Carta de Lectores

Informar sobre vacunas

Sería conveniente que, al anunciar la llegada de vacunas -en este caso- Sputnik, las autoridades sanitarias precisaran si corresponden a la primera o segunda dosis. Esta información resultaría muy valiosa para todos, en especial para los que recibieron la primera, sobre todo teniendo en cuenta que el registro oficial de turnos solo informa de la primera fecha de vacunación asignada por preturno a cada cual, y se ha desentendido completamente de informar sobre la fecha de la segunda aplicación.

Sería responsable que, en base a los registros oficiales y de la misma manera en que se informó de la primera fecha, se informe también de la fecha de aplicación de la segunda dosis, evitando falsas expectativa y malos entendidos que ahorrarían a los abuelos la angustia de andar averiguando por su cuenta, sin certezas de ningún tipo, dependiendo de la visita del hijo o nieto para averiguar, vía internet, dónde tampoco nada se dice de “fechas segundas” .... y recibiendo la misma contestación en los distintos centros de vacunación: que no saben nada, que están a la espera, que se informen por los medios.

Es obligación de la autoridad brindar esta información salvo, claro está, que la desinformación sea ex-profeso para obtener márgenes que es fácil imaginar y para los que no se utiliza adrede la tecnología disponible.
 

María Quintana (Salta capital)

El uso de la pandemia

Vuelve una vez más a la palestra el remanido tema de la vacunación en Argentina, el que viene transcurriendo por escabrosos carriles desde sus inicios. Partiendo de la idealización de los viajes a Rusia como si fuesen gestas épicas. El ridículo siempre en primera línea.

El relato y la mentira partieron de la mano y han seguido así hasta el presente. El Gobierno ha caído envuelto en la trama mentirosa de sus relatos. La política estuvo siempre un paso delante de lo sanitario cuando debió ser lo inverso. Faltó una política sanitaria criteriosa y carente de ideología. Por otra parte las contradicciones han estado siempre al orden del día. Primero anunciando fechas que nunca fueron cumplidas, desde cuando se iba a comenzar con la vacunación como así también de las previsiones en cuanto a las llegadas de las distintas partidas que supuestamente estaban preestablecidas y acordadas. Luego llegó el anuncio del designado embajador en Rusia, Eduardo Zuain, ex vicecanciller de Cristina Kirchner y procesado en la causa por el memorándum con Irán, quien anunció que trabajará para que la vacuna Sputnik V sea fabricada en nuestro país. Y como el show debe continuar se promocionó la vacunación del presidente y de la vice prosiguiendo con militantes K de cierto “renombre”. Cada vez menos pan y cada vez más circo.

La vacunación de personalidades del entorno gubernamental sin que medie razón ni edad que lo justifique, en las antípodas de cualquier recomendable decoro y a lo que el presidente calificó torpemente como un “adelantarse en la fila que no significa delito alguno” exasperó a la ciudadanía, ya harta de soportar todo tipo de atropellos.

La situación que vivimos me retrotrae a las épocas predemocráticas de la Argentina donde cada clase social era portadora de sus privilegios, cuanto más alta mayores eran los privilegios. Sustituyamos ahora la “clase” social por la “clase” gobernante y estaremos repitiendo “nuestra” historia con un retroceso de dos siglos. Sustituyamos la esclavitud de principios del siglo XIX por la que “otorgan” actualmente los planes sociales y estaremos ante la necesidad imperiosa de reclamar una segunda “Asamblea del año XIII” que nos haga nuevamente libres. 
 

Oscar Delmastro Ingaramo

Carta al arzobispo

Hago pública esta carta dirigida al Sr. arzobispo de Salta, Mr. Mario A. Cargnielo. 
"En mi calidad de ciudadano y miembro de nuestra iglesia católica, apostólica, romana, solicito a Ud. en su carácter cardenalicio de la misma, tenga a bien solicitar a la jerarquía suprema del Vaticano, la inmediata corrección de tal afrenta gravísima incurrida por la designación del Sr. Grabois, alto dignatario del Vaticano para actuar presumiblemente en los asuntos sociales y ambientales de la iglesia. No hacerlo, sería incurrir en complicidad absoluta ante tan denigrante error, que afecta profundamente a toda nuestra iglesia, como así mismo al resto del mundo digno, ético, y racional". 
 

Roberto Ibarguren Zorreguieta

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Enero de 2017

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