PUBLICIDAD

Su sesión ha expirado

Iniciar sesión
19°
20 de Marzo,  Salta, Centro, Argentina
PUBLICIDAD

Las obras y la plata no están, y lo único claro es que todo está oscuro

Viernes, 20 de marzo de 2026 01:46
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
inicia sesión o regístrate.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
Nota exclusiva debe suscribirse para poder verla

En la era digital, un "ideograma" es una imagen brillante generada por inteligencia artificial para convertir indicaciones de texto en apariencias de realidad.

Mientras las obras están solo en un proyecto, funcionan como un ideograma.

En la realidad, si el dinero para el financiamiento de esas obras está depositado en un banco, es verificable, así como cualquier movimiento que se haga con él. Y cuando las obras están hechas, quedan a la vista. Y si se trata de instalaciones subterráneas como las cloacas, los vecinos han observado el desarrollo de las obras y luego ellos mismos evalúan los resultados.

Hoy, queda a la vista que del Fondo de Reparación Histórica para el Norte Salteño no queda ni el ideograma, y de las obras planificadas, el 76% desaparecieron con él.

Obras estratégicas como la ruta provincial 54, en Rivadavia, fueron licitadas con sobreprecio y ya desde la adjudicación, su avance se hizo a media máquina. Hace unos días, las fotos de la inundación causada por el desborde del río Pilcomayo mostraron que la obra estuvo mal hecha, y que costó el doble. Es un ejemplo.

De todos los proyectos cloacales anunciados para distintos departamentos, los que se hicieron no construyeron un sistema sanitario eficiente. Y, lo más evidente: en el norte salteño hay un déficit endémico de abastecimiento hídrico y cobertura sanitaria.

En el anuncio oficial del proyecto, acompañando al entonces gobernador Juan Manuel Urtrubey, el senador por Rivadavia, Mashur Lapad, sentenció: "hoy es un día histórico porque nunca antes se hizo una inversión tan grande. Es realmente la reparación de una deuda histórica con el interior profundo". El tiempo es implacable y dejó demostrado, 15 años después, que semejante profecía nunca se hizo realidad. Tampoco, con los US$ 200 millones reducidos a US$ 185 millones, cambiados al valor del dólar oficial de entonces y traducidos en $ 800 millones, que al dólar paralelo hubieran significado el doble. A pesos de hoy, el fondo obtenido con la colocación de títulos equivaldría a cerca de $ 300 mil millones.

Todo parece un ideograma esfumado, porque la página oficial creada para que los salteños pudieran seguir día a día la evolución de las obras desapareció del sistema y de toda la nube digital hace años. A pesar de que el director del Fondo, Rodolfo Urtubey, la presentó diciendo: "En el link www.salta.gov.ar/fondo-reparacion-historica-salta la comunidad puede obtener información sobre las obras, procesos licitatorios, su avance y ejecución, inversión y geolocalización de las obras entre otros puntos".

Sin dudas, el auditor Marcos Segura Alzogaray y su equipo de asesores deberán explicar ante la Justicia su parcialidad para interpretar lo que los números y los hechos muestran como evidente. Y todos los funcionarios involucrados, también.

Lo que no está claro, está oscuro. Así de simple. Y dramático.

Porque además de esos fondos, poco después la provincia creó el Fondo del Bicentenario, con un endeudamiento de US$ 350 millones, cuyo destino tampoco está a la vista.

Como no son transparentes los resultados de la creación del Ministerio para la Primera Infancia, creado en 2014 y con un fondo específico de $ 650 millones a invertirse en obras de agua y cloacas para zonas vulnerables, con el objetivo de reducir la desnutrición infantil y garantizar el acceso a agua segura.

Por supuesto que todas las obras anunciadas eran indispensables. El Norte salteño necesita políticas de Estado para superar las Necesidades Básicas Insatisfechas, que conforman un eje de la pobreza que no registra la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC.

Y esas necesidades básicas no se resuelven sólo con obras (y mucho menos con ideogramas de obras) sino con un proyecto destinado a desarrollar la actividad productiva, incorporar valor agregado, y estimular la inversión privada para multiplicar el empleo genuino. Nada de eso ocurrió en Salta desde 2011, año del anuncio del proyecto de Reparación.

Y este es otro principio elemental: sin la generación de fuentes de empleo y sin garantizar acceso a la salud y la educación, los resultados son el incremento de la economía de subsistencia, que nada tiene de romántico, o la migración de jóvenes, cada vez más acelerada, hacia los barrios marginales de las ciudades.

Frente a la falta de trabajo, el Estado se convierte en empleador artificial, lo cual engrosa sus necesidades presupuestarias. Pero al mismo tiempo, esa política beneficia a los gobernantes, porque genera una situación de dependencia de parte de esos empleados que, a su vez. se traduce en voto cautivo. Y este es el modelo prevaleciente en las provincias más postergadas del país.

Y la otra característica de este modelo es, justamente, la oscuridad que cubre al destino puntual de los ingresos del Estado. Una oscuridad sostenida en el alineamiento de auditores que cierran los ojos, legisladores que no se ocupan del tema y de intendentes que se muestran impotentes, resignados … o socios.

Las cartas están sobre la mesa. Lo que ocurrió con el Fondo debe ser investigado por la Justicia, para separar la paja del trigo e iluminar lo que es oscuro. Porque las obras no están, el dinero tampoco y la sospecha solo se despeja estudiando los documentos, evaluando las inconsistencias y aplicando la Ley como corresponda.

 

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD