Hay que atender una demanda creciente del fluido en todo el país

Nueve años han transcurrido desde que la República Argentina perdió su autoabastecimiento energético y hoy, uno de los objetivos es limitar las importaciones de hidrocarburos a las que necesariamente debe recurrir nuestro país; la producción de los campos neuquinos de Vaca Muerta gracias a millonarias inversiones ya alcanzan un tercio de la oferta total de gas y el mejor de los pronósticos anticipa que en 2020 podrían sustituirse ese 15 por ciento de las importaciones de gas que generan un preocupante déficit en la balanza comercial.

Argentina tiene grandes recursos hidrocarburíferos aunque el Instituto Argentino del Petróleo y el Gas informó que la producción tanto de gas como de petróleo ha bajado respecto de hace una década. Hoy en día los ojos están puestos en los 30.000 kilómetros cuadrados de Vaca Muerta (Neuquén, Mendoza, Río Negro) con una producción estimada en 48 millones de metros cúbicos de gas por día; pero aún así no alcanza a satisfacer la demanda.

Bolivia, nuestro primer proveedor

Y es que Argentina presenta una demanda creciente en materia energética para abastecer el consumo en sus hogares y en sus industrias. En 2005 Bolivia se transformó en el primer país proveedor de gas de nuestro país al que le siguieron los buques que llegaron a los puertos desde 2008 en adelante, para luego sumarse Chile.

El norte de Salta conoce muy de cerca las consecuencias que en forma directa acarrean a la zona -que se sostiene en gran medida por la industria de los hidrocarburos- los inconvenientes y los vaivenes en materia de importación de gas, más precisamente el de origen boliviano que emerge de los pozos del sur del vecino país, ubicados a unos pocos kilómetros de la frontera que divide ambas naciones. Hay una situación todavía no resuelta en la Refinería de Campo Durán (Refinor) como consecuencia de la disminución no solo en cantidad sino también en calidad de los volúmenes que ingresan desde Bolivia lo que pone en riesgo la actividad normal del complejo Refinor y por ende a los casi 500 puestos de empleos de ese complejo.

El más barato

El gas boliviano es el más barato entre las importaciones a las que debe recurrir nuestro país por lo que años atrás ambas naciones suscribieron un contrato que establecía un máximo de 27 millones de metros cúbicos/días hasta los próximos años, volumen al que se llegaría año tras año en forma paulatina. Pero Bolivia, con pozos maduros como muchos de la cuenca del NOA pierden productividad con el agravante de que otro de los contratos compromete al vecino país a venderle gas a Brasil.

En definitiva Argentina -que mantiene un gran potencial energético por desarrollar- y particularmente el norte necesitan un shock de inversiones productivas para revertir el cuadro de estancamiento del sector y aumentar la producción de gas y de petróleo y resulta imperativo diversificar aún más la matriz energética dando mayor participación y desarrollo a las energías renovables que, a paso lento pero seguro, se abren en el mercado de las energías.

 

 

Últimas Noticias

Últimas Noticias de Municipios

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...