uno para Melania Trump, la primera dama, un regalo que probablemente ella nunca va a usar. Y Trump le regaló a Petro su libro autografiado diciéndole que es genial.

Bayly parecía sorprendido por el entendimiento entre ambos y refirió ese "improbable encuentro feliz y amigable". Pero, también, agregó que a veces esas cosas suceden. A la distancia los políticos se insultan, hablan ante las cámaras para sus muchedumbres enardecidas, agitando el odio, pero, en la distancia corta, en el cara a cara, los insultos se olvidan. Y, en cambio, se dicen cosas amables y hasta se elogian, incluso se prometen cultivar la amistad, sugería con mordacidad el escritor peruano estadounidense.

Petro y Trump están en las antípodas y no se convertirán en grandes amigos, subrayaba Bayly, pero Petro necesitaba esa reunión, asimismo, buscaba proyectar una imagen de moderación, dejar de ser equiparado con Maduro y parecerse un poco más a líderes de la izquierda latinoamericana que tienen comportamientos más normales, racionales, moderados y democráticos, no emular a los dictadores caribeños o a quienes los aplauden. Tanto Trump como Petro han ganado, han proyectado una imagen de moderación y Trump ha podido exhibir tolerancia frente a un líder de las características de Petro.

De todas formas, tampoco hay que sorprenderse tanto del entendimiento, ambos líderes son populistas y megalómanos y están obsesionados con el siglo XIX, uno con la doctrina Monroe, que le ha servido de base para la 'Donroe', y el otro cree que es Simón Bolívar. A veces, los opuestos se atraen, ambos presidentes comparten ciertos rasgos de personalidad. Aunque Trump no bebe y es conocido por su vida sobria, sí hay elementos temperamentales que los acercan más de lo que sus seguidores y fanáticos están dispuestos a admitir, por lo mismo no podía descartarse de tajo el entendimiento.

 

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