Crimen del niño en Bº 26 de Marzo: "Denuncié que iban a matar a alguien"

Dolor y desolación, los impactos de bala marcados frente a las casas y parabrisas de autos, y piedras de grandes dimensiones esparcidas por las calles de tierra ilustraban ayer el panorama en el barrio 26 de Marzo, donde la droga se ha instalado hace muchos años y hace estragos.

Unas horas antes, Fernando Maximiliano Tobares, de 13 años, caía desplomado en la vereda de su casa, en una esquina. Había recibido un disparo a quemarropa, en la parte dorsal, a manos de un despiadado asesino.

La fiscal penal 1 de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas en turno, Ana Inés Salinas Odorisio, informó que seis personas se encuentran detenidas, una de ellas menor de edad, por el homicidio y que el arma de fuego que sería la empleada para herir mortalmente al niño fue secuestrada.

Uno de los detenidos, Ángel Gabriel Tejerina, fue imputado ayer como autor del delito de homicidio calificado por el uso de arma de fuego y por el concurso premeditado de dos o más personas. Los otro cinco detenidos serán imputados formalmente hoy en la sede fiscal.

Ayer por la mañana dos tías del chico lloraban desconsoladas en la misma vereda donde fue asesinado. Piden justicia.

  El lugar donde asesinaron a Fernando Maximiliano Tobares, de 13 años.JAN TOUZEAU

Las mujeres aseguraron que alrededor de las 20, unas horas antes de que asesinaran a Fernando, una patota había arremetido a tiros y pedradas por las calles cercanas a la manzana 169B y le propinaron una golpiza a otro de sus sobrinos, de 29 años, quien sufre problemas de adicción. Aseguraron que los sujetos le apuntaron con un arma de fuego en la cabeza al muchacho y que cuando la familia salió a defenderlo, los causantes les gritaron: "No tenemos miedo. Vamos a entrar donde sea vieja c...", aunque luego le pidieron disculpas al joven. "No sos vos", le dijeron y se retiraron. Pero el conflicto no terminó allí sino que tras unos minutos volvieron a irrumpir a las pedradas en el lugar, señalando a otra de las sobrinas de la familia del chico luego asesinado como autora del robo de un par de zapatillas a un individuo apodado "Toto".

Los vecinos contaron que llamaron en reiteradas oportunidades al 911 y la comisaría de la zona. Señalaron a dos sujetos conocidos como "Facu" y "Chepesito" como responsables del violento episodio.

Una de las tías del chico asesinado había concurrido a la subcomisaría de Villa Lavalle a denunciar el hecho, pero nada frenó una muerte que se podía evitar.

"La policía de Lavalle y del 911 nos dijo que para proceder tenían que tener orden de la fiscal. Dos hermanos de apellido Morales, que manejan una barra, son los que mataron a mi sobrino. No tenían derecho a hacerlo. Este no es el primer caso sino el tercero", manifestó entre lágrimas Mónica Tobares, de 38 años, tía del adolescente ultimado.

Su hermana, María Tobares, de 49 años, expresó: "Sabemos dónde viven los asesinos que son protegidos, cuando nosotros somos las víctimas. Son unos violentos que fueron e hicieron tiros a quemarropa. Se hacen llamar "Los Antonianos'. Podrían haber matado a cualquier niño. A mi hijo de 12 años le pusieron el arma en la cabeza y ahora lo tengo shockeado"

En tanto, Mónica relató cómo fue el instante en que su sobrino fue asesinado.

"Él estaba apoyadito en la pared del frente de casa cuando escuchó que a una de mis sobrinas, de 17 años, uno de estos tipos la insultaba y amenazaba poniéndole el revólver en el pecho. Ella lo enfrentó y le decía que se vaya porque había muchos chicos en la casa. En ese momento ella se dio vuelta y ahí le hacen el tiro a mi sobrino", sostuvo.

Añadió que aparentemente Fernando intentó correr y que el proyectil le impactó en la parte de la espalda, sobre las costillas, en la zona dorsal.

"Cayó en los brazos de mi sobrina", manifestó.

En ese momento un primo del chico llegaba a la vivienda en su auto. El hombre auxilió a su sobrino y lo trasladó al hospital Papa Francisco pero murió en el trayecto.

Cuando la madre del chico, Noemí Romero (40), y la tía del mismo, Mónica Tobares, regresaron al barrio tras radicar la denuncia por el ataque previo al homicidio, se dieron con la terrible noticia.

"Me quedé con la denuncia en la mano. Le había dicho a la Policía que iban a matar a alguien y después llego y me entero de la desgracia. Ahora necesitamos justicia. La Policía nunca vino. Tampoco hubo ambulancia", hizo hincapié Mónica Tobares.

La madre del chico, Noemí Romero, de 40 años, quien trabaja como vendedora ambulante, entró en estado de shock al enterarse de que su hijo había sido asesinado. "La tuvieron que derivar al hospital Ragone porque desvariaba. Está destrozada. Nadie le va a devolver a su changuito", expresó.

Al ser consultada sobre si tenía conocimiento sobre los detenidos, Mónica Tobares respondió que desconocía quiénes son ya que "ninguna autoridad se comunicó con nosotros".

Otros familiares de la víctima contaron que el chico había cumplido 13 años el 7 de mayo pasado y que "no tenía problemas con nadie. Tenía hasta horarios para irse a dormir. Visitaba la casa de sus tías siempre y era un chico muy sano", dijeron.

 

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