¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

19°
26 de Febrero,  Salta, Centro, Argentina
PUBLICIDAD

Depravación humana en la casa de los horrores en Estados Unidos

Indignación en California por los 13 chicos secuestrados por sus padres.
Domingo, 21 de enero de 2018 00:00

Los 13 hijos secuestrados por sus padres vivían de noche y dormían de día, por eso nadie los vio durante años. Los niños no comían, no veían la luz del sol, no sabían lo que era un agente de Policía o una medicina. Llevaban dos años planeando la huida. Finalmente, una niña de 17 años reunió el valor suficiente para salir por una ventana de su casa, llamar a la Policía y sacar a la luz uno de los casos más espantosos de abuso infantil que ha visto Estados Unidos.

Alcanzaste el límite de notas gratuitas
inicia sesión o regístrate.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
Nota exclusiva debe suscribirse para poder verla

Los 13 hijos secuestrados por sus padres vivían de noche y dormían de día, por eso nadie los vio durante años. Los niños no comían, no veían la luz del sol, no sabían lo que era un agente de Policía o una medicina. Llevaban dos años planeando la huida. Finalmente, una niña de 17 años reunió el valor suficiente para salir por una ventana de su casa, llamar a la Policía y sacar a la luz uno de los casos más espantosos de abuso infantil que ha visto Estados Unidos.

El pasado jueves se conocieron los primeros detalles de la casa de los horrores de Perris, California, donde la Policía encontró a 13 hermanos, de entre 2 y 29 años, desnutridos y malolientes secuestrados por sus propios padres.

La rueda de prensa del fiscal del distrito de Riverside, Mike Hestrin, para explicar los cargos contra David y Louise Turpin reveló el infierno que se ocultaba en un chalet de clase media a 120 kilómetros al Este de Los Ángeles y que fue descubierto por la Policía.

La familia entera se acostaba sobre las 5 o las 6 de la mañana, explicó el fiscal. Dormían todo el día y estaban despiertos toda la noche. La casa apestaba. A los niños solo se les permitía bañarse una vez al año. Si se lavaban las manos por encima de las muñecas, los padres los castigaban por malgastar el agua.

Esos castigos incluían palizas y estrangulamientos, pero sobre todo consistían en ser atados a los muebles. Al principio, los ataban con cuerdas. Después de que uno se escapara, empezaron a usar cadenas y candados. Esos castigos "duraban semanas o meses".

Los chicos estaban encadenados cuando la Policía acudió al domicilio de los Turpin. Dos de ellos, de 11 y 14 años, fueron desatados antes de que los agentes entraran en la casa. Una joven de 22 años seguía encadenada.

"Por las pruebas encontradas en la casa, no se les permitía ir al baño" cuando estaban castigados. La única actividad que parecían tener permitida los hijos de la pareja era escribir en diarios. Hay cientos de diarios, asegura el fiscal, que son considerados fundamentales para la investigación. La fiscalía cree que el maltrato duró mucho tiempo, hasta el punto de que los padres van a ser acusados de 12 cargos de tortura y 12 cargos de secuestro.

Se mudan de casa

La fiscalía de Riverside solo se refiere a hechos ocurridos desde que la familia se mudó a California, en 2010. Primero vivieron en Murrieta y, desde 2014, en Perris, dentro del mismo condado. Antes de eso vivieron en Fort Worth, Texas, durante 17 años. Según el fiscal, el maltrato se intensificó al mudarse al oeste. Son 12 cargos, y no 13, porque el bebé de 2 años sí aparentaba estar bien cuidado, explicó el fiscal.

Además de los cargos de tortura y secuestro, están acusados de siete cargos de maltrato a adultos dependientes (por los mayores de edad) y seis cargos de maltrato de menores, y al menos un cargo de abuso sexual del padre sobre una de las niñas. La fiscalía apenas hizo una descripción somera de la vida que han vivido esos niños, pero fue suficiente para hacerse una idea del espanto. Uno de los niños, de 12 años, tiene el peso normal de uno de siete. Otra de las hermanas, de 20 años, pesa 37 kilos. La que logró escapar y denunciar tenía 17 años. Cuando los agentes fueron a su encuentro les pareció que tenía 10. Los 13 jóvenes están hospitalizados y recibiendo alimentación para reconstituirlos. Ninguno de los niños había visto un médico en al menos cuatro años. Además, por las primeras entrevistas con ellos muchos carecen de los conocimientos básicos sobre la vida. Algunos niños no sabían lo que era un agente de Policía. Cuando a la de 17 años le preguntaron si había medicinas en la casa, preguntó qué era una medicina. David Turpin tenía trabajo, aunque el fiscal no precisó cual. Según informó The New York Times el martes, trabajaba como contratista de empresas de defensa e ingresaba 140.000 dólares al año.

 

"Parecían tener una vida perfecta"

"Quiero que los niños sepan que durante años suplicamos para hablar con ellos por Skype, suplicamos poder verlos, toda la familia, durante 20 años". Elizabeth Flores trataba esta semana de dar una explicación a lo inexplicable. Su hermana Louise había sido detenida junto a su marido, David Turpin, por mantener secuestrados a sus 13 hijos en una casa del interior de California sin ver la luz del día y en condiciones que la fiscalía califica como tortura. EEUU se pregunta estos días cómo fue posible que los Turpin mantuvieran en secreto esa situación durante tantos años. La tía de los niños habló el jueves en la cadena ABC para explicar que durante años trató de tener contacto con ellos, pero que su hermana y su cuñado les sacaron de su vida. "Cuando eso pasa durante 20 años, incluso antes de los niños, no lo ves como anormal", dijo Flores en la entrevista. "Si hubiera sido que hace dos años de pronto nos hubiera ignorado, podríamos haber pensado, uy, algo no está bien. Pero esto ocurría desde antes incluso de que tuvieran hijos. Eran muy particulares", dijo.

Flores reveló también detalles inquietantes de su cuñado David. Cuando estaba en la universidad, vivió durante un tiempo con los Turpin. David solía entrar en el baño a mirarla cuando se estaba duchando. Nunca se lo dijo a nadie. También explicó que dejaron fuera incluso al padre de ella. Una vez sacó un billete para ir a visitarlos y cuando avisó que iba, Louise le dijo que no lo hiciera.

Con el nombre de Elizabeth Flores, la mujer es una autora de libros de superación personal y da conferencias.

.

 

PUBLICIDAD