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Fueron varios minutos de profunda emoción. La imagen del Señor apareció ante una multitud que esperaba con los pañuelos en alto, mientras el Himno del Señor del Milagro acompañaba cada paso de su salida. Las campanas de la Catedral y la sirena de El Tribuno marcaron el momento en que la sagrada imagen dejó el templo y comenzó su recorrido por las calles de Salta.
“No contemplamos un simple madero tallado, sino la manifestación de una santidad absoluta que sale al encuentro de la historia”, expresó la voz que dirigió la ceremonia, en medio de una multitud que aguardaba ese encuentro.
Las palabras continuaron profundizando el significado de la imagen para los salteños: “En este bronce, plata y dolor, se revela pura plenitud sin mancha”.
“Este es el que reconstruye el proyecto original”, se escuchó durante la ceremonia, mientras el Señor del Milagro comenzaba su recorrido.
La salida volvió a transformar el corazón de la ciudad. Miles de fieles se agolparon alrededor de la Catedral para acompañar al Señor, rezar, cantar y agradecer. Para muchos, el instante de verlo atravesar las puertas del templo representa el corazón mismo de la Fiesta del Milagro: la fe que abandona por unas horas el interior de la Catedral y se vuelca a las calles.
Al igual que la Virgen del Milagro, el Señor avanzó por calle España hasta Zuviría. Desde allí continuó su camino hacia el Monumento 20 de Febrero, donde se lleva a cabo el tradicional Pacto de Fidelidad, uno de los momentos centrales de la celebración religiosa.
La vicepresidente Victoria Villarruel junto con el gobernador Gustavo Sáenz y monseñor Mario Cargnello, entre otras autoridades de la provincia y de la Iglesia, escoltaron a la imagen sagrada del Hijo de Dios.