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7 de Marzo,  Salta, Centro, Argentina
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La biotecnóloga que impulsa fertilizantes biológicos en el norte

Soledad Quiroga desarrolla su labor en una planta ubicada en el norte de Salta dedicada a elaborar insumos agrícolas basados en microorganismos.
Sabado, 07 de marzo de 2026 16:35
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En el complejo agroindustrial Salvita, en Embarcación, microscópicos organismos trabajan silenciosamente para transformar la forma en que se producen los alimentos. Detrás de ese proceso está Soledad Quiroga, licenciada en Biotecnología, una científica tucumana que encontró en la industria su lugar en el mundo.

Tiene 40 años, dos hijos pequeños y una trayectoria que combina ciencia, laboratorio y producción. Su trabajo actual está vinculado a una de las áreas que más crece en la agricultura moderna: los fertilizantes biológicos, productos desarrollados a partir de microorganismos que ayudan a mejorar los suelos y a reducir el uso de químicos.

La planta en la que trabaja forma parte de Salvitec, la línea de biológicos de la empresa Salvita, y se proyecta como la primera en el norte argentino dedicada a este tipo de producción. Para Quiroga, sin embargo, la historia comenzó mucho antes, cuando todavía era estudiante en Tucumán.

El inicio

Desde muy chica, cuenta a El Tribuno, tuvo afinidad con las ciencias naturales. "Siempre me gustaron las materias vinculadas a biología. Cuando empecé a mirar las carreras disponibles en la universidad encontré Biotecnología, que en ese momento era bastante nueva. Cuando vi el plan de estudios, con materias como ingeniería genética, biología celular y molecular, sentí que era exactamente lo que quería estudiar", recuerda.

La carrera le abrió un panorama amplio. Por un lado, la investigación científica. Por otro, el desarrollo industrial. Ella eligió ampliar en el segundo camino.

"Tuve la oportunidad de hacer pasantías en empresas citrícolas en Tucumán. Ahí fue cuando descubrí que la parte industrial me fascinaba. Sentí que ese era mi lugar", explica. Ese primer contacto con el mundo productivo terminó marcando su carrera.

Se hizo su lugar

Desde sus primeros pasos en la industria agroalimentaria, Quiroga se movió en espacios donde predominaban los hombres. "Es un ámbito bastante masculino, pero ya me acostumbré desde las pasantías. Siempre estuve vinculada al sector agroindustrial", cuenta.

Después de sus primeras experiencias en Tucumán, trabajó durante años en un ingenio azucarero, uno de los sectores industriales más importantes del norte argentino. Durante casi diez años se desempeñó en Orán, también en el ámbito agroindustrial, antes de incorporarse este año a la planta de Salvita en Embarcación.

"Siempre me mantuve fiel a esa pasión que descubrí en las pasantías: la parte industrial", afirma.

Ciencia y tierra

En su trabajo actual, Quiroga participa en el desarrollo de fertilizantes biológicos, productos elaborados a partir de microorganismos que ayudan a mejorar el rendimiento de los cultivos sin dañar el suelo.

Para muchos productores, el concepto todavía suena complejo.

Pero ella lo explica de manera simple. "Trabajamos con microorganismos que ayudan al suelo y a las plantas. Son fertilizantes biológicos que actúan sobre todo el sistema del suelo: el ambiente radicular, el agua, los nutrientes", señala.

A diferencia de los fertilizantes químicos tradicionales, estos productos no eliminan los microorganismos naturales del suelo.

"Los fertilizantes químicos actúan rápido, pero también eliminan todo lo que hay en el sistema. En cambio, los biológicos trabajan con el microambiente del suelo y lo fortalecen", explica a El Tribuno durante una visita en el laboratorio que se montó recientemente.

Agricultura sustentable: la ciencia detrás de los cambios hacia donde va el mundo 

En la planta se producen fertilizantes líquidos, lo que facilita su aplicación. "Al ser líquidos, el productor puede incorporarlos fácilmente y los nutrientes están más disponibles para el cultivo", agrega.

Los microorganismos que contienen estos productos cumplen diferentes funciones. "Algunos ayudan a disolver fósforo en el suelo, otros estimulan el crecimiento de las raíces y otros favorecen la fijación de nitrógeno. Cada uno cumple un rol distinto", explica.

Aunque hoy los biológicos aparecen como una innovación, en realidad se trata de un campo de investigación que lleva décadas. "Cuando uno lo ve en bibliografía científica, estos desarrollos existen hace mucho tiempo. Pero recién en los últimos diez años empezamos a verlos aplicados de manera más fuerte en la producción", señala.

Para Quiroga, ser parte de esa transición es algo emocionante. "Hace diez años todo esto parecía muy lejano. Hoy verlo plasmado en una planta industrial es increíble", dice.

La empresa donde trabaja apuesta a ese camino. "Que las empresas apunten a productos biológicos es un paso muy importante para avanzar hacia una producción más sustentable", sostiene.

Para la biotecnóloga, el crecimiento de los fertilizantes biológicos está vinculado a una transformación más profunda. "Durante décadas se usaron muchos químicos, plásticos y productos sintéticos. Hoy el mundo empieza a buscar alternativas más sustentables", explica.

En su visión, el cambio también es cultural. "Es como lo que pasó con la separación de residuos. Antes parecía imposible y hoy muchas personas lo hacen. Con la agricultura sustentable está pasando algo parecido", reflexiona.

Mujer, científica y madre

Además de su rol profesional, Quiroga también enfrenta otro desafío cotidiano: combinar su trabajo científico con la maternidad.

Tiene dos hijos pequeños. "Ese es otro rol que también hay que aprender a equilibrar", reconoce. Pero también cree que esa experiencia aporta nuevas habilidades al ámbito laboral. "Creo que la maternidad también aporta cosas positivas al trabajo: paciencia, sensibilidad y capacidad de organización", dice.

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