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El consumo en supermercados en Salta registró en enero un aumento nominal del 29,8% interanual, pero al compararlo con una inflación del 32,4%, se traduce en una caída real cercana al 2%. El dato marca que, pese a que los hogares gastan más dinero, el volumen de productos que compran es menor, en un contexto de pérdida de poder adquisitivo.
Las ventas en la provincia alcanzaron los $39.826 millones y representaron el 1,7% del total nacional. Sin embargo, el crecimiento quedó por debajo del ritmo de los precios, lo que confirma una contracción del consumo real.
La brecha se vuelve más evidente al observar el consumo por habitante. En Salta, el promedio mensual es de $26.688, prácticamente la mitad del nivel nacional, que se ubica en $50.342. Este dato no solo refleja menores ingresos relativos, sino también un mercado más chico y condicionado por el contexto económico.
A nivel estructural, la provincia cuenta con 56 bocas de expendio, con ventas por operación que promedian los $35.482. Aunque el ticket es similar al nacional, su crecimiento responde principalmente a la inflación y no a un aumento en las cantidades vendidas.
Menos productos
El comportamiento del ticket promedio es uno de los indicadores más claros del fenómeno actual. A nivel país, el ticket promedio alcanzó los $34.840, con un incremento interanual del 30,1%. En términos nominales, el dato muestra un fuerte crecimiento, pero al contrastarlo con la inflación, confirma que el aumento responde a los precios y no a un mayor consumo.
En otras palabras, los consumidores están pagando más por menos productos. Este ajuste en las cantidades es consistente con la caída del 1,2% en las ventas a precios constantes y del 1,5% en la comparación mensual, lo que evidencia una retracción sostenida del consumo.
Cambios en la forma de pagar
El informe también muestra un cambio profundo en los hábitos de consumo. Las tarjetas de crédito concentran el 43,1% de las operaciones, seguidas por débito (25%) y efectivo (17,1%). En paralelo, los medios digitales —como billeteras virtuales y pagos con QR— registraron el mayor crecimiento, con una suba del 63,1% interanual.
Este comportamiento sugiere una mayor dependencia del financiamiento y de herramientas digitales para sostener el consumo en un escenario de ingresos presionados. El uso del crédito aparece como una estrategia para amortiguar la caída del poder adquisitivo.
Alimentos básicos
El impacto de la inflación se concentra especialmente en los productos esenciales. Las mayores subas interanuales se registraron en carnes (+49,4%), frutas y verduras (+38,3%) y alimentos preparados (+32,5%), rubros que tienen un peso directo en la canasta diaria.
Este encarecimiento obliga a las familias a ajustar sus compras, priorizando productos básicos y reduciendo cantidades o reemplazando consumos.
Mueve más el comercio presencial
A pesar del avance de los pagos digitales, el canal de compra sigue siendo mayoritariamente presencial. El 97,3% de las ventas se realizan en el salón de ventas, mientras que el canal online representa apenas el 2,7%, aunque con un crecimiento del 16,1% interanual.
Esto indica que, si bien hay cambios en los medios de pago, los hábitos de compra aún mantienen una fuerte presencialidad, especialmente en el consumo masivo.
El informe también aporta datos sobre el empleo en el sector. A nivel nacional, el personal ocupado en supermercados alcanza los 99.014 trabajadores, con una leve caída interanual del 1,5%.