La creencia de que no voy a poder hacerlo, está fuertemente presente hasta que comienzan el tratamiento.

 

Hay métodos diferentes que están bien intencionados, son sanos, sirven y son buenos para normalizar el peso.

 

Su curriculum vitae explica porqué es uno de los médicos nutricionistas más destacados de Argentina.

Su obsesión en la lucha contra los trastornos alimenticios, lo convirtió en un referente en la materia.

Egresado de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires, Máximo Ravenna fue uno de los discípulos de Alberto Cormillot y sobre quien rescata “el respeto por el paciente”. Cuando el cuidado del cuerpo comenzó a tomar cada vez mayor relevancia en los últimos años, él se volvió una de las voces más autorizadas. Conoce la obesidad y los problemas derivados de ésta y los aborda desde un aspecto integral.

Es además, psicólogo, motivo por el que su conocimiento del paciente no se reduce a bajar de peso sin contención.

Estudió en Harvard Medical School y recorrió numerosas universidades e instituciones dando cátedra.

Es miembro de la American Obesity Association, y titular de la Sociedad de Obesidad y Trastornos Alimentarios.

El “método Ravenna”, consiste en despejar los hidratos de carbono refinados de cualquier alimentación, ya que son alimentos que generan una fuerte dependencia y segregan insulina que aumenta la sensación de hambre.

En cambio, se integran en la dieta, los alimentos que contienen hidratos de carbono complejos, que son los que se encuentran en las verduras y frutas.

Ravenna llegó a Salta para conocerla nueva sede que el Centro Médico Ravenna abrió en la ciudad de Salta. Es la única sede en el Noroeste Argentino.

Recibió junto con su equipo de profesionales a El Tribuno. Se abrió a un extenso diálogo donde dejó sentada su mirada sobre el problema de la obesidad, y los principales problemas vinculados con la voluntad para adelgazar.

¿Cómo evalúa el problema de la obesidad en Argentina?

La obesidad es una de las pandemias más notables y más extrañas que ocurrieron en los últimos 100 años. Es una enfermedad peligrosa que proviene de una distorsión en la conducta que hace que la gente comience a comer más y más. Y no le importa, engorda y engorda, como si nada pasara. Uno dice pero ¿qué pasa? ¿qué la gente está loca?

¿Por qué crece a un ritmo tan acelerado la obesidad?

La obesidad es como un envoltorio físico y sociológico vinculado con la falta de importancia y de cultura del cuidado personal. Adentro de ese envoltorio es que está la genética del ser humano, que frente al exceso acreciente y convierte en habitual las conductas desordenadas.

Observemos que tenemos uno de los índices más altos de crecimiento de sobrepeso y obesidad en América del Sur, a pesar de todas las operaciones que hay, los tratamientos, cirugías bariátricas, etc. En Argentina el 60% de la gente tiene problemas de peso, es decir que la mitad más uno, sufre algún trastorno.

¿Por qué no hay políticas fuertes contra la obesidad?

Porque estamos ocupados en el aquí y ahora. Argentina es un país que piensa sólo en hoy. En cambio hay países que prevén con décadas de anticipación lo que puede llegar a ocurrir en materia nutricional. Nosotros no estamos no previendo cosas que a futuro van a ser un grave problema. Es tan grande el avance del problema que es complejo tratarlo. Hay comidas que provocan una actividad repetitiva de conductas y sobre eso hay que enfocar la concientización.

Estamos trabajando con el Ministerio de Salud de la Nación. Pero es muy difícil ponerse de acuerdo, aunque mal no vamos en esta tarea de trabajar por una mejor alimentación. Más sana, más saludable. Es lo que corresponde para ser y sentirse sano.

¿Por qué los nutricionistas tienen tantas diferencias sobre lo que es bueno y lo que es malo en un plan nutricional?

Porque en la diferencia está el conocimiento. Hay métodos diferentes que si están bien intencionados sirven y son buenos.

Cada cual piensa que contribuye a la salud desde su manera, por eso lo ideal es que cada uno que aporta lo hagan con seriedad y responsabilidad hacia el paciente.

Algunos dicen que las colaciones aportan más calorías, que hay que comer mas fraccionado, otros dicen que se come más, etc. Por eso hay muchas miradas. Pero insisto que es muy importante tener presente el cuidado de no intoxicar ni mentirle a un paciente.

Educar sobre qué es sano y que no, es una tarea difícil.

Muchos jóvenes hoy comen compulsivamente. Es un problema generalizado. Hay que educarlos en qué es lo bueno y lo malo de los alimentos para que uno sepa lo que tiene que incorporar en su dieta diaria.

Hay dos líneas para tener presente: tomar la comida del mundo tal como es, o entender que los alimentos que se venden tienen que ser más saludables.

El argentino pone excusas con frecuencia con respecto a las dietas. O es el trabajo, o lo que fuera...

Si, los argentinos ponen excusas con mucha frecuencia. Por ejemplo, “no tengo tiempo para comer bien porque trabajo todo el día, es algo que se escucha seguido”. No es una excusa válida.

Yo peleo por un peso saludable, como el que a cada paciente que llega le gustaría tener. Enfocarse en eso, es fundamental para alcanzar lo que uno quiere, siempre preservando la salud.

En cada una de las consultas o de las visitas de los pacientes obesos, ¿cuál es el principal mensaje que usted cree que les deja?

La filosofía mía y de los espacios donde nosotros estamos presentes, es trabajar “para” “por” y “con” el paciente en una dupla de confianza recíproca. Tengo que transmitirles que tengo confianza en el otro, y que pase lo que pase yo voy conducirlos a lograr el peso que el paciente quiera. Se puede llegar al peso de cualquier persona normal. Siempre y cuando la voluntad de la persona que padece de obesidad esté presente.

No queremos desde nuestros centros hacer show con los pacientes.

LA OBESIDAD | UN PROBLEMA QUE CRECE EN LA ARGENTINA

 

¿Es común que los obesos discontinúen los tratamientos?

Ocurre. Sí. La creencia de que no voy a poder hacerlo nunca, está fuertemente presente, hasta que comienzan el tratamiento y ven resultados.

Yo garantizo que quien cumple el tratamiento, o se sale pero no deja de venir, baja de peso.

Se habla mucho del efecto rebote. Gente que baja de peso muy de golpe, pero lo recupera así de rápido a los kilogramos perdidos. ¿Por qué ocurre eso?

Mi lema es “no sos obesos, sino que estas gordo”. Si estás gordo, podes estar flaco, y si estas flaco, podes estar gordo. Con esto quiero decir que el eje de todo está en el cuidado. Cuidarse es respetarse. Es más, siempre tenés que hacerlo, más todavía si es que estás excedido de peso.

¿Las dietas de muy bajas calorías tienen efecto rebote?

Yo digo que puede que reboten, pero si eso ocurre es porque el paciente no se cuidó. Pero es mejor rebotar que nunca hacerlo porque siempre flotaste estando gordo. Si rebotaste, alguna vez lo lograste. Si vos a una persona no le das un descenso de peso, genera una frustración cualquier tratamiento.

Los plazos para bajar ¿dependen siempre de la cantidad de kilos que el paciente tenga en exceso?

Una persona que tiene 100 kilos lo podrá bajar en 20 meses si es mujer. En 14 si es hombre. Conozco y además tuve paciente que lo lograron.

¿Cuál es el puntapié inicial para que un obeso decida ir a un centro para bajar de peso?

Sentir que se puede. Acá ya no es un problema psicológico de que mi papá me pegaba, mi mama no me daba la teta porque me abandonó, etc. No, no. Acá hay algo social, no puede ser que todos tengan un problema psicológico y que por eso engorden.
El problema pasa por otro lado, y se refiere a las conductas repetitivas, y a una alimentación poco saludable.

MAXIMO RAVENNA

¿Cómo define a la alimentación de los argentinos?

No solo es Argentina donde está el problema de la mala alimentación. Hoy en el mundo la alimentación es poco saludable, demasiado estimulante y rica. Pero ese tipo de alimentación lastima. Y es importante saberlo porque permite distinguir qué sí y qué no.

¿Cuál es la diferencia entre Alberto Cormillot y Máximo Ravenna?

A Alberto Cormillot, lo respeto profundamente. Trabajé en mis comienzos junto a él. Me enseñó la importancia del estudio para saber cada vez más sobre el paciente. Luego me separé porque detecté una manera de trabajar distinta. Tenemos diferentes métodos. Cuando yo descubrí otro método, decidí que era el adecuado y mantuve de Alberto lo que me enseñó sobre la estructura del respeto al paciente.

Yo considero que al paciente hay que tratarlo sin piedad y sin contemplaciones. Soy motivador y estimulante.

O sea que... ¿qué le dice al paciente que se salió de la dieta?

Reitero que no hay que tener contemplaciones porque sino al paciente se lo trata como un pobrecito. Hago que la gente crea en nosotros.

A quien no le fue bien con el método de Ravenna ¿qué le dice usted?

Es sencilla la respuesta. Les pregunto, a ver... ¿hiciste lo que te dijimos? No. Ok. ¿Hiciste la actividad física correspondiente? No. Ok. Entonces uno se da cuenta de que no hay de qué ni de quien quejarse.

Hay gente que dice “pase por Ravenna y no me fue bien”, bueno pero pasó por acá. Yo les respondo “sí pasante, pero así como pasa el sodero y muchísima otra gente más.

Hablamos de un compromiso importante que si bien ambos, médico y paciente tienen que tener, es un vínculo que es importante sostener.

Eso es lo que me parece a mí. La responsabilidad más fuerte que me dio está carrera es que yo trato con la salud del otro. Es decir estoy tratando con la vida y la salud de personas y en eso es que mi trabajo se enfoca. Se que hago bien las cosas, y los hechos me avalan.

De cada 10 personas que ingresan a un consultorio de Ravenna ¿cuántas realmente tienen voluntad de adelgazar y alcanzar el peso adecuado?

Y, de cada 10 personas, 8 llegan al peso que quieren alcanzar. De estos 8, 5 son los que mantienen el peso y 3 quedan flacos.

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