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Durante el evento "Hablemos de lo que viene" realizado en el Centro de Convenciones en Salta, el psicólogo Rodolfo Ceballos planteó que no es posible comprender la adolescencia sin tener en cuenta el contexto social y cultural actual. Explicó que los jóvenes están expuestos a problemáticas propias de la época contemporánea, que se traducen en distintos síntomas que afectan su salud mental.
Entre ellos mencionó el uso intensivo de pantallas, los cuadros de ansiedad, depresión, ataques de pánico y otros padecimientos psíquicos que forman parte de una realidad cada vez más frecuente entre adolescentes.
Riesgos sociales y nuevas formas de vulnerabilidad
Ceballos hizo foco en los riesgos sociales que rodean a los adolescentes. Señaló que el ciberacoso, el aislamiento, la fragilidad de los vínculos familiares y otros cambios en las dinámicas sociales que incrementan la exposición a situaciones que afectan el bienestar emocional.
En ese contexto, sostuvo que la sociedad actual se caracteriza por convivir permanentemente con distintos tipos de riesgos, tanto en el plano de las relaciones personales como en la salud física y mental.
"Adolescentes que pueden tener conductas por uso intensivo de pantallas, que pueden tener una ansiedad, una depresión, un ataque de pánico, es decir, un síntoma que va a afectar su salud mental. También podemos hablar de riesgos sociales, es el síntoma contemporáneo que acechan a los adolescentes, y esos riesgos sociales pueden ser el ciberacoso, la anomia familiar, que son las familias incompletas, puede ser el aislamiento. Esto es una sociedad de riesgos. Vivimos permanentemente acotando riesgos, tanto en el plano de los vínculos como en el plano de la misma salud física y mental", detalló.
Consumo, autolesiones y adicciones tecnológicas
Entre las principales conductas de riesgo identificó el consumo de sustancias, las conductas autolesivas y las adicciones vinculadas a la tecnología.
Según explicó, estas problemáticas forman parte de los desafíos más importantes que enfrentan actualmente los profesionales de la salud mental, ya que aparecen asociadas a nuevas formas de sufrimiento psicológico.
"Las conductas de riesgo hoy se manifiestan en algunos adolescentes como el consumo de sustancias, las conductas autolesivas y las adicciones tecnológicas. Nosotros creemos que hay pocos lugares para que los adolescentes puedan encontrar su orientación, puedan encontrar la "normalidad", es decir, que dejen de padecer algún sufrimiento físico", expresó.
La familia, la escuela y la comunidad como principales espacios de contención
Durante su exposición, Ceballos remarcó que existen pocos espacios capaces de contener y orientar a los adolescentes cuando atraviesan conflictos emocionales.
En ese sentido, señaló que la familia continúa siendo el principal ámbito de protección, seguida por la escuela como espacio fundamental de socialización. A ellos sumó el rol de la comunidad y de las políticas públicas, a las que consideró pilares indispensables para brindar respuestas a las problemáticas actuales.
Los nuevos desafíos de la salud mental adolescente
Otro de los ejes abordados fue el cambio en la forma en que se manifiestan los síntomas psicológicos. Ceballos explicó que actualmente muchos adolescentes experimentan malestares cuyo origen resulta difícil de identificar, lo que representa un desafío tanto para la práctica clínica como para las políticas públicas.
También relacionó este fenómeno con la búsqueda constante de satisfacción inmediata, una característica de la época que, cuando no encuentra respuesta, puede derivar en sentimientos de vacío y malestar emocional.
"Antes el síntoma sí tenía un sentido, ahora se sufre prácticamente de cosas que no se conocen, por eso que el motivo del síntoma es desconocido. Ese problema es un desafío, tanto para la clínica, que nos va a ayudar, como para las políticas públicas, porque estamos en un momento de buscar la satisfacción inmediata, y como la satisfacción inmediata generalmente no llega, se crea ese vacío existencial, y donde hay un vacío, está la nada. Por eso que muchos de los síntomas de los adolescentes son desconocidos para él", precisó.
La digitalización y el cambio en la forma de afrontar el sufrimiento
El especialista señaló que la masificación de las tecnologías modificó la manera en que los adolescentes enfrentan sus problemas emocionales.
Indicó que cada vez es más frecuente que recurran a aplicaciones digitales, herramientas tecnológicas e incluso a la inteligencia artificial para buscar respuestas o gestionar sus dificultades, incorporando recursos que años atrás no formaban parte de la práctica cotidiana.
El riesgo de reemplazar los vínculos humanos
En relación con el avance de la inteligencia artificial, Ceballos advirtió sobre la posibilidad de que, en situaciones de vulnerabilidad emocional, las personas comiencen a sustituir progresivamente los vínculos humanos por relaciones virtuales.
Además, consideró que la aceleración tecnológica podría favorecer la aparición de nuevas formas de dependencia asociadas al uso de estas herramientas.
"Yo pregunto, ¿Es posible que surjan nuevas adicciones en sustancias como son las adicciones tecnológicas? Yo creo que sí, es altamente probable, porque la aceleración tecnológica y cultural va a abrir nuevas formas de dependencia. Por ejemplo, vamos a llegar a una inteligencia artificial muy personalizada que si no está el sujeto en una posición de fortaleza, o sea, está en una posición de vulnerabilidad, podría comenzar a sustituir los vínculos humanos, la socialización real, la interacción, por vínculos virtuales", teorizó.
Psicoterapias adaptadas a una nueva realidad
Frente a este escenario, sostuvo que las psicoterapias deberán evolucionar para responder a las patologías emergentes.
Planteó que los tratamientos tendrán que integrar el uso de las nuevas tecnologías sin perder de vista uno de sus principales objetivos: favorecer la regulación emocional y fortalecer las herramientas personales de quienes buscan asistencia.
Qué puede ocurrir si falla la prevención
Ceballos también analizó las posibles consecuencias de un escenario donde fracasen las estrategias preventivas impulsadas por las familias, las escuelas, las comunidades y el Estado.
Entre los efectos mencionó un aumento de las adicciones en adolescentes y jóvenes, una mayor demanda sobre el sistema de salud mental, la naturalización de conductas compulsivas vinculadas al uso excesivo de la tecnología, un incremento del aislamiento y mayores consecuencias económicas y familiares.
Asimismo, advirtió que las psicoterapias podrían verse obligadas a concentrarse principalmente en la contención de crisis, dejando en un segundo plano los procesos de desarrollo personal que hoy forman parte de muchos tratamientos.
"Hagamos una pregunta crítica, ¿Qué pasa si todas las medidas preventivas fracasan? Bueno, va a haber mayor prevalencia de adicciones en adolescentes y jóvenes. El sistema de salud mental va a estar sobrecargado con más demanda de tratamientos intensivos y se naturalizarán las conductas compulsivas. Por ejemplo, se naturalizará que es normal pasar 12 horas conectada. También va a haber incremento de consecuencias económicas y familiares, va a haber incremento del aislamiento. En ausencia de prevención, las psicoterapias se verán obligadas a funcionar únicamente como contención de crisis, más que como procesos de desarrollo personal", manifestó.
La educación emocional como principal estrategia preventiva
Como cierre de su exposición, Rodolfo Ceballos propuso fortalecer la prevención mediante la creación de programas de educación emocional destinados a niños y adolescentes.
El especialista consideró que estas iniciativas deberían contar con una participación activa de los propios jóvenes y funcionar como verdaderas barreras de protección frente a los riesgos que afectan actualmente la salud mental y que, según advirtió, podrían profundizarse en el futuro.