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El médico Martín Baccaro volverá a ponerse al frente del Instituto Provincial de Salud de Salta (IPS). Su asunción está prevista para el 11 de marzo y marcará el fin de la intervención que atravesaba la obra social provincial, según pudo saber El Tribuno.
Con este esquema, el actual interventor del organismo, Emilio Savoy, pasará a integrar el directorio del instituto una vez normalizada su conducción.
Baccaro no es un desconocido en el organismo. Ya estuvo al frente del IPS durante la gestión del entonces gobernador Juan Manuel Urtubey, cuando asumió la presidencia de la obra social provincial en 2017.
El profesional cuenta con una extensa trayectoria en la gestión sanitaria. Entre 2000 y 2001 se desempeñó como subgerente de prestaciones especiales del PAMI. En 2002 fue secretario de Salud de la Municipalidad de Avellaneda.
Ese mismo año se incorporó al IPS, donde desde octubre de 2002 trabajó como coordinador y posteriormente fue presidente de la obra social provincial entre julio de 2003 y marzo de 2005.
Tras su paso por el organismo continuó vinculado al sistema de salud con responsabilidades en la administración de sanatorios y obras sociales. En Salta se desempeñó durante una década como gerente del Sanatorio El Carmen, cargo que ocupó hasta 2016.
El regreso de Baccaro se produce en un contexto particularmente complejo para el organismo, que en los últimos meses debió enfrentar dificultades financieras, tensiones con prestadores y reclamos de afiliados por demoras en prestaciones médicas.
El IPS es la obra social de los empleados públicos de la provincia y brinda cobertura a decenas de miles de afiliados entre trabajadores estatales, jubilados y sus familias, por lo que cualquier problema en su funcionamiento impacta directamente en el sistema sanitario provincial.
En los últimos años el organismo ha enfrentado un fuerte aumento en los costos de medicamentos, estudios y prácticas médicas, una situación que se repite en todo el sistema de salud del país y que ha puesto bajo presión a las obras sociales provinciales.
A esto se sumaron reclamos de clínicas, sanatorios y profesionales de la salud por demoras en los pagos, lo que generó tensiones en la relación con algunos prestadores y episodios de suspensión o limitación de servicios.
En ese escenario, una de las principales tareas de la nueva conducción será ordenar las cuentas del organismo y recomponer la relación con los prestadores, buscando garantizar la continuidad de las prestaciones para los afiliados.
También se espera que la gestión que encabezará Baccaro avance en mejorar los mecanismos de autorización de prácticas y estudios, un punto que suele generar quejas entre los afiliados por demoras administrativas.
Otra de las prioridades será fortalecer los controles sobre el gasto en medicamentos y prestaciones de alta complejidad, uno de los rubros que más presión ejerce sobre el presupuesto de la obra social.