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Pablo, un vecino de zona norte, cultor de los platos tradicionales norteños, se mostró sorprendido por moda que parece imponerse por estos días en algunos comercios capitalinos: el tamal de dos bochas.
El fin de semana pasado, cuando Pablo se aprestaba a ofrecer un banquete criollo para un grupo de amigos fue hasta un famoso puesto ambulante ubicado en inmediaciones de la segunda rotonda de Tres Cerritos, atendido por sus propios dueños.
Ya en el mostrador pidió sin dudar una docena de esas bolitas de pasta de maíz rellenas de carne de cabeza y verduras, cubiertas y atadas con chala de choclo, pero le dieron solo seis unidades. Cada una de ellas contenía dos tamales.
“Es decir un solo envoltorio para dos bolitas. Nunca vi nada igual. En realidad es los mismo, pero me llamó la atención la presentación, por lo que les pregunté a qué se debía tal innovación y me respondieron: ‘ta faltando la chala mi amigo’ ", detalló Pablo.
El hombre agregó: "Otra cosa que también me llamó la atención es que no me hicieron descuento, me cobraron igual la chala que le falta al segundo tamal".
Rápidamente la nueva propuesta fue bautizada como “tamales de dos bochas”. De esta manera, un vez más la creatividad se sobrepone a la escasez de chala de choclo que por estos días afecta a los tamaleros.
La temporada recién comienza y la demanda de comidas tradicionales de Cuaresma elaboradas con maíz, como las humitas y los tamales, parece ganarle en velocidad a la producción en las chacras.
Vale la pena poner de relieve, que el envoltorio con chala de choclo se usa para facilitar la cocción del relleno, ya sean humitas o tamales.
“El termómetro está en la Av. San Martín”
Un reconocido periodista salteño, especializado en temas agropecuarios, contó: “Recién están saliendo los primeros choclos de aquellos agricultores que hicieron siembra temprana. El pico de producción para consumo humano se dará en los próximos 30 días, generalmente se da en la temporada de Semana Santa”.
Aclaró que no todo el maíz que la gente ve sembrado en los campos es para consumo humano, por el contrario la mayoría de esos cultivos es destinado a la producción de alimento para el ganado.
“Más allá de cualquier análisis, el termómetro está en la avenida San Martín. La presencia de los vendedores de choclos es la que se plasma la época de producción y el precio, en la cantidad de choclo que hay en el mercado”, explicó el especialista.