“Enseñar es un desafío y la clave es generar en el aula un clima alegre”

Hace cinco años se hizo cargo de unas horas vacantes en la Técnica 2 que nadie quería agarrar porque eran por la noche. A él no le quedó otra alternativa. Unos meses antes había quedado sin trabajo, justo cuando nació su bebé. La empresa de medicina privada donde se desempeñaba como servicio técnico cerró. Ese 2014, en su debut como docente, Alejandro Rodríguez participó con sus alumnos del cuarto año de la Escuela de Educación Técnica (EET) Nº3138 Alberto Einstein de la 1ª Olimpiada Nacional de Electromecánica en la provincia de Misiones, logrando sorpresivamente la Medalla de Plata.

Así comenzó su camino en la docencia. Pero el título de técnico electromecánico no le era suficiente para seguir enseñando. Necesitaba adquirir herramientas pedagógicas, por lo que empezó el Profesorado de Educación Secundaria (en modalidad técnica) en la ex Escuela Normal a los 37 años.

Después de tanto tiempo, volver a los libros le costó bastante al principio, sin embargo superó esa etapa. Hoy tiene 42 años y hace tres que se recibió de profesor. 

“Ahora tengo que decir que la docencia sí me gusta, al comienzo fue por una necesidad económica. Lo hice porque no me quedaba otra, la verdad nunca me había imaginado volver a la escuela de la que hace 25 años egresé”, expresó Rodríguez, a cargo del Taller de Motores Eléctricos y de la materia Automatización.

“Enseñar es un desafío interesante, más cuando uno ve que el trabajo que se hace en el aula repercute en los chicos. Hay alumnos que ya egresaron y vuelven a la escuela con sus experiencias, eso es gratificante y entusiasma”, dijo el profesor, que además valora especialmente el apoyo incondicional de su familia. 

Alejandro Rodríguez es padre de un niño de seis años con discapacidad, al que le dedica todo el tiempo que puede cuando no está dando clases.

El año pasado, el docente salteño fue reconocido por el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de Salta con el premio al Maestro Destacado 2018. Recordó que entonces había dicho: “Si he logrado una distinción como mejor maestro del año es porque tuve muy buenos alumnos. Me tocó conocer chicos con ganas de estudiar, con ganas de superarse, lo de mi hijo quizás también me ayuda para motivarlos. Ellos tienen todas sus capacidades, lo único que tienen que hacer es estudiar”.

La clave de Rodríguez en el trato con los adolescentes es generar siempre en el aula un clima alegre y armónico. Como en la vida no todo es color de rosas, le pasó que un día llegó a su casa muy cansado y algo desanimado, y su pequeño Jesús lo recibió como siempre: con una gran sonrisa de felicidad pese a todos sus problemas de salud. Desde entonces replica en cada clase lo que su hijo le enseñó. Lo demás se va acomodando.

El primer certamen en Misiones fue un desafío muy grande. “Era mi comienzo en educación y con alumnos del turno noche, que en nuestra escuela técnica son por lo general los repitentes. En esa primera olimpiada que organizó el Instituto Nacional de Educación Técnica (INET) los alumnos eran siete, de los cuales con cinco armamos el equipo, dos trabajaban y los otros no tenían ni proyectos futuros, sin embargo estuvieron a la altura de las circunstancia, se desafiaron a sí mismos y en ese certamen que duró cinco días con tres jornadas de evaluaciones intensas pudieron obtener el puntaje para lograr la medalla de plata”, contó orgulloso. 

“Valió la pena la preparación que les demandó tiempo y sacrificio. Fue gratificante porque les abrió un panorama a estos chicos que estaban egresando y me permitió encontrar estrategias de trabajo áulico y enriquecerme como docente”, agregó.

En 2016 participó con sus alumnos de la 3° Olimpiada Nacional de Electromecánica en Córdoba. Allí obtuvieron nuevamente la Medalla de Plata. Al año siguiente, en la 4ª Olimpíada en la Ciudad de Mar del Plata, ganaron la Medalla de Oro y Mención Especial.

Ese mismo año, con alumnos de 2º año del ciclo superior de la EET 3141 de barrio Ciudad del Milagro (de especialidad química), donde también trabaja, ganaron el Concurso Nacional de Nanotecnología con un proyecto que buscaba eliminar el helecho flotante del Dique Campo Alegre. Por ello, recibieron de premio un viaje y práctica en la Fundación Argentina de Nanotecnología, en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y en la Universidad de San Martín. En Salta, se le abrieron las puertas de la Secretaría de Recursos Hídricos y desde entonces los chicos realizan pasantías de estudios con desempeños destacados en el ámbito laboral por la institución.

En 2017, con el tercer año del ciclo superior de la Técnica 2 fueron finalistas del Certamen Sudamericano Ideas para el Futuro organizado por la firma Samsung, que tuvo lugar en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA).

Por último el año pasado, con una alumna de la EET 3141 de 4º año del ciclo superior fueron finalistas de la 24ª Olimpíada Nacional de Energía y Ambiente que organiza el Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG). Este año forma parte de un proyecto pedagógico basado en el estudio de la Salvinia (helecho flotante) obteniendo un lugar en la Final Nacional de Feria de Ciencias en Córdoba con los alumnos de 2º, 3º y 4º año de la EET Nº 3141. 

Hace unos meses lo postularon para el Premio Global Teacher Prize (Mejor Maestro del Mundo) que premia con un millón de dólares al ganador, llegando hasta la instancia sudamericana. 

¿Qué te pareció esta noticia?

Últimas Noticias

Últimas Noticias de Salta

Últimas Noticias de Edicion Impresa

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...