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Buscar trabajo en Salta siendo joven: tres historias atravesadas por la falta de experiencia y los bajos salarios

Emanuel, Matías y Gonzalo buscan abrirse camino en el mercado laboral de Salta. Entre empleos mal pagos, exigencias de experiencia y la necesidad de estudiar y ayudar en sus casas, sus historias reflejan las barreras que enfrentan muchos jóvenes al intentar conseguir su primera oportunidad. 

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Conseguir el primer empleo sigue siendo una de las principales dificultades para muchos jóvenes en Salta. La falta de experiencia, la ausencia de respuestas después de entregar currículums y la escasez de oportunidades forman parte de un escenario que complica el ingreso al mercado laboral.

Incluso quienes logran acceder a un puesto muchas veces se encuentran con salarios bajos que no alcanzan para cubrir gastos básicos, sostener sus estudios o colaborar con la economía familiar. Esa combinación entre pocas oportunidades, exigencias laborales y remuneraciones insuficientes termina condicionando los primeros pasos de muchos chicos y chicas.

En diálogo con El Tribuno, Emanuel, Matías y Gonzalo contaron sus historias, sus miedos y las dificultades que enfrentaron para ingresar al mercado laboral. Sus experiencias muestran cuánto puede costar conseguir una primera oportunidad y, en algunos casos, alcanzar cierta estabilidad laboral.

Estudiar una carrera y tener ampliar la búsqueda laboral

Emanuel se recibió de técnico analista en sistemas en diciembre de 2025. Durante los primeros meses de 2026 intentó insertarse laboralmente en el área para la que se había preparado, pero la falta de respuestas lo obligó a ampliar la búsqueda y empezar a dejar currículums en rubros muy distintos.

“Originalmente estaba buscando sobre mi carrera, sobre mi profesión y al ver que no había una respuesta del otro lado empecé a dejar en otros lugares”, contó en diálogo con El Tribuno.

En ese período presentó su currículum en aproximadamente 15 o 20 lugares. Lo hizo de distintas maneras: de forma presencial, a través de plataformas de empleo, por correo electrónico y también en empresas vinculadas con la minería. Además, buscó oportunidades en cadenas de comida rápida, supermercados, locales de tecnología y puestos relacionados con ventas.

Una de las experiencias que más recuerda fue una entrevista para ingresar a una empresa tecnológica. El proceso estaba dividido en tres etapas: primero una videoconferencia grupal, luego una entrevista práctica y, finalmente, una instancia de trabajo en campo con clientes reales. Emanuel logró superar la primera etapa y quedó a la espera de que le informaran cuándo y dónde debía presentarse para continuar, pero esa comunicación nunca llegó.

La falta de respuesta no lo hizo abandonar la búsqueda. Siguió enviando currículums y ampliando las opciones hasta conseguir una oportunidad laboral.

Actualmente trabaja en relación de dependencia, una situación que marcó un cambio importante en su vida. “Ahora ya estando en blanco ya tengo un sueldo fijo, tengo una cobertura social y tengo descansos”, destacó.

Su recorrido expone una de las dificultades que enfrentan muchos jóvenes después de terminar una carrera: conseguir que el primer empleo esté relacionado con la formación profesional. Ante la falta de oportunidades en su especialidad, Emanuel tuvo que abrirse a otros rubros hasta encontrar un puesto que le permitiera ingresar formalmente al mercado laboral.

Trabajar desde adolescente para ayudar en su casa

La experiencia laboral de Matías comenzó mucho antes de pensar en una carrera universitaria. Según recordó, entre los 14 y 16 años empezó a realizar distintos trabajos para generar ingresos y colaborar con su familia, una necesidad que terminó marcando buena parte de su recorrido.

Uno de sus primeros trabajos fue junto a su padre, ayudándolo con la venta de pollo a la parrilla en su casa. Al mismo tiempo, comenzó a cortar el pasto en distintos sectores de barrio San Carlos. Iba puerta por puerta ofreciendo el servicio y, de esa manera, lograba reunir algo de dinero.

Con el tiempo fueron apareciendo otras oportunidades. Un vecino le propuso trabajar como ayudante de electricista y allí comenzó a sumar experiencia en tareas como cableados, armado de líneas eléctricas y trabajos con líneas trifásicas. Más adelante también trabajó como mozo y ayudante de cocina en el negocio de un amigo.

Actualmente se desempeña en tareas de mantenimiento para una empresa y, además, realiza viajes al interior vinculados con trabajos de mantenimiento, traslados y fletes. Su recorrido laboral está marcado por la variedad de oficios y por la necesidad de adaptarse a distintas tareas para sostener sus ingresos.

“Las veces que tuve trabajo, la mayoría fue por necesidad, no por gusto y siempre fue para aportar algo en casa”, explicó a El Tribuno.

Hoy Matías intenta combinar esa realidad laboral con sus estudios de Ingeniería Agronómica en la Universidad Nacional de Salta. Para él, uno de los principales desafíos es organizar los horarios para poder cumplir con las exigencias del trabajo sin dejar de avanzar en la carrera.

Su historia refleja otra cara del empleo juvenil en Salta: la de quienes comienzan a trabajar desde muy chicos, acumulan experiencia en distintos rubros y, muchas veces, deben aceptar ocupaciones alejadas de su formación o sus intereses para poder contribuir a la economía familiar y sostener sus estudios.

Convirtió la búsqueda de trabajo en contenido para redes sociales

Con 20 años, Gonzalo llegó a Salta Capital desde Orán para estudiar la Licenciatura en Administración en la Universidad Nacional de Salta. Como muchos jóvenes del interior que se trasladan para estudiar, vive solo y necesita encontrar un trabajo que le permita cubrir sus gastos cotidianos y, al mismo tiempo, colaborar económicamente con su familia.

En medio de esa búsqueda decidió hacer algo distinto: grabó un video mientras recorría distintos lugares dejando currículums. La idea surgió de manera espontánea, ya que Gonzalo venía creando contenido para redes sociales y pensó que registrar la experiencia podía ayudarlo a atravesar con menos presión un momento que, para muchos jóvenes, suele estar cargado de nervios e incertidumbre.

“Cuando uno va, es como que va nervioso a que lo rechacen. En cambio, cuando yo entré, cuando estaba grabando, sentí que pasó todo lo contrario”, contó en diálogo con El Tribuno.

Según explicó, la cámara terminó funcionando como una especie de apoyo para disminuir la ansiedad que le generaba presentarse ante un posible empleador. El video comenzó a circular y tuvo una repercusión mayor a la esperada. A partir de la publicación recibió mensajes de periodistas, usuarios y personas que comenzaron a compartirle propuestas laborales, contactos, grupos de WhatsApp, capacitaciones y lugares donde podía continuar dejando su currículum.

También aparecieron ofertas vinculadas con nuevas modalidades de trabajo impulsadas por las redes sociales, entre ellas ventas a través de TikTok, asesorías, coaching y puestos relacionados con el área comercial. Sin embargo, Gonzalo remarcó que la repercusión del video no significó conseguir automáticamente un empleo.

“Yo tuve que pasar por la entrevista en una empresa salteña y todo eso como cualquier persona”, explicó.

Para él, el principal beneficio estuvo en la red de contactos y en la cantidad de información que recibió después de la publicación. Muchas personas comenzaron a aconsejarlo sobre cómo afrontar entrevistas laborales, qué aspectos destacar y qué errores evitar frente a un posible empleador.

Actualmente, luego de participar de una entrevista grupal para trabajar como mozo en un casino salteño, avanzó a una nueva etapa del proceso de selección y debía realizarse los estudios médicos requeridos para continuar con una posible incorporación.

Su historia muestra cómo las redes sociales pueden convertirse en una herramienta complementaria dentro de la búsqueda laboral, no necesariamente como un acceso directo a un puesto, sino como una forma de ampliar contactos, conocer oportunidades y generar visibilidad en un mercado donde conseguir la primera oportunidad sigue siendo uno de los mayores desafíos para los jóvenes.

"¿De dónde voy a sacar tres años de experiencia?"

Más allá de la repercusión que tuvo su búsqueda en redes sociales, Gonzalo puso el foco en uno de los principales obstáculos que encontró al momento de postularse a distintos empleos: los requisitos de experiencia previa. Según contó, muchas ofertas estaban dirigidas a jóvenes, pero al mismo tiempo exigían varios años de trayectoria laboral, una condición difícil de cumplir para alguien que recién intenta ingresar al mercado de trabajo.

“Siempre había una parte donde decía experiencia mínima de tres años. Y obviamente uno con 20 años dice: ¿de dónde voy a sacar experiencia de tres años?”, planteó. Para Gonzalo, esa exigencia puede generar frustración entre quienes buscan su primera oportunidad, aunque también reconoce que las empresas pueden tener dificultades para destinar tiempo y recursos a la capacitación de trabajadores sin experiencia.

A ese escenario se suma, desde su experiencia, la cuestión salarial. Gonzalo consideró que muchos jóvenes sí están dispuestos a trabajar, pero se encuentran con propuestas económicas que resultan insuficientes. “Los jóvenes no es que no quieren trabajar, sino que tienen trabajos, pero les ofrecen 2.500 pesos la hora”, sostuvo.

La dificultad, explicó, tampoco termina al conseguir una entrevista. Para él, otro desafío aparece en el momento de sentarse frente a un empleador, cuando la falta de experiencia puede generar inseguridad o una sensación de inferioridad frente a quien conduce el proceso de selección.

Por eso, uno de sus principales consejos para otros jóvenes es aprender a mostrar lo que pueden aportar, incluso cuando todavía no cuentan con una trayectoria laboral extensa. “Por más que uno no tenga experiencia o no tenga habilidades, siempre es importante la oratoria y cómo hablás de vos mismo”, afirmó.

También recomendó afrontar las entrevistas con mayor confianza y evitar colocar al entrevistador en una posición de superioridad. Desde su mirada, la forma de comunicarse, explicar las propias capacidades y presentarse ante una empresa puede ser determinante cuando todavía no hay experiencia suficiente para respaldar un currículum.

Trabajo, estudio y futuro

Gonzalo reconoce que hoy tiene cubiertas sus necesidades básicas y que su búsqueda laboral no está atravesada por la urgencia inmediata de conseguir dinero para alimentarse. Sin embargo, quiere contar con ingresos propios que le permitan afrontar sus gastos personales, mejorar su calidad de vida y reducir la carga económica que actualmente recae sobre su familia.

También cree que, al momento de buscar trabajo, los jóvenes deberían mirar más allá de la necesidad inmediata y pensar qué lugar quieren ocupar en los próximos años. Para él, conseguir un empleo puede ser apenas el primer paso de un proyecto más amplio.

“Uno a esta edad se conforma con un trabajo que le pague la ropa y las salidas, pero también tiene que plantearse qué quiere de acá a 5 o 10 años”, reflexionó.

Desde su mirada, las dificultades laborales que atraviesan los jóvenes responden a una combinación de factores. Por un lado, menciona la situación económica, la escasez de oportunidades y los bajos salarios. Por otro, considera que también influye la iniciativa personal y la constancia con la que cada uno encara la búsqueda.

“Es 50% la situación del país y de la provincia, donde hay escasez de trabajo o sueldos horribles, y también 50% de la voluntad que vos le ponés”, sostuvo.

Las historias de Emanuel, Matías y Gonzalo reflejan tres formas distintas de ingresar al mundo laboral, atravesadas por contextos, necesidades y expectativas diferentes.

Emanuel intentó primero encontrar una oportunidad relacionada con su formación como técnico analista en sistemas, pero ante la falta de respuestas tuvo que ampliar la búsqueda hasta conseguir un empleo formal. Matías comenzó a trabajar desde muy joven por necesidad económica y hoy busca compatibilizar esas responsabilidades con sus estudios universitarios. Gonzalo, en cambio, transformó su búsqueda de empleo en contenido para redes sociales y logró ampliar su red de contactos, acceder a nuevas propuestas y avanzar en distintos procesos de selección.

Aunque sus recorridos son distintos, los tres coinciden en una realidad común: para muchos jóvenes, conseguir el primer empleo representa mucho más que obtener un ingreso. También significa sumar experiencia, sostener una carrera, colaborar con la economía familiar, ganar autonomía y empezar a construir un proyecto de vida propio.

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