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VIDEO. Un hidrogel argentino podría reparar el corazón tras un infarto

Daniela Olea, directora del equipo de Amnova Biotech, señaló que el producto trabaja a partir de membrana amniótica y ya mostró resultados alentadores en estudios con animales. 
Lunes, 10 de agosto de 2026 16:59
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Un equipo de científicos argentinos trabaja en el desarrollo de un hidrogel inyectable de origen biológico que busca reparar parte del tejido cardíaco dañado después de un infarto. La terapia se encuentra todavía en etapa experimental, pero los primeros estudios realizados en animales mostraron resultados que los investigadores consideran alentadores.

La doctora Daniela Olea, directora científica de Amnova Biotech, investigadora del CONICET y profesional con más de 20 años de experiencia en medicina regenerativa, explicó los alcances del proyecto durante una entrevista con Tal Cual, el stream de diario El Tribuno que se emite de lunes a viernes, de 11 a 13.

El desarrollo está encabezado por un equipo integrado por Olea, la bióloga Pilar Ferrer y los investigadores Mariano y Alejandro Berra, vinculados al Banco de Tejido de Membrana Amniótica. La investigación comenzó aproximadamente dos años atrás y derivó posteriormente en la creación de Amnova Biotech, una startup dedicada al desarrollo de productos para la regeneración cardíaca.

Cómo funciona el hidrogel

El producto utiliza como base la membrana amniótica, un tejido proveniente de la placenta que posee moléculas con propiedades regenerativas y que actualmente ya tiene aplicaciones en el tratamiento de heridas y determinadas patologías oftalmológicas.

Para el hidrogel cardíaco, esa membrana es sometida a un proceso de descelularización. Es decir, se eliminan las células y se conservan la matriz y las moléculas que tienen capacidad regenerativa. Según Olea, este procedimiento también reduce el riesgo de una respuesta de rechazo inmunológico.

En los ensayos preclínicos realizados hasta ahora, los investigadores inyectaron el material en modelos de infarto de miocardio y observaron que podría favorecer la reparación de parte del tejido lesionado, mejorar la función cardíaca y estimular la formación de nuevos vasos sanguíneos.

Vimos que tiene mucho potencial, que realmente puede reparar parte del tejido dañado y mejorar la función del corazón”, señaló la especialista.

Una terapia pensada para complementar el bypass

Uno de los primeros escenarios clínicos que analiza el equipo es aplicar el hidrogel durante una cirugía de bypass coronario. El objetivo no sería reemplazar esa intervención, sino complementarla en sectores del corazón donde la revascularización mediante bypass presenta mayores dificultades.

Nuestro gel tiene propiedades de formar bypasses naturales, puede inducir la formación de nuevos vasos sanguíneos”, explicó Olea. En una eventual aplicación, el cardiocirujano podría realizar pequeñas inyecciones directamente sobre la zona lesionada y sus alrededores.

Otra alternativa que los científicos estudian para el futuro es administrarlo mediante un cateterismo, utilizando un catéter especial que permita depositar el producto directamente en las regiones dañadas del corazón.

Después de un infarto, una parte del músculo cardíaco queda sin oxígeno ni nutrientes por la obstrucción de una arteria. Las células muertas pueden ser reemplazadas por tejido fibrótico, que no tiene la misma capacidad de contracción que el músculo sano. Esa pérdida de funcionalidad obliga al corazón a compensar el daño y, con el tiempo, puede contribuir al desarrollo de insuficiencia cardíaca.

La finalidad del hidrogel es intervenir justamente sobre ese proceso: reducir el área de fibrosis y favorecer un ambiente que permita recuperar tejido funcional y mejorar el rendimiento del corazón.

El camino hasta probarlo en humanos

Pese a los resultados obtenidos, Olea remarcó que todavía queda un largo recorrido antes de pensar en su utilización habitual en pacientes. El equipo trabaja actualmente en una nueva versión optimizada del hidrogel, que deberá atravesar estudios de laboratorio y nuevas pruebas en animales.

Si esos ensayos resultan satisfactorios, comenzará la etapa de presentación ante organismos regulatorios como la ANMAT y, dependiendo de los países donde se proyecten los estudios, entidades como la FDA estadounidense o la EMA europea.

La expectativa del grupo es poder avanzar posteriormente con un ensayo clínico de fase 1, inicialmente en pacientes que ya tengan indicación de una cirugía de bypass. Esa primera instancia serviría principalmente para comenzar a evaluar la seguridad del procedimiento en humanos.

Actualmente no existen terapias regenerativas cardíacas disponibles de esta naturaleza. Hay muchas en investigación, pero creemos que la nuestra tiene mucho potencial porque abarcaría diferentes mecanismos que contribuirían a la regeneración del tejido”, sostuvo la directora científica.

De la investigación académica a una startup argentina

Olea contó además que la creación de Amnova Biotech surgió de la necesidad de conseguir financiamiento para que una investigación científica pudiera atravesar las costosas etapas necesarias hasta transformarse eventualmente en un tratamiento.

El proyecto cuenta actualmente con financiamiento de CITES, una iniciativa vinculada al Grupo Sancor Seguros, que acompaña a la startup en el desarrollo de la tecnología.

La especialista estimó que, aun en un escenario favorable, podrían transcurrir entre cinco y ocho años antes de que un producto de estas características llegue a estar disponible para los pacientes. Para eso será necesario demostrar primero su seguridad y eficacia mediante todas las fases de investigación clínica correspondientes.

Sobre su eventual costo, Olea sostuvo que los análisis preliminares indican que su producción no sería especialmente elevada y que el objetivo es que pueda convertirse en una alternativa accesible. Sin embargo, esa discusión todavía forma parte de un horizonte lejano.

Por ahora, el avance permanece en el terreno de la investigación preclínica. Pero si los resultados obtenidos en animales logran reproducirse en humanos, el hidrogel argentino podría abrir una nueva vía para uno de los grandes desafíos de la cardiología: no solamente tratar las consecuencias de un infarto, sino intentar regenerar parte del corazón que quedó dañado.

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