Con el mismo coraje y la entereza que lo caracterizan, Jean-Michel Bouvier ratificó su firme voluntad de no renunciar a la lucha que inició hace más de siete años para saber lo que realmente pasó con su hija Cassandre y la amiga Houria Moumni, las turistas francesas asesinadas en la Quebrada de San Lorenzo en julio de 2011. A pesar de la enfermedad que lo aqueja desde el año pasado, tiene la esperanza de que la Justicia de Salta retome la investigación, al tiempo que abogó por la pronta libertad de Santos Clemente Vera, por considerar que fue "injustamente condenado". Desde su domicilio en París, Bouvier atendió con la deferencia de siempre el llamado de El Tribuno. "Estoy agradecido por la seriedad y el nivel de profesionalidad con que ustedes han informado lo que sucedió con Cassandre y Houria", expresó a modo de introducción. Contó que estuvo hospitalizado en tres oportunidades por problemas cardíacos y que se está recuperando, y que añora volver a Salta.

"Espero estar de nuevo en pie, he pasado por momentos complicados, pero no he bajado los brazos, mi combatibidad se mantiene en el mismo nivel de cuando supe que mi hija había sido asesinada en tierras lejanas", señaló el hombre que se ganó el corazón de los salteños cuando la gente lo vio recorrer sus calles reclamando justicia desde aquel doloroso invierno. "Ahora estoy en mi casa esperando un nuevo turno medico para conocer los resultados de los estudios que me realizaron", dijo. Y agregó: "Me siento mejor, pero todavía no recuperado del todo".

Respecto a la reapertura de la investigación que solicitó luego del juicio de 2014, Bouvier lamentó no haber tenido la respuesta que esperaba. "Espero que en algún momento la Justicia de Salta tome una decisión. No sé cuando pasará, pero tengo la esperanza de que alguna vez eso ocurrirá, no solo por lo que pasó con las chicas, sino por el bien de la gente de Salta, a la que recuerdo con tanto afecto", subrayó.

Bouvier confía en recuperarse de la enfermedad que padece para regresar a Salta e impulsar de nuevo la lucha. Quiere saber quiénes participaron del crimen.

Bouvier insistió en que "es imposible" que una sola persona haya abusado sexualmente de Cassandre y Houria y luego las haya asesinado a tiros. Lo remarcó en alusión a Gustavo Lasi, condenado a perpetua, quien a su juicio es el único que participó del crimen. En consonancia con lo que sostuvo desde un primer momento, el emblemático padre sigue clamando también por la libertad de Vera, quien en 2016 fue sentenciado a perpetua en segunda instancia luego de haber sido absuelto en el juicio de 2014.

Como preludio de lo que podía suceder con los imputados, antes del juicio, Bouvier disparó una frase profética: "Prefiero un culpable suelto, antes que un inocente preso". A la luz de los hechos, el hombre piensa que eso es precisamente lo que sucedió con Vera. "Sigo pensando lo que dije desde un principio, que Santos Clemente Vera es inocente, que fue condenado injustamente", sentenció. En el marco de esta paradoja, Bouvier se embarcó con mucha determinación en dos frentes de lucha.

En octubre de 2017 el ciudadano francés regresó a Salta para acompañar a la comisión de Innocence Project Argentina, la fundación internacional que apoya a condenados injustamente. Junto a los directivos de esa ONG visitó a Vera en el penal de Villa Las Rosas. "Tampoco en este caso pierdo la esperanza, he retomado el contacto con la gente de Innocence y confío en que Vera pueda recuperar su libertad", apuntó. Dijo que en los contactos con él "le pido que tenga paciencia, que no decaiga".

Por último, señaló que es su deseo regresar pronto a Salta, donde hizo muchos amigos, para reanudar su lucha. "Es emocionante saber que la memoria de Cassandre y Houria se mantiene viva entre ustedes", concluyó.

La investigación generó dudas

Cassandre Bouvier, de 29 años, y Houria Moumni, de 24, fueron encontradas violadas y asesinadas a tiros, el 29 de julio de 2011, en un paseo por la quebrada de San Lorenzo. Las turistas francesas habían desaparecido 14 días antes del hotel donde se alojaban en la ciudad de Salta. Se trató de uno de los casos más atroces dentro de la historial criminal de esta provincia, y por sus características tuvo amplia difusión a nivel nacional e internacional.

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La investigación generó muchas controversias, a tal punto que nunca se pudo determinar con certeza la data de la muerte de las jóvenes. Por el estado en que estaban los cuerpos, la médica forense que practicó la primera autopsia determinó que las turistas habían sido asesinadas, como máximo, tres días antes del hallazgo de los cadáveres. Con esta pericia todo hizo suponer que no murieron el mismo día que desaparecieron, como evaluó luego una forense del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF).

En medio de estos dispares informes médicos se produjo la muerte del comisario Píccolo, el policía que tenía a su cargo la investigación del doble homicidio. A nivel oficial se informó que se trató de suicidio, pero la madre de Píccolo descartó esa teoría. Lo que se dijo en ese momento fue que el policía estaba siguiendo otra línea de investigación y que pudo ser víctima de un homicidio, como lo sospechaba su madre.

El caso llegó a juicio con tres imputados, pero solo uno de ellos, Gustavo Lasi, fue condenado. Sin embargo dos años después un tribunal de alzada dejó sin efecto la absolución de Santos Clemente Vera y lo condenó a perpetua.

 

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