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6 de Marzo,  Salta, Centro, Argentina
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VIDEO. Vocación, ciencia y maternidad: La historia de Alejandra Falú, una mujer que abrió camino en la salud

En el marco del Día Internacional de la Mujer, la médica y vicedecana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de Salta repasa su recorrido personal y profesional: desde aquella niña que jugaba a curar a sus muñecas hasta convertirse en docente, investigadora y referente académica. “La mujer en la ciencia es todo un desafío”, reflexionó.
Viernes, 06 de marzo de 2026 16:01
Fotos: Damaris Sardinas

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En cada etapa de su vida, la doctora Alejandra Falú fue tejiendo un camino donde la vocación, el esfuerzo y la pasión por ayudar a otros se transformaron en pilares. Hoy, como médica, docente, investigadora y vicedecana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de Salta, su historia refleja el recorrido de muchas mujeres que lograron abrirse paso en ámbitos históricamente dominados por hombres.

En diálogo con El Tribuno, Falú recordó que su vocación nació muy temprano, casi como un juego de infancia. “Desde chica jugaba a que era la doctora de las muñecas. Era como una inclinación desde pequeña al arte de curar”, contó.

Sin embargo, su destino profesional estuvo por un momento entre dos pasiones. Proveniente de una familia de músicos, la medicina no fue la única opción.

“Yo vengo de una familia de músicos, me gustaba mucho la música y era elegir entre cantar o medicina. Finalmente elegí medicina, pero como hobby sigo cantando”, relató con una sonrisa.

 El desafío de estudiar lejos de casa

Cuando llegó el momento de estudiar, el camino no fue sencillo. En aquel entonces, Salta no contaba con la carrera de medicina, por lo que tuvo que dejar su provincia para formarse.

“Tuvimos que emigrar a Tucumán. Alejarse de la familia no fue fácil, pero fue una experiencia muy valiosa. Compartíamos la vida universitaria con compañeros de distintas provincias que estaban en la misma situación”, recordó.

Aquellos años marcaron el inicio de una trayectoria que luego se expandiría hacia diferentes ámbitos de la medicina.

Tras recibirse, llegó el momento de elegir una especialidad y, paralelamente, surgió otra pasión: la docencia.  “Siempre admiré mucho a mis profesores cuando estaba en la universidad. Con el tiempo tuve la oportunidad de desarrollar también ese rol”, explicó.

Hoy su carrera abarca múltiples dimensiones: el trabajo médico asistencial, la investigación científica, la docencia universitaria y la gestión institucional.

“Poder desarrollarme como médica, docente, investigadora y además participar en la gestión universitaria es una experiencia muy enriquecedora”, señaló.

 

El desafío de ser mujer en la ciencia

Para Falú, la presencia de mujeres en espacios académicos y de conducción ha crecido notablemente en las últimas décadas, aunque todavía quedan desafíos por delante.

“La mujer en la ciencia es todo un desafío. Queremos desarrollarnos profesionalmente, pero también cumplir nuestro rol como madres y como parte de una familia”, explicó.

Según señaló, esa tensión entre el mundo laboral y el hogar sigue siendo una realidad que muchas mujeres atraviesan.

“Culturalmente siempre fue la mamá la que se quedaba con los hijos. Hoy la mujer tiene un rol más fuerte afuera y eso implica muchas horas fuera de casa”, reflexionó.

Aun así, destacó avances significativos en la participación femenina en el ámbito de la salud y en posiciones de liderazgo.

“Celebro el protagonismo de la mujer en espacios de conducción. Por ejemplo, en el Círculo Médico ya tenemos dos mandatos consecutivos con mujeres presidiendo, algo que no había ocurrido en 90 años”, remarcó.

 

En el ámbito universitario, el cambio también se refleja en las aulas

“Hoy en carreras como medicina tenemos entre el 70 y el 80 por ciento de estudiantes mujeres. Antes eran espacios prácticamente exclusivos de varones”, explicó.

No obstante, considera que aún quedan áreas donde el liderazgo femenino debería fortalecerse.

“Todavía faltan mujeres en algunos espacios, como direcciones de hospitales. Son lugares donde sería importante ver más presencia femenina”, sostuvo.

 

La vocación de servir

Además de su tarea académica y de gestión, Falú mantiene su actividad asistencial en su consultorio médico, un espacio que considera esencial en su vida profesional.

“El vínculo con el otro nos enriquece mucho. Poder ayudar y acompañar a las personas es algo que también nos fortalece a nosotros”, expresó.

En ese sentido, suele inspirarse en las palabras de la Madre Teresa de Calcuta. “Hay una frase que siempre recuerdo: ‘Déjame ayudarte porque ayudándote me ayudo a mí misma’. Creo profundamente en eso”, dijo.

Para la médica, la vocación de servicio es una de las fuerzas que permiten sostener jornadas largas y exigentes. “Cuando el cansancio aparece, ese contacto con la gente es lo que me da energía para seguir”, aseguró.

 

Familia, trabajo y equilibrio

Como muchas mujeres profesionales, uno de los grandes desafíos de su vida fue encontrar equilibrio entre la familia y el trabajo.

“Trato de que el tiempo que compartimos sea tiempo de calidad”, explicó.

La comprensión de su familia ha sido clave en ese camino. “Rescato mucho la paciencia y la tolerancia de mi marido y de mis hijos. Ellos saben que uno está y que los ama, aunque a veces no podamos estar físicamente tanto como quisiéramos”, señaló.

 

Un legado que abrió caminos

Cuando se habla de mujeres pioneras en la medicina argentina, Falú recuerda siempre a una figura histórica que abrió el camino para las generaciones posteriores.

“Cecilia Grierson fue la primera médica argentina. Se graduó en 1889 en la Universidad de Buenos Aires y marcó un antes y un después en una profesión que hasta entonces era exclusivamente masculina”, explicó.

A más de un siglo de aquel logro, el panorama es muy diferente. “Hoy tenemos más mujeres que hombres estudiando carreras vinculadas a la salud. Es un cambio enorme en la historia”, destacó.

 

Un mensaje para las nuevas generaciones

En el marco del Día Internacional de la Mujer, Falú dejó un mensaje para aquellas jóvenes que sueñan con dedicarse al ámbito de la salud.

“La mujer tiene naturalmente la capacidad de cuidar, de contener y de estar para el otro”, expresó.

Para ella, esa vocación humana es uno de los valores más importantes de la profesión.

“Cuando uno está dispuesto a ayudar, la vida también devuelve mucho. Es un camino difícil, con muchos desafíos, pero profundamente gratificante”, afirmó.

Y finalizó con una reflexión simple pero poderosa: “El abrazo, la mirada o la sonrisa de una mujer muchas veces es lo que una familia necesita. En ese intercambio todos crecemos”.

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