La Historia del tiempo presente

El salón estaba lleno de puertas, pero todas se hallaban cerradas, y después que Alicia fue a un lado primero, y al otro después, forcejeando en todas, se dirigió tristemente hacia el centro, preguntándose cómo haría para salir de nuevo".

Esta cita de Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll, parece resumir la encrucijada en la cual se encuentra inmersa hoy la historia del tiempo presente, como un campo en construcción. (1)

Un balance que incluya las nuevas ideas resulta enriquecedor. Los ejes científicos que estructuran la historia: espacio y tiempo y su propio objeto de estudio: el hombre, "el actor social" (2), permiten analizar e interpretar las continuidades y transformaciones ocurridas en la Argentina signada por conflictos y enfrentamientos que progresivamente desplazan al diálogo y el debate de ideas y propuestas.

Para el sur latinoamericano ese tiempo reciente se vincula a los golpes militares mediatos y autoritarismos contemporáneos trágicos y coercitivos.

Con el retorno a la democracia los científicos sociales estudiamos más las rupturas que las continuidades, en un diálogo interdisciplinar.

 

El espacio para pensar colectivamente los problemas del pasado cercano avanza lentamente. Las discusiones están abiertas, pero la confrontación las obstruye. Es un campo polémico de estudio, donde historia y memoria vertebran los análisis y explicaciones vinculándolas a los pasados traumáticos, cuando se trata de analizar las representaciones colectivas que dan sentido a la continuidad histórica.

La historia en debate

La historia está en debate. El relato y la microhistoria son los protagonistas de la discusión. Para argumentar sus hipótesis el historiador utiliza diversas fuentes de información para ampliar sus perspectivas.

Las experiencias de los individuos y su entorno cercano plantean una renovada interpretación de los procesos macrohistóricos. Las escalas de análisis son otras, las representaciones del pasado se multiplican y complejizan, aunque con escasa repercusión en la sociedad. (3)

La interpretación del pasado es "un desafío político" (4) que incluye la memoria. "La invención de la tradición" (E. Hobsbawm) se afirma en un pasado real y/o mítico capaz de cohesionar a la sociedad y dar legitimidad al pretérito, construyendo un nexo entre la experiencia transmitida y la experiencia vivida. El "deber de memoria" es un "mandato ético" (E. Faletto). Historia y memoria se conjugan, sabiendo que "en la intersección entre la historia y la memoria está la política". (5) Cuando se omiten total o parcialmente los pasados traumáticos, por ejemplo, "la memoria no ha podido hacer lugar a la historia" (6) y la historia reciente no se acepta como tal.

La Argentina, "un país enfermo de su memoria" (7), trata de pensar el futuro dándole la espalda a varios aspectos del pasado. Frente a la incertidumbre no quiere abandonar el patronazgo e intenta respaldarse en hombres o mujeres que traigan consigo las respuestas a preguntas insatisfechas. Los dirigentes como los ciudadanos suelen desconocer el consejo de Maquiavelo acerca de "que la fortuna sea juez de la mitad de nuestras acciones, pero que nos deje gobernar la otra mitad", ya que quien "confía ciegamente en la fortuna perece en cuanto ella cambia" (cap. XXV) (8).

Los llamados "silencios de la palabra" (9) impiden un balance del pasado reciente.

Para Eric Hobsbawm "no sabemos adónde vamos, sino tan solo que la historia nos ha llevado hasta este punto y por qué". (10)

La reflexión acerca del pasado inmediato es ineludible porque la historia no es inerte; es preciso aprender de ella para no defraudar esperanzas colectivas y tener presente cuáles son los deberes de la dirigencia nacional, como representante del cuerpo social que la coloca en un lugar de privilegio para ejercer, no solo legalmente sino legítimamente, la gobernabilidad.

Las miradas del pasado son conflictivas, contradictorias y mucho más en el pasado cercano, frente a hechos no acabados.

A los enfoques historiográficos globales y generales de los años de 1960, signados en la historia económica cepalina acerca de las causas del atraso en América Latina, se suman los de la historia política, cuando pierde terreno en las discusiones intelectuales, y la historia social se enlaza con la sociología para estudiar la estructura social argentina. La historia de las ideas es un registro de pensamientos individuales, paradigmáticos, propios del "modelo" implementado mientras avanza la presencia de una singular historia cultural.

Los años 70

En el decenio de 1970 el peronismo vuelve al poder. Las esperanzas compartidas por amplios sectores sociales, miran al pasado de la Argentina de los años 40-50. La coyuntura internacional (el mayo francés del 68, los ecos de la revolución cubana, la guerra fría, el avance del tercermundismo, la crisis del petróleo) como la interna, han cambiado.

La teoría de la dependencia procura anular los ecos del cepalismo. El clima de ideas, confuso y enrarecido, se pregunta por la función que debe cumplir el Estado. Pero los guardianes del poder permanecen atentos y en medio del vacío institucional, a mediados de los 70 se inauguran los "años de plomo" (Quattrocchi - Woisson); la "guerra sucia" se instala en el poder. (11)

En la Argentina violenta la gobernabilidad se asocia al autoritarismo, la coerción, la coacción y el oscurantismo propio de la ilegalidad. La sociedad argentina vuelve a escindirse ideológica y éticamente, en opciones enfrentadas, expuestas con la vuelta a la democracia en 1983 (12).

Los efectos de la deuda externa, el desencuentro social después de tantos años de silencio impuesto, un poder legislativo poco operativo y luego la hiperinflación, la carencia de ahorro interno unida a la volatilidad de los capitales que arriban al país, así como la ausencia de decisión política, muestran los efectos de aquellas ideas que abortaron cuando la gobernabilidad y la democracia no marcharon en igual sentido ni por la misma senda.
 
Los años 90

Los años 90 harían más tangible la pérdida de poder del Estado argentino. Los niveles de pobreza y la concentración de la riqueza aumentan. En 1998 el 20% más rico de los argentinos obtiene el 51% de la riqueza anual del país y el 10% más pobre, que en 1975 tenía el 3,1% de los ingresos, algo más de un decenio después solo recibe el 1,6%. El Estado desertor ya no garantiza el sistema, en tiempos en que avanza la globalización. Se habla del fin de las ideologías (13). La sociedad argentina parece dar por finalizado “el siglo de la libertad y el miedo” pero no sus incertidumbres (14).
La democracia latinoamericana y “sus sistemas políticos crujen bajo las presiones del mercado” (15). En medio de un contexto mundial imprevisible y desigual, la Argentina asume “la odisea del siglo” (R. Rorty) en medio de la nostalgia para armar su futuro entre la ilusión y el desconcierto. La tarea del historiador del tiempo presente es cuestionada. Explicar y comprender la construcción de los tiempos propios de la historia forma parte de la reconstrucción explicación y comprensión del pasado. Hoy las Ciencias Sociales y la Historia ofrecen abordajes más eclécticos de una “nueva historia argentina”. Hay consenso en considerar al relato y la microhistoria como características fundamentales de la ciencia histórica para salvar las diferencias entre el “espacio de experiencia” y el “horizonte de expectativa”, en la relectura del pasado social, político y económico (16) como parte de un “juego de escalas” superpuestas. 
La historia se construye en un tiempo y un espacio determinados; se escribe desde el presente y el historiador no es ajeno al relato y sus interpretaciones. Hay “voces y silencios en la historia” (17). 
En tiempos de democracia, cuando el propósito es distinguir entre los “usos y abusos de la Patria” (18), los científicos sociales y especialmente los historiadores debemos construir certezas acerca del pasado cercano para dar cuenta de que “la casa sigue en orden” (19).

Citas bibliográficas 
(cursivas)

1- Franco, Martina y Levin, Florencia (compiladoras): Historia reciente. Perspectivas y desafíos para un campo en construcción, Buenos Aires, Paidós, 2007.
 
2- Touraine, Alain: El regreso del actor, Buenos Aires, Eudeba, 1987, pp.64-66.

3- Revel, Jacques (dir.): Jeux d’ échelles. La micro-analyse à l’ expérience, Paris, Gallimard / Le Seuil, 1996, pp. 15-36.

4- Traverso, Enzo: La historia como campo de batalla. Interpretar las violencias del siglo XX, México, FCE, 2012.

5- Bensaïd, Daniel: Una mirada crítica al siglo XX, Barcelona, Sylone Editora, 2020.

6- Faletto, Enzo: “Transformaciones culturales e identidades sociales”, en Revista Chilena de Humanidades 20, 2000, pp. 53-59.
7- Quattrocchi - Woisson, Diana: Los males de la memoria. Historia y política en la Argentina, Buenos Aires, Emecé, 1995.

8- Maquiavelo, Nicolás B.o de: El Príncipe, Buenos Aires, Ed. Sopena Argentina, 1960, 5ta. edición, cap. XXV.
9- Carnovale, Vera: Aportes y problemas de los testimonios. 

10- Hobsbawm, Eric: Historia del siglo XX 1914-1991, Barcelona, Crítica, 1995, p.576.

11- Baron, Ana: “La diplomacia silenciosa”, en Clarín, Buenos Aires, 21/03/ 1999, sección Zona, pp. 8-9. 

12- Quattrocchi - Woisson, Diana: “Les populismes latino-américains à l’ épreuve des modèles d’interprétation européens”, en Vingtième Siècle. Revue D’ Histoire 56, octobre-décembre 1997, pp. 161-183.

13- Galasso, Norberto: “Frente a la globalización: identidades”, en Clarín, Buenos Aires, 07/03/99, Cultura y Nación, p. 6. 

 14- Botana, Natalio R.: El siglo de la libertad y el miedo, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1998.

15- Muleiro, Vicente: “El largo ajuste latinoamericano”, en Clarín, Buenos Aires, 28/03/99, sec. Zona, pp. 4-5.

16- Koselleck, Reinhart: Futuro pasado. Para una semántica de los tiempos históricos, Buenos Aires, Ed. Paidós, 1993.
17- Corcuera, Sonia: Voces y silencios en la Historia: siglos XIX y XX, México, FCE, 1997.
18- Lorenz, Federico: “Usos y abusos de la Patria”, en Clarín, Buenos Aires, 27 de agosto de 2007, p.17.
19- Sabat, Hermenegildo: La casa sigue en orden. Cuatro décadas de historia en dibujos, Buenos Aires, Aguilar, 1999.

 

 

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