Ricardo Darín: "Hay que dejar el individualismo y reflexionar en forma colectiva"

Con un preestreno exclusivo para los socios del Club el Tribuno el 13 de agosto, “La odisea de los giles” podrá verse en los cines desde el jueves 15. Ambientada en la Argentina de 2001, el film de Sebastián Borensztein basado en una novela de Eduardo Sacheri, revitaliza algo que no por antiguo ha perdido vigencia: la unión hace la fuerza. Con un elenco sin roles secundarios, y con lazos que emocionan, Luis Brandoni, Verónica Llinás y todos los integrantes del equipo construyeron una de las películas del año. En diálogo con un grupo selecto de medios, Ricardo Darín habló del film donde debuta como productor con su hijo, el Chino, y con el que además actúan juntos por primera vez.


Algunos dicen que desembarca en los cines “la nueva de Darín”, pero en la película todos son protagonistas ¿Sentís que se trabajó cooperativamente?
Sí, mucho. Y espero que abone en contra de esa falacia, porque es pensamiento muy injusto en el fondo por la cantidad de gente que trabajó y está mal para con los demás. Hacer un largometraje es una tarea titánica, hay mucha gente y mucho talento involucrado, y hay como una cosa medio despectiva al nombrar solo a una persona. Entiendo que es un simplismo, y es más fácil para decir como cuando no te acordás el título de una película o el nombre del director, como cuando decís “la película del narigón”. Pero sí, esta película es coral.
Yo creo que desde el momento en que leímos la historia que nos enamoró e inflamó el corazón, desde que dijimos “qué bueno sería hacer un largometraje de esto”, hasta lo que fue el rodaje en sí -con toda esta policromía de personajes y de actores, y en todas las instancias posteriores-, siempre se trasladó este mismo espíritu que tiene la novela intrínsecamente. En este caso sería más injusto que nunca.

Tenés una extensa trayectoria, en la que le has puesto el cuerpo a numerosos personajes. ¿Estás pendiente de que no se parezcan entre sí, o simplemente te metés en la historia y te olvidás de lo pasado?
No, yo nunca me olvido de nada. El tema es que a veces te pasa eso y te enfrentás con una posibilidad muy concreta. Me ha pasado que hice tres o cuatro películas, una atrás de otra, en donde mis personajes eran todos abogados. Mi justificación era pensar que eran abogados absolutamente distintos. El de “El secreto de sus ojos” no es un abogado precisamente, sino un oficial de justicia, y no tiene nada que ver con el personaje de “Carancho”. Tienen características y texturas distintas, pero el oficio era el mismo. Me tocó eso encolumnado. En este caso no, porque mi personaje es un exfutbolista, un tipo ancla do en un pueblo del interior donde se quedó con su mujer y tiene una estación de servicio. No tiene nada que ver conmigo, pero, ¡no va a faltar quien diga que estoy haciendo de mí mismo!


Es tan creíble el vínculo que tenés con Verónica Llinás que se puede pensar que realmente están casados. ¿Cómo elaboraron esa intensidad?
Creo que ella lo trabajó más que yo. Por razones que ni vos ni yo podemos develar, la intensidad de su personaje y de su trabajo y están enfocadas para ser el motor del proyecto y de todo. Incluso. Y esto es algo que está sugerido en la novela pero nosotros lo hemos potenciado en la película, ella vuelve a ser motor cuando tiene que empujar al personaje de Perlassi y darle aliento. Las mujeres de esta historia son muy fuertes, muy de empujar a los tipos a que se atrevan. Yo digo que ella fue la constructora de esto y que hizo mucho, como suele ocurrir con las mujeres que son siempre muy constructoras. Empezó a tirar cosas y empezó a nutrir la relación, siendo que nosotros no habíamos trabajado nunca juntos como actores. Nos hemos cruzado mucho, porque yo estuve muy relacionado con un espectáculo que ella protagonizó con Diego Peretti hace años en el Teatro Regina, que se llamó “El Submarino”, de cuando nosotros teníamos el teatro alquilado. Incluso a mí me tocó dirigirlos durante un período porque el director se había ausentado por tener otras cosas más importantes que hacer. Con ella hubo algo desde el primer momento. ¿Viste esas cosas que pasan entre colegas que te encontrás con el otro, le tirás un “tip” y lo que vuelve es más? Eso te habilita y te da confianza para sugerir cosas, y se armó toda una bola de nieve entre los dos. Ella le puso cositas a su trabajo que son imperdibles. Eso de agarrarle el pelo a mi personaje mientras estamos hablando con otras personas, de meterle mano todo el tiempo y de estarle encima, es muy de una relación muy cotidiana y que está muy afianzada. Ella es esencial en la construcción de esa pareja, porque siempre estuvo ahí. Yo también lo estuve, no me estoy haciendo el gil, pero ella fue mucho. Lo disfruté muchísimo.

Hablando de disfrute, y parafraseando al año electoral en el que estamos, ¿La fórmula Darín - Darín cómo fue?
¡Pusieron por ahí, “la fórmula ganadora”! Fue muy bien. Hasta ahora va muy bien, tocamos madera, él es un fenómeno y yo aprendo de él todo el tiempo. Tiene las cosas muy claras y es muy enfocado, es muy trabajador y tiene una energía imbatible. Tiene las cosas mucho más claras respecto de lo que las tenía yo a su edad, y eso me gusta mucho.

Hay un momento alto en la película, el hijo de repente tiene más valentía que el padre y está más armado en la vida...
Yo lo leo así, a lo mejor estoy equivocado, pero por suerte el espectador tiene la libertad de interpretarlo como quiera, y que es de las pocas libertades que nos quedan. Siento que Perlassi recibe un golpe muy fuerte un golpe, lo reciben los dos. Probablemente -por una cuestión generacional- sea más fácil recuperarte teniendo 30 que teniendo 60. Entonces, nos pareció bastante lógico que hubiera una agachada de Perlassi y que aquello que lo rescate sin querer sea la posición que toma su hijo. La película es emocional, modula emocionalmente, te hace pasar por diferentes momentos. Yo estoy contentísimo porque es el tipo de cine que a mí me gusta, y que a mucha gente le gusta.
Es un cuento entero y gordo que te lo cuentan de principio a fin, que pasa por todos los estados, y lo que más me gusta es la conformación del grupo. El grupo es una bomba porque es el sueño del pibe. Vos pensá cuántas películas hemos visto donde la composición de los grupos pertenece siempre a un solo segmento, y pensá en cuántas viste en donde la composición del grupo sea policromática. Lograr la fantasía de que son un grupo compacto es, creo, uno de los logros más elevados. Se terminan de dibujar, ya no sabés quién es quién, y están conviviendo el tipo más indigente del pueblo con la empresaria más fuerte, y están los dos con los pies puestos en el mismo plan.

La música de la película es tan narrativa como el argumento de la historia. ¿Lo pensaron de antemano con Sebastián Borensztein?
- Sí, por supuesto. No hay nada que esté adentro de la película que no haya sido pensado, masticado, discutido, y gestionado, porque nada es gratis. A veces sucede que vos soñás con algo y decís “qué bueno que se pudiera usar esto acá” y te das cuenta de que no es tan fácil. A la hora en que te pones a fantasear con imágenes, sonidos, músicas, ponés lo que te parece que va. Y nosotros sabíamos que la música era algo importante dentro de la construcción de esto. Si lo analizás con un poquito de detención, también estaba habilitado el territorio para tener una música más folclórica, pero lo que pasa es que el rock nacional es un poco nuestro folclore también, sobre todo en algunas épocas (el filme pasa por temas de Charly García a Divididos). También podría haber ido una música trasandina, entre todas las opciones que teníamos dentro del rango posible. Habíamos pasado por otras músicas, nuestras cabezas habían ido por otros lados, pero por suerte volvimos. Creo que elegimos uno que nos representó bien por muchos motivos.

El objetivo principal de los personajes de esta película es formar una cooperativa de trabajo, y vos en tu rol de productor estás ahora colaborando en lo que es una nueva pieza de lo que es el cine nacional ¿Cómo ves esa incorporación? ¿Qué te genera estar en otra parte de la cadena?
Eso es para analizarlo por separado. Yo creo que lo que nos pasa un poco, por suerte y sobre todo en este caso, es que nos mimetiza, nos pone en el espíritu de la historia que nos enamoró. Es como te decía, lo vivimos en el rodaje y lo vivimos después, nos dimos cuenta de que conformamos un grupo, que no sé si perdurará, ojalá. El aporte de cada uno de nosotros se parece bastante a una cooperativa sin serlo. 
Acá todos han puesto todo lo que tienen, pero todos eh, los chicos del elenco, el equipo técnico, la fusión entre las dos productoras, la gente que está en España y que ha colaborado también. Todos ponen todo lo que tienen porque creo yo, en mi humilde opinión porque a lo mejor estoy demasiado embriagado por el romanticismo de esta película, todos nos enamoramos del corazón que hay en la historia de fondo. En el fondo, si lo pensás, es el sueño del pibe, que dejemos de pensar en forma individual y empecemos a pensar en forma grupal. Eso trasladado al terreno que quieras, es probablemente una de las mejores opciones que se nos presentarían.
Pensá que todo apunta al individualismo, no hay nada que haya proliferado más que los tipos que construyen rejas para las casas, todo es encerrarse y quedarse solo, pensar en uno mismo porque es la forma de defender nuestra quinta, etc. Y nos dimos cuenta de que eso no funciona, ¿a dónde nos llevó? Estamos todos encerrados en un baño con llave. 
En las antípodas de eso está la construcción colectiva, los tipos que se ponen de acuerdo y que discuten, que se pelean por no estar de acuerdo pero que tienen un mismo objetivo. Yo sé que es romántico decirlo así y que suena bastante naif y bastante gil, pero de esto se trata “La odisea de los giles”.
 

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