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La crisis institucional en el Municipio de Rivadavia Banda Norte suma su segundo capítulo. Trabajadores de comunidades originarias siguen en la toma del edificio municipal ante la falta de acuerdos con las autoridades y denuncian incumplimientos salariales, maltrato y ausencia de canales formales de diálogo.
En diálogo con El Tribuno, Javier Ruíz, uno de los referentes indígenas de la protesta, confirmó que la medida se reactivó en las últimas horas. “Sí, está tomado de nuevo, porque no llegamos a un acuerdo. Así no se va a llegar nunca, no hay acta ni nada formal”, afirmó, cuestionando la forma en que se desarrollan las negociaciones.
Ayer el intendente Arias recibió a una comitiva de 27 referentes indígenas, pero los atendió detrás de un cordón policial, en la puerta exterior de la Municipalidad; todo quedó registrado en una filmación. No fue una reunión formal, no hubo actas, no hubo acuerdos. El jefe comunal se cerró en la idea de que "quieren cobrar, pero no trabajar" y los referentes indígenas quieren que les paguen lo que corresponde por el trabajo que realizan. Así las partes, por ahora, están irreconciliables porque hablamos de $10.000 semanales.
Pero las partes, que por ahora están inflexibles pueden empeorar la situación que podría escalar en más tensiones. “Estamos hasta las doce (de hoy) y vamos a tomar también el Municipio viejo”, advirtió, en referencia a otro edificio comunal ubicado a pocas cuadras del actual, donde continúan desarrollándose tareas administrativas.
El conflicto tiene como eje principal el reclamo de pagos atrasados. Ruíz aseguró que llevan al menos dos semanas sin percibir ingresos y que el monto que reciben resulta insuficiente. “Cobramos los diez mil pesos, que nos deben y no es mucho. Dicen que no hay plata, que no llega de la provincia, pero nosotros seguimos trabajando”, sostuvo. Además, denunció condiciones laborales precarias: “Somos los más trabajadores, pero también los más explotados. Incluso hay gente que trabaja y no le pagan”.
El referente también desmintió versiones que circulan en redes sociales, instaladas por el intendente Arias, sobre la supuesta falta de trabajo de los manifestantes. “Eso no es verdad. Siempre hemos sido los que más trabajamos. Que vengan ellos y trabajen una semana por diez mil pesos. Ningún criollo va a trabajar por esa plata”, desafió. La diferencia es evidente con los criollos.
Desde las comunidades anticipan que podría ampliarse la protesta con el acompañamiento de otros sectores. “Estamos en contacto con gente de distintos parajes y también podrían sumarse”, explicó Ruíz, quien además denunció desigualdad en la distribución de asistencia social: “A algunos no les dan ni una caja de leche, mientras que entre ellos sí se reparten”.
Sucede que no hay un marco de institucionalidad en el tratamiento del conflicto. Ruíz cuestionó el accionar de la abogada del municipio a quien acusó de impedir la filmación de los encuentros que se vienen manteniendo entre los sectores. “Si nosotros filmamos, Érica Caran no quiere hablar; tampoco hay actas. Y a las palabras se las lleva el viento”, señaló.
El conflicto también salpica al ámbito político local. Ruíz apuntó contra el concejal Armando "Puro" Ruíz, a quien acusó de agravar la situación con declaraciones públicas. “En vez de buscar soluciones, critican y nos tratan de vagos. Si le echan más leña al fuego el monte puede arder”, dijo y quedó la metáfora picante.
Mientras tanto, la toma continúa sin una fecha de finalización clara. “Va a seguir indefinidamente”, aseguró el vocero, quien insistió en la necesidad de respuestas concretas por parte del Ejecutivo municipal.