Daniel Solano vivía en Misión Cherenta y tenía 27 años en octubre de 2011, cuando lo contrató una empresa para ir a Choele Choel, unos 2.500 kilómetros al sur, a trabajar en la cosecha de manzanas. El 5 de noviembre de ese año desapareció del pueblo de la Patagonia donde estaba empleado. Su familia asegura que lo secuestraron después de que propuso a sus compañeros protestar por los bajos salarios y su abogado denuncia trata de personas.
El joven viajó a Río Negro con 60 compañeros de su comunidad aborigen, en un colectivo que los buscó desde Tartagal. Tenía la idea de juntar plata para ayudar a sus 5 hermanas y a su padre, un obrero de la construcción.
"Él estaba animando a los demás para hacer una protesta porque no les pagaban como les habían prometido cuando fueron a contratarlos a Tartagal", relató ayer a El Tribuno Romina Solano, prima de Daniel.
Hace más de dos años y medio, Romina, dos de sus tíos y el padre de Daniel se fueron a vivir en una carpa frente al juzgado número 30 de Choele Choel, que debe investigar el caso.
Cerca de las tres de la madrugada del 5 de noviembre de 2011, Daniel desapareció de un local bailable del pueblo al que había ido con algunos de sus amigos. El miércoles se cumplirán tres años desde esa fecha y la familia no tiene esperanzas de encontrarlo vivo.
Su bolso y sus documentos quedaron en un galpón donde dormía con sus compañeros de cosecha. "Se lo llevó del boliche un equipo parapolicial. Hemos descubierto una verdadera mafia dedicada a la explotación de trabajadores aborígenes", dijo a este medio Sergio Heredia, abogado de la familia Solano.
"Es una causa muy compleja. Estamos hablando de trata de personas. La compañía captaba a los obreros en el norte de la provincia, los traía al sur, los estafaba y los devolvía. Está involucrada la Policía de Río Negro, además de la Delegación de Trabajo y la empresa", manifestó el defensor, que se instaló en Choele Choel para seguir de cerca la investigación y vive en la iglesia de la localidad. Heredia asegura que, durante un año, durmió en un hotel, pero que le permitieron alojarse en la parroquia después de que lo amenazaron de muerte.
El abogado detalló que el joven fue trasladado desde Tartagal a Río Negro por la firma Agrocosecha para trabajar en campos de la multinacional Expofrut. La causa de Solano se agrupó con las de otros dos trabajadores desaparecidos en circunstancias similares en Río Negro: Héctor Villagrán, de Jujuy, y Pedro Cabaña Cuba, de Paraguay.
El joven salteño solo llegó a cobrar su primer sueldo, de 870 pesos. Por el caso hay 7 policías detenidos y un total de 22 imputados. El cadáver no apareció hasta ahora. "Todas las pruebas nos llevan a pensar que fue asesinado y que eliminaron su cuerpo", declaró Sergio Heredia.

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