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A quince años del doble crimen de las ciudadanas francesas Cassandre Bouvier y Houria Moumni, el procurador general de Salta, Pedro García Castiella, concedió una extensa entrevista a El Tribuno en la que repasó los avances de la nueva investigación impulsada por la Unidad Fiscal creada en 2025. Confirmó que los informes remitidos desde Francia ratifican la data de muerte establecida por los peritos argentinos y descartan que los perfiles genéticos que durante años alimentaron distintas hipótesis tengan valor para identificar a un agresor. También defendió la continuidad de la pesquisa, aseguró que "cada vez nos aproximamos más a la verdad" y sostuvo que la causa no está prescripta.
Durante la conversación también abordó el pedido de elevación a juicio contra policías acusados de desviar la investigación original, reivindicó el trabajo del fallecido comisario Néstor Piccolo, cuestionó con dureza un reciente fallo del Tribunal de Impugnación en la causa por el femicidio de Jimena Salas y recordó las amenazas que sufrió tras avanzar contra la organización del denominado "Gringo" Palavecino. "No vine a tapar chanchullos", afirmó al defender la política que impulsó desde su llegada a la Procuración General.
Estamos en una semana especial porque se cumplieron 15 años del asesinato de las ciudadanas francesas y la Procuración lleva adelante, a través de una unidad fiscal que nació en 2025, una investigación. Días atrás llegaron informes desde Francia ¿cuáles son las novedades de este informe que estaban esperando los fiscales?
Bueno, amerita un pequeñísimo introito. Cuando termina la etapa anterior, que concluye cuando el Tribunal de Impugnación cierra la situación procesal de Santos Clemente Vera, antes de ese momento nosotros no podíamos hacer nada. Cuando el Tribunal de Impugnación dispone el cese de la persecución penal por el paso del tiempo, entiendo, y es una opinión personal, que eso no fue positivo, porque creo que todos esperan que la Justicia declare si una persona es culpable o inocente. Incluso para el mismo Vera hubiera sido importante tener un juicio y poder acreditar su inocencia, y no quedar en este limbo de una absolución por el beneficio de la duda.
Hoy su situación quedó congelada. El último acto procesal válido es una absolución por el beneficio de la duda y el Tribunal de Impugnación dispone el cese de la persecución penal. Insisto, no creo que eso haya sido positivo ni siquiera para él. Si nos retrotraemos un poco, Vera había sido mal condenado por Impugnación, condena que fue confirmada por la Corte de Justicia de ese momento. Tanto los jueces de Impugnación como quienes integraban aquella Corte fueron partícipes de una situación que terminó siendo corregida por la Corte Suprema de la Nación, que siete años después dijo que estaba mal condenado y ordenó que fuera juzgado nuevamente.
Ante esa situación, entre diciembre y febrero decidimos continuar investigando. No se trata de una reapertura de la investigación, como algunos dicen malintencionadamente. Es falso que la investigación se haya reabierto por la denuncia presentada en Francia. Apenas el Tribunal de Impugnación tomó esa decisión y escuchamos al padre de una de las víctimas, a Jean-Michel Bouvier, que quería conocer la verdad y planteaba una serie de cuestiones que consideraba poco claras, resolvimos seguir investigando. Acá no hay nada que esconder ni ocultar, ni a nadie que proteger. Si hay algo que buscar, es la verdad. Quien conoce mi historia sabe que cuando estoy convencido de que hay que buscar la verdad, no me corro.
Entonces empezamos a revisar qué cuestiones quedaban pendientes. Se decía que en Francia había ADN que nunca se habían investigado; también que la data de la muerte era falsa y que allá se sostenía otra cosa. Pensamos que, si queríamos buscar la verdad, había que juntar a los peritos argentinos con los franceses para que trabajaran juntos. Parecía una utopía, pero nos pusimos en contacto con la Embajada de Francia y tuvimos toda su colaboración.
Se consiguió el exhorto judicial y se fue construyendo ese nexo con la Justicia francesa. Además, existía un pequeño remanente de muestras que habían quedado en el laboratorio Corach y también fueron llevadas. Viajaron nuestra especialista en genética, la doctora , Alejandra Guinudinik, la directora del CIF (Gabriela Buabse) y una fiscal (Luján Sodero Calvet). Fueron recibidas con muchísimo respeto y seriedad.
Allá trabajaron junto con los laboratorios de Nantes y el laboratorio de Gendarmería de París. Comenzaron a revisar todo el material y se lograron conclusiones muy positivas. Nosotros teníamos muchos interrogantes, especialmente sobre esos ADN de los que tanto se hablaba. Incluso, cuando llegaron a Francia comprobaron que no existía ningún impulso ni inicio de la acción judicial francesa promovida en su momento por el señor Bouvier. Recién a partir de esta visita comenzó también ese trabajo conjunto.
Con la visita que hicieron los fiscales en mayo...
Sí, en mayo.
En síntesis, ya llegaron los informes por escrito. ¿Qué concluyen?
Ya llegaron formalmente los informes. Los equipos ya conocían buena parte de esas conclusiones porque habían trabajado de manera conjunta, pero ahora las tenemos oficialmente. Son conclusiones altamente positivas para seguir afinando una aproximación a la verdad.
Para que la gente tenga claro, vamos a enumerar una de esas conclusiones, que ya habían adelantado la fiscal Sodero y el fiscal Espilocín. Hay coincidencia en la data de la muerte...
Ese es uno de los puntos más importantes. El mismo médico que en su momento examinó los cuerpos cuando fueron trasladados a Francia volvió a reunirse con nuestros especialistas y trabajó con elementos de entomología con los que no había contado en aquel momento. La entomología estudia distintos aspectos para determinar la data de la muerte. Uno de ellos es el desarrollo de las larvas durante el proceso de descomposición, un método mucho más preciso. Él explicó que anteriormente no había tenido esos resultados.
Ahora, junto con nuestros peritos, concluyó que la data de la muerte era precisamente el mismo día en que las jóvenes ingresaron a la Quebrada de San Lorenzo.
El segundo aspecto importante son esos dos ADN que generaron una catarata de incógnitas, especulaciones y versiones sobre por qué nunca se habían cotejado. Con la tecnología actual se volvió a trabajar sobre esas muestras y se confirmó lo que ya se había señalado anteriormente: se trata de lo que denominamos ADN basura o ADN de descarte. Para que la gente lo entienda, si yo me siento en un banco de una plaza o en una silla de una confitería, puedo llevarme restos de ADN de otras personas que estuvieron antes, de alguien que apoyó la mano o incluso de alguien que estornudó. Son restos degradados e incompletos.
En este caso esos ADN estaban en el pantalón de una de las víctimas, no en sus partes íntimas. Son perfiles degradados que ni siquiera sirven para ser cotejados con una persona determinada. Todos estos datos nos permiten ir reconstruyendo lo ocurrido y aproximarnos cada vez más a la verdad, afinando sobre qué aspectos debemos seguir profundizando la investigación.
Para que la gente lo entienda, entonces, sobre esos ADN que estaban en discusión: no se espera que correspondan a personas que hayan ejercido fuerza o hayan tenido un contacto físico intenso con las víctimas, sino que podrían provenir de un contacto ocasional o por arrastre. ¿Es así?
Exactamente. Dentro del cúmulo de hipótesis con las que tiene que trabajar una investigación criminal, estas cuestiones se van descartando. Estas chicas eran turistas que andaban con una mochila, habían estado en Buenos Aires, después vinieron a Salta y usaban esa ropa durante todo el día. Nadie puede aventurarse a decir dónde estuvieron o dónde se sentaron. Lo concreto es que esos ADN no se corresponden con el hecho violento del que fueron víctimas, porque no estaban en las partes íntimas ni en las zonas lesionadas que pudieran vincularlos con la agresión.
Pero sí había un perfil genético femenino detectado en Francia, que derivó en la extracción de muestras genéticas a distintas mujeres, entre ellas la esposa de Santos Clemente Vera. ¿Qué se resolvió sobre ese punto?
La Unidad Fiscal, anticipándose al viaje a Francia, quiso llevar todo ordenado. No viajamos todos los días a Francia y había que descartar todas las hipótesis posibles, entre ellas el denominado ADN por arrastre.
Hay que explicar de qué se trata. El ADN por arrastre implica analizar si, por una insuficiente higiene previa a una relación sexual, una persona puede trasladar restos genéticos que ya tenía de antes. Entonces, para descartar cualquier hipótesis de contaminación, se tomaron muestras desde la doctora Vega, que fue la primera en tener contacto con los cuerpos, su asistente, mujeres que hubieran tenido contacto con personas que en algún momento estuvieron bajo sospecha, la esposa de Gustavo Lasi, la madre de Lasi, la esposa de Vera, una amiga de Vera y también personal del laboratorio Corach.
Había que hacer un barrido completo para determinar si existía alguna posibilidad de contaminación. Ninguna de ellas se opuso, salvo la esposa de Santos Clemente Vera. Finalmente se hizo la extracción y el resultado fue negativo. Nadie implantó nada ni inventó nada.
¿Estuvieron bien las formas, doctor? Porque ese fue uno de los cuestionamientos que se plantearon.
Con la señora de Santos Clemente Vera no había ningún inconveniente. En un primer momento no había formulado ninguna objeción al hisopado, que es un procedimiento muy simple y demora apenas unos segundos. Cuando fueron a buscarla ya estaban con ella los documentalistas franceses y fue allí cuando cambió de decisión y dijo que no iba a someterse a la extracción.
Además, el perito de parte había sido notificado con unos 40 días de anticipación. Por distintas razones decía que no podía asistir, que quería participar por videoconferencia o que debía venir un perito desde Córdoba, por lo que pedían una prórroga de 40 días.
Nosotros teníamos los tiempos ajustados porque el viaje a Francia ya estaba organizado y había fecha para que la doctora Emmanuelle Robinson recibiera a la comisión. Se hizo uso de la mínima fuerza necesaria, pero también hubo un entorpecimiento por parte de quienes estaban realizando un documental. Incluso le habían colocado un micrófono a la señora y estaban filmando y grabando todo desde las puertas del CIF de la Procuración.
Fue una situación totalmente innecesaria. Se generó un escándalo que no tenía sentido, porque Santos Clemente Vera ya estaba apartado y no podía ser sometido a ninguna acción penal.
La esposa también fue informada de que el objetivo era descartar una posible contaminación por ADN de arrastre. Si a una sola persona no se le hubiera tomado la muestra, la prueba perdía universalidad. Los fiscales están obligados a agotar todas las hipótesis. Quizás no fue la forma más deseable, pero hubo terceros que contribuyeron a que la situación terminara desarrollándose de esa manera.
Si bien ese ADN femenino continúa bajo análisis, ¿qué pasó concretamente con ese perfil genético?
Ese ADN se va a seguir trabajando. Surgió en el estudio realizado en Nantes en 2015 y tiene una particularidad: es un ADN puro, no mezclado. En los rastros que suelen surgir de una relación sexual, normalmente el ADN aparece mezclado con el de la víctima. En este caso no tenía ninguna mezcla con el ADN de las víctimas.
Lo llamativo es que en el nuevo estudio realizado por el laboratorio de la Gendarmería de París ese perfil ya no apareció.
¿Es un misterio, entonces?
No necesariamente. Puede obedecer a que se trataba de una muestra mínima que, por el paso del tiempo, ya no tuviera virtualidad suficiente para ser detectada. Se volvió a consultar a los especialistas de Nantes, se los interrogó sobre esa diferencia y ellos ratificaron el trabajo que realizaron en su momento. Lo concreto es que en este nuevo estudio no lograron volver a detectarlo.
¿Pero ustedes van a seguir insistiendo sobre ese punto?
Sí, por supuesto. Se va a seguir trabajando. El informe llegó hace apenas dos días, todavía debe ser analizado en profundidad, realizar nuevas consultas y continuar con los estudios. No vamos a detenernos de ninguna manera.
Más allá de la coincidencia en la data de muerte y de este perfil genético que todavía requiere más análisis, ¿qué otro elemento importante aporta este informe para orientar la investigación?
Hay un detalle que no había mencionado. En esos ADN de descarte, o ADN basura como los llamo yo, también se realizaron estudios para determinar si tenían algún componente vinculado con fluidos biológicos que pudiera relacionarlos con un acto sexual. El resultado fue negativo. No presentaban fluidos, ni ácido prostático, ni ningún otro elemento compatible con una agresión sexual.
Además, mediante un análisis microscópico realizado ahora se detectó un vello púbico y una pestaña en un trozo del pantalón. El vello púbico corresponde a Gustavo Lasi y la pestaña pertenece a una de las víctimas.
¿Eso surgió ahora?
Sí. Surgió del análisis microscópico que se realizó recientemente sobre un fragmento del pantalón.
Conocimos que se pidió la elevación a juicio de dos policías, entre ellos Walter Mamani, acusado de haber desviado la investigación al plantar pruebas para intentar involucrar a Daniel "Pajarito" Sarmiento. Esto derivó, además, en una fuerte interna con el entonces comisario Néstor Piccolo, quien luego se quitó la vida. ¿Por qué, 15 años después, este juicio es importante para la causa de las turistas francesas?
En el contexto de esta investigación, la Unidad Fiscal dispuso acumular distintas causas. Incorporamos el expediente por el suicidio de Néstor Piccolo, que había estado extraviado y apareció hace un par de años en los depósitos de Pluma. La familia Piccolo lo estaba reclamando en el juicio civil que sigue contra la Provincia. También se incorporó el expediente madre y esta causa, que había quedado dentro del sistema de transición.
Son causas del sistema viejo y eso explica, en parte, la demora. Tanto esta como la causa por las torturas venían tramitándose con mucha lentitud. A partir de distintos elementos y análisis entendimos que debían trabajarse de manera conjunta. La causa Piccolo es muy interesante porque contiene muchísimos elementos y claves que ayudan a entender la relación que él mantenía con el policía Walter Mamani. Se instaló una especie de fantasía que parte de un hecho real, pero que hoy lleva a atribuirle a Piccolo pensamientos o situaciones que no se corresponden con lo que surge del expediente.
Se dice que Piccolo no se suicidó, que quería investigar otra línea o que fue presionado para abandonar determinada hipótesis. Sin embargo, cuando uno analiza esa causa y toda la información recolectada tras su muerte empieza a comprender muchas cosas.
Hay manuscritos y cartas escritas por Piccolo. Él atravesaba una situación de mucha angustia y sentía que era perseguido por un sector de la Brigada de Investigaciones. Incluso menciona por escrito nombres de personas que, según él, actuaban en su contra. También habla de una banda de delincuentes conocida en aquella época. No voy a mencionar esos nombres para no afectar a terceros, pero quien tenga un interés legítimo puede revisar el expediente. Hace poco vi una entrevista al doctor Juárez, abogado de la familia Piccolo, en la que reivindica las condiciones morales e investigativas de Néstor Piccolo y explica con claridad cómo intentaron entorpecer la investigación del crimen de las turistas francesas mediante un plantado de pruebas.
Eso significa que la investigación que terminó con la detención de Gustavo Lasi y llevó a juicio a Santos Clemente Vera y Daniel Vilte Laxi fue producto del trabajo de Néstor Piccolo. No es cierto que él estuviera siguiendo otra línea de investigación. Cuando Piccolo determinó que Houria Moumni tenía un proyectil en su cuerpo, se comprobó que esa bala había sido disparada por la escopeta Batán secuestrada a Walter Lasi. Luego pidió a Gendarmería un detector de metales para rastrillar el lugar y no encontró absolutamente nada más.
Días después aparecieron otros plomos que correspondían a otra arma y que terminaron siendo colocados en la casa de "Pajarito" Sarmiento. Eso es justamente lo que ahora irá a juicio.
Cuando Piccolo advirtió esa situación se la informó inmediatamente al juez. Le dijo que habían aparecido proyectiles donde antes no había nada y, a partir de allí, se inició la denuncia contra Mamani por haber plantado pruebas que estaban entorpeciendo la investigación.
En uno de sus manuscritos, Piccolo incluso plantea como hipótesis que lo perseguían para desacreditar la excelente investigación que estaba llevando adelante sobre el crimen de las ciudadanas francesas. Eso está escrito por él.
Además, en el juicio civil que la familia mantiene contra el Estado, la demanda está fundada en una falta de servicio: sostienen que no recibió la asistencia psicológica que necesitaba ni el acompañamiento adecuado, pese a las licencias que había solicitado. El hecho que genera la responsabilidad que reclama la familia es el suicidio de Néstor Piccolo. Por eso, quien sostenga que Piccolo no se suicidó está contradiciendo la propia teoría que sostiene su familia en ese proceso.
Y esto abre muchas preguntas que todavía no tienen respuesta. ¿Qué cree que había detrás de esas presiones? Si Piccolo seguía una línea de investigación y alguien plantaba pruebas para desviarla, ¿cuál podía ser el objetivo de ese desvío?
Es una pregunta muy interesante y tendrá que ser respondida por la propia investigación. Más allá de posibles conflictos personales o internos entre policías, hay que investigar por qué ocurrió todo esto.
Porque no parece tratarse solamente de una interna policial. Estamos hablando de uno de los crímenes más importantes de la historia policial de Salta.
Absolutamente. No responde siquiera al sentido común. Si ya se tenía el arma con la que se había efectuado el disparo que mató a una de las víctimas y también el proyectil correspondiente, ¿qué necesidad había de incorporar otra arma o de plantar otra prueba? Como mínimo resulta inconsistente.
Lo importante es que hoy se van aclarando distintas cuestiones. Cuando se habla de un plantado de pruebas, en parte se trata de un dato de la realidad; ahora habrá que ver qué determina el juicio. Pero ese supuesto plantado queda circunscripto a esa situación puntual.
La investigación de Néstor Piccolo fue la que condujo a estos resultados. Gracias a esa investigación se logró detener a Gustavo Lasi y recuperar en su casa la cámara fotográfica de las víctimas. Eso hoy nadie lo discute. Por eso sostengo que la investigación de Piccolo no estaba desacertada.
En la sociedad también estuvo instalada la idea de los "amigos del poder" o de los "hijos del poder". Incluso los fiscales Daniel Espilocín y Luján Sodero Calvet contaron que siguieron esa línea a partir de una carta cuya autoría después fue desconocida. ¿Qué puede agregar sobre ese tema?
Es una muy buena pregunta y merece una breve explicación. Esa carta fue mencionada tanto por Jean-Michel Bouvier como por un periodista francés. Según la historia, esa carta le fue entregada a Bouvier por una mujer, no inmediatamente después del crimen, sino cuando estaba por comenzar el juicio, es decir, alrededor de 2013 o 2014.
Yo tengo un enorme respeto por Jean-Michel Bouvier, por su dolor y por su condición de víctima. Siempre rescato su enorme honestidad. Él me lo dijo personalmente y también consta en actas: quiere conocer la verdad, pero no quiere que, para resolver el caso, se termine responsabilizando a un inocente.
Cuando esa mujer le relató esa historia, Bouvier le preguntó si estaba dispuesta a declarar lo mismo ante un fiscal. Ella respondió que no. Entonces Bouvier le dijo: "Usted no me sirve", y descartó esa versión porque no estaba dispuesta a ratificarla ante una autoridad judicial.
A pesar de eso, tiempo después apareció el relato plasmado en una carta. Cuando Bouvier declaró recientemente en Salta la incorporó al expediente. Es una carta manuscrita.
Después un testigo indicó quién sería la mujer que la habría escrito. La Unidad Fiscal la identificó, la ubicó y tomó contacto con ella. Actualmente vive en España y declaró que jamás escribió esa carta, que nunca protagonizó esa situación y que jamás asistió a ninguna fiesta.
Además explicó que, en la época en que supuestamente habría ocurrido esa reunión, cursaba un embarazo muy avanzado. Otra de las mujeres mencionadas también estaba embarazada, por lo que resulta poco compatible con el relato.
Entonces, cuando quien supuestamente redactó la carta niega su contenido, su autenticidad y su veracidad, naturalmente todo eso debe ser evaluado dentro de la investigación.
¿Podría realizarse una pericia caligráfica para determinar si realmente esa carta fue escrita por esa mujer?
Habrá que evaluarlo. También hay que tener en cuenta las dificultades que implica que esa persona se encuentre viviendo en el extranjero.
Póngase en mi lugar. Si usted tuviera que titular el informe que llegó desde Francia, ¿cuáles diría que son las dos conclusiones más importantes?
Hay dos cuestiones centrales. La primera es la confirmación de la data de la muerte. No es un dato menor, porque ratifica que las jóvenes murieron el mismo día en que ingresaron a la Quebrada de San Lorenzo.
La segunda es que esos dos ADN de los que durante años se dijo que nunca habían sido investigados finalmente no tienen relación con la escena del crimen.
Creo que esos son los dos aportes más importantes del informe. Y, además, este intercambio con los especialistas franceses nos confirma que estamos transitando un camino correcto para llegar a la verdad.
En ese camino hacia la verdad veo que se van descartando distintas hipótesis. El ADN femenino completo sigue siendo un interrogante; los dos perfiles que usted denomina "ADN basura" también quedaron descartados como elemento de prueba; y la hipótesis de los llamados "hijos del poder", a partir de esa carta cuya autoría no fue reconocida, también parece perder fuerza. Más allá de las personas que ya fueron condenadas, ¿hacia dónde puede avanzar hoy la investigación? Porque da la sensación de que se van cerrando distintas aristas, pero no queda claro cuál es el rumbo actual.
Confío plenamente en el trabajo de la Unidad Fiscal. No puedo hacer futurología, pero tengo sobradas esperanzas de que vamos a llegar a respuestas que expliquen todos los interrogantes que todavía siguen abiertos.
Hay una situación muy compleja en nuestra sociedad. Por distintas circunstancias existe una enorme facilidad para construir no solo mitos, sino también medias verdades o metarrelatos que se alimentan y retroalimentan. A veces me pregunto si realmente a la sociedad le interesa conocer la verdad o si, inconscientemente, prefiere aferrarse a lo extraño, a lo no resuelto, a las teorías conspirativas o al rumor.
Yo me saco por un momento el traje de procurador y hago un razonamiento lógico. Si esos ADN que durante años se dijo que nunca habían sido cotejados en realidad son perfiles degradados, que técnicamente no sirven para comparación, ¿con quién podrían cotejarse? Me pongo en el lugar del fiscal que tiene que llevar adelante una investigación: si no existe un ADN apto para comparar, no hay posibilidad técnica de hacerlo.
Lo mismo ocurre con la carta. Son dos cuestiones distintas: una es que quien aparece como autora niega haberla escrito y la otra es determinar si el contenido refleja realmente hechos verdaderos. Además, entre los hechos y la aparición de esa carta transcurrieron casi tres o cuatro años.
La teoría de los llamados "hijos del poder" comenzó a instalarse públicamente a partir de las declaraciones de un abogado defensor, que sostuvo que se trataba de una causa vinculada a personas poderosas. A partir de allí esa versión fue creciendo. Pero, más allá de lo que cada uno piense, será la ciencia, la prueba técnica y los elementos objetivos los que tendrán que determinar qué ocurrió. Y también es positivo que la Justicia francesa quiera aportar su mirada.