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5 de Marzo,  Salta, Centro, Argentina
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Nombran a Ricardo Villada en un nuevo cargo político

Será coordinador "ad honorem" de Relaciones Políticas y Planificación Estratégica del Gobierno, un cargo que necesitará estructuras.
Jueves, 05 de marzo de 2026 01:19
Ricardo Villada y Juan Carlos Villamayor.
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Tras una breve y casi imperceptible gestión en la Casa de Salta en Buenos Aires, Ricardo Villada vuelve a ocupar un nuevo rol político dentro del esquema del Gobierno provincial. Aunque el cargo fue presentado como ad honorem y sin impacto en la estructura del Estado, el nombramiento reabre interrogantes sobre la superposición de funciones y los costos indirectos.

El Gobierno de Salta oficializó una nueva reconfiguración de cargos políticos que no pasó inadvertida. A través de los decretos 130 y 131, se dispuso la designación de Juan Carlos Villamayor como delegado de la Casa de Salta en Buenos Aires, mientras que Ricardo Villada fue nombrado Coordinador de Relaciones Políticas y Planificación Estratégica del Gobierno.

El dato político no es menor: Villada regresa rápidamente a un nuevo cargo tras una breve permanencia como delegado en Buenos Aires, luego de dejar el Ministerio de Gobierno. Un paso fugaz por un organismo que ahora vuelve a cambiar de conducción y que, además, parece encaminarse a una nueva etapa con mayor peso político y administrativo.

Función ad honorem

Desde el Ejecutivo se remarcó que la nueva función de Villada será ad honorem y que no implicará un incremento en la estructura del Estado, en línea con la Ley de Ministerios y el discurso oficial de reducción del gasto público. Sin embargo, la propia descripción del cargo despierta dudas.

La Coordinación de Relaciones Políticas y Planificación Estratégica tendrá incumbencias amplias: vínculo con el Gobierno nacional, legisladores, gobiernos extranjeros, el Consejo Económico Social y el seguimiento de agendas estratégicas como la Agenda 2030 y su proyección hacia 2050. Un esquema que, aun sin salario asignado formalmente, difícilmente funcione sin equipos técnicos, logística, traslados y apoyo administrativo.

En la Casa de Salta

El propio Villada confirmó que gran parte de su agenda se desarrollará en Buenos Aires y que tendrá como base operativa la Casa de Salta, lo que refuerza la idea de una superposición de funciones entre ambos nombramientos.

En paralelo, la designación de Villamayor como delegado en Buenos Aires abre interrogantes sobre la estructura interna del organismo. El cargo tiene rango ministerial y salario acorde, lo que suma otro componente al debate sobre el costo real del sostenimiento político en la representación provincial, más allá del anuncio austero.

Villamayor tampoco es un nombre nuevo en la gestión: antes de su desembarco en Buenos Aires fue secretario de las Personas Mayores y, con anterioridad, integró la Procuración Municipal durante la gestión de Gustavo Sáenz como intendente de la ciudad.

Nunca se van

Tanto Villada como Villamayor encarnan el perfil de dirigentes con presencia casi permanente en el Estado. Villada fue ministro de Gobierno, antes secretario de Gobierno municipal y previamente presidente del Concejo Deliberante, siempre dentro del oficialismo. Villamayor, en tanto, viene encadenando cargos en la órbita provincial y municipal desde hace más de una década.

La sucesión de nombramientos vuelve a poner sobre la mesa una discusión recurrente en la política salteña: la dificultad del recambio dirigencial y la tendencia a reciclar funcionarios en nuevas funciones, aun cuando los resultados de gestiones anteriores no hayan sido objeto de evaluaciones públicas.

El discurso y la realidad

Desde el Gobierno se justificó la medida como una decisión "clave para potenciar a Salta", fortalecer el vínculo con Nación y profundizar la proyección internacional de la provincia. Villada, por su parte, aseguró que su tarea será acompañar la agenda del gobernador y respaldar las políticas nacionales en la medida en que no perjudiquen a la provincia.

Sin embargo, puertas adentro del propio oficialismo y fuera de él, la lectura es más crítica: cargos que se redefinen, funciones que se superponen y estructuras que, aunque se presenten como gratuitas, siempre terminan teniendo un costo.

 

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