"Un civil sabe que no se  puede utilizar el arma como lo  hizo ese señor"

Hace 21 años que Walter Salvatierra se fue a Buenos Aires y desde entonces regresa de manera esporádica al norte argentino. Es oficial de la Policía Bonaerense y nunca imaginó tener que volver a su Salta natal tras la muerte de uno de sus seis hermanos: Nahuel, el joven de 17 años ejecutado el miércoles por la noche en el barrio Solidaridad. "Mis hermanos me llamaron a la madrugada para contarme, pedí permiso en el trabajo y me vine a Salta. Para nadie es bueno enterarse que a tu hermano lo mataron, y menos de la forma que lo hicieron. Conociendo la esencia de la familia, todos tenemos la misma formación, fuimos criados de la misma manera, es como que duele más todavía". Ya en Buenos Aires, "no me pude quedar más en Salta por mi trabajo", Walter dialogó con El Tribuno.

"Vamos a dejar todo en manos de la Justicia, queremos ayudar sin entorpecer la investigación, pero tampoco dejar que la otra parte entorpezca". Walter tiene un profundo dolor en el alma, hacía unas horas se había despedido de los suyos tras la pérdida irreparable de Nahuel Salvatierra. "Si yo dijera que mi hermano era un ladrón, se drogaba y delinquía algunos podrían pensar que él se la buscó. Pero Nahuel no andaba en nada raro, estoy seguro porque sé quién era. Igual, ahora van a salir a decir un montón de cosas que no son ciertas y hay que estar preparados, sin reaccionar, ya le dije a mi familia. Van a buscar que reaccionemos para decir que tenían razón, que mi hermano era un chico violento y su familia también".

El miércoles, pasada las 22, el cabo de la Policía de Salta, Juan Carlos Cardozo (37), detenido en la Alcaidía Judicial, sacó su arma 9mm y mató a Nahuel Salvatierra, mientras su compañero, el sargento Emilio Aguilar (31) también detenido, se había bajado de la moto. El joven de 17 años cayó desplomado y los policías siguieron camino con destino a sus puestos de trabajo, sin acercarse a la víctima ni alertar sobre lo ocurrido.

Respecto al accionar de los uniformados, Walter sostuvo: "Nada puede justificar lo que pasó. Pegarle un tiro por la espalda a una persona no tiene justificativo. En caso de suponer que hubiera estado de frente con algún tipo de arma se puede actuar, incluso, de varias formas, pero estando de espaldas qué pude decir el tipo que disparó, ¿cómo puede agredir a alguien por la espalda? Y sobre todo a la distancia que cayó -Nahuel-, a más de 20 o 30 metros, ni siquiera sé si me hermano estaba cerca de esas personas".

"Él no se puede defender diciendo que se le escapó un tiro, nosotros tenemos una formación y conocemos los métodos para manipular un arma de fuego, no es que nos dan una y nos mandan a laburar. Para eso uno va a la Escuela de Policía, desde donde salís siendo un profesional. El tema de cómo usar el arma es el ABC de un policía, de lo contrario no podés ser policía. Esto lo sabe cualquiera que esté en la fuerza, hasta un civil sabe que no se puede utilizar el arma oficial como lo hizo este señor. Quiero que investiguen y que paguen los que tengan que pagar, son colegas y sé que si uno hace las cosas mal las tiene que pagar". Perturbado por la situación, Walter exige justicia, al igual que su familia.

Legítima defensa

"Hay una parte del Código Penal sobre la legítima defensa del personal policial donde está bien claro, tendría que sacar una fotocopia y mandársela a este muchacho -cabo Cardozo- para que sepa en qué consiste la legítima defensa, evidentemente no la conoce y la debería conocer más que a su número de documento", señaló Walter.

"Eso fue lo que lo llevó a estar donde hoy está y ojalá se quede ahí, porque un hombre con su criterio no puede reintegrarse a una sociedad, si no, usted me mira mal, yo saco el arma y lo mato. ¿Cómo es el tema? con el criterio de ese hombre vamos a vivir como en la selva, el macho alfa saca el arma y se acabó. No es así, porque uno tenga un uniforme no quiere decir que esté por sobre todas las cosas, todo lo contrario".

"Trabajo y trato de ser servicial con lo que hago, ayudar en lo que pueda. Me olvido del arma, sé que la llevo por una cuestión de seguridad mía, pero si fuera por mí ni saco el arma en la calle. No porque tenga un arma en la cintura me tengo que sentir un dios, no lo veo así. Trato de ayudar a las personas, hay una señora que quiere cruzar la calle estaciono mi moto y la ayudo, veo a alguien perdido y trato de orientarlo. Son cosas mínimas, valores que mi papá nos enseño a todos los hermanos", repite Salvatierra en alusión a la crianza que tuvo en Salta.

El oficial de la Bonaerense abogó por un reclamo sin violencia

Con la preocupación de saber que uno de sus colegas en Salta mató con el arma reglamentaria de un tiro en la cabeza a su hermano de 17 años, Walter Salvatierra se trasladó a Salta desde Buenos Aires el mismo jueves. “Lo único que le dije a mi papá, cuando me preguntó acerca de la marcha para protestar por la inseguridad y en contra de las fuerzas, a raíz de las personas que cometieron el delito, lo único que le dije que no lastimaran a nadie ni hicieran daño, porque las personas que estaban esa noche de servicio en la comisaría no tienen nada que ver con lo que hicieron esos hombres”.
Tras la ejecución de Nahuel Salvatierra el miércoles por la noche, falleció cerca de la una del jueves, familiares, amigos y vecinos decidieron realizar una marcha para protestar por lo ocurrido y pedir justicia por la víctima. “Le recalque varias veces a mi papá y hermanos que protesten en paz, que no insulten a nadie ni menosprecien porque ninguna persona merece eso. No estoy de acuerdo con la violencia, sí quiero que estas personas -el cabo Cardozo y el sargento Aguilera- paguen por lo que hicieron, sin que nada raro pase en el medio porque suele suceder que se cubren entre ellos. El abogado defensor arma una estrategia para cambiar la carátula y reducirle la pena, buscan alguna forma de salvar a estas personas”.
Sin embargo, el oficial de la Bonaerense piensa que sus colegas norteños “no tienen salvación, porque hicieron algo que está muy mal y lo saben todos. Hay personas que vieron lo que pasó, y quizá aparezcan otras para contradecir la realidad, será parte de una estrategia, y mi familia lo sabe”. El oficial está parado en un lugar donde por un lado la víctima es nada menos que uno de sus hermanos menores y, por otro, emparentado por la profesión con hombres acusados de haber matado al joven de 17 años.
 

 

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