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El comerciante y empresario argentino Alfredo Salazar fue capturado en Tarija por la policía boliviana y extraditado al país en las últimas horas. Sobre él pesaba una orden de captura internacional por favorecer al contrabando en la zona fronteriza.
El hombre no solo está vinculado a actividades de contrabando, sino que, es propietario de la finca Karina, ubicada en suelo argentino, colindante con Bolivia. Las autoridades del país lo investigan por presunta asociación ilícita y delitos vinculados al contrabando, causa que se tramita en la localidad de Orán.
Salazar se ocultaba en Tarija, y el 12 de agosto fue capturado. Interpol lo expulsó y entregó a la Policía de Argentina.
Zona estratégica entre Argentina y Bolivia
El procedimiento culminó en el Paso Internacional Aguas Blancas, en Bermejo, uno de los principales cruces fronterizos del norte de Salta. Allí participaron efectivos de Gendarmería Nacional, personal de la Unidad Policial de Control Migratorio de Bolivia, miembros del Grupo de Inteligencia de Tarija y autoridades migratorias de ambos países.
Las autoridades del vecino país pusieron el ojo en la propiedad ubicada en una zona estratégica entre Argentina y Bolivia, el lugar denominado Finca Karina, es por donde se registran actividades de contrabando, donde hay gran circulación de vehículos y mercadería, razón por la cual quedó bajo investigación.
El juez federal de Orán, Gustavo Montoya, determinó prisión preventiva para Alfredo Salazar.
La acusación: corredor clandestino
De acuerdo con la Fiscalía argentina, el predio tenía una ubicación estratégica: contaba con conexión hacia la Ruta Nacional 50 y permitía llegar, mediante un camino rural, hasta la margen argentina del río Bermejo.
Según la hipótesis de los investigadores, esa ubicación habría sido utilizada para montar un corredor clandestino de ingreso y salida de mercadería entre Argentina y Bolivia. La playa del río estaba acondicionada para la llegada de gomones, utilizados para cruzar mercancía desde territorio boliviano, mientras los vehículos ingresaban posteriormente al predio para retirar la carga y trasladarla hacia otros puntos de Argentina, según Ahora Digital.
La Fiscalía sostuvo que las pesquisas permitieron establecer una intensa actividad comercial ilegal en el lugar. Según los cálculos expuestos durante el proceso, por día podían ingresar alrededor de 300 vehículos a la finca y cada uno transportaba, en promedio, diez bultos de mercadería.
Se espera la imputación del ciudadano para las próximas horas.
Puerto libre ilegal entre dos naciones
La magnitud de la operación, la estructura de la banda y la seriedad de los delitos imputados fueron cruciales para que la Justicia Federal ordenara el cierre y la detención de los implicados.
Gomones cruzaban el río Bermejo desde la localidad homónima hacia esa suerte de aduana paralela de Aguas Blancas con toda clase de mercancías de contrabando e incluso -de acuerdo con las cinco áreas críticas descriptas en la estrategia operativa del Plan Güemes- con estupefacientes. A través de las playas de Finca Karina también eran cruzados a Bolivia vehículos robados, chatarra, sanitarios, productos de corralón y hasta rieles ferroviarios saqueados en el chaco salteño.
Un puerto libre ilegal, entre dos naciones.