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Historias de montaña: Natalia Miguez Ruiz y su sueño cumplido en la cumbre del Llullaillaco

A lo largo de 70 años, el Club Amigos de la Montaña fue testigo de innumerables historias de esfuerzo y superación. La de Natalia es una de ellas y conllevó años de preparación y esfuerzo.
Miércoles, 22 de abril de 2026 09:12

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El Club Amigos de la Montaña fue, durante siete décadas, el escenario de historias que se tejen en el ámbito del montañismo y en el corazón de quienes practican esta actividad. Natalia Miguez Ruiz es una de esas historias que inspira a generaciones, una montañista que dedicó su vida a las alturas y, especialmente, al mítico Volcán Llullaillaco (6.739 msnm).

Su historia comenzó hace muchos años, cuando, siendo muy joven acompañó a su padre a una charla en el Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM) sobre las expediciones al Llullaillaco. El relato de los niños Incas y el desafío de ascender a esa cumbre quedó grabado en su mente, marcando el inicio de su pasión por la montaña.

A partir de allí, Nati se adentró en el mundo del montañismo, comenzando con el Curso de Iniciación al Montañismo del C.A.M. A lo largo de los años, no solo participó de numerosas expediciones a montañas de todo el mundo, sino que también desempeñó un papel clave en el club, llegando a ser presidenta de la institución, un lugar que considera fundamental en su vida por los vínculos afectivos y las experiencias vividas allí.

Nati también incorporó el running en su vida, participando en algunas de las competencias más importantes del país y el extranjero. Uno de sus mayores desafíos no está a la vuelta de la esquina. Es en el Mont Blanc, en Francia, donde se enfrentará a un recorrido de 100 km con 6.000 metros de desnivel positivo. “Amo andar en la montaña y hacerlo corriendo también me produce mucho placer y disfrute”, asegura Nati, quien alterna el montañismo, el trekking y las carreras, utilizando cada modalidad como entrenamiento para la otra.

Para lograr estos desafíos, Nati adaptó su vida profesional y personal a un régimen estricto de entrenamiento, hábitos de vida saludables y una nutrición adecuada. Este año, intensificó sus entrenamientos y salidas a la montaña con el C.A.M., acompañando a montañistas experimentados y renovando su sueño de ascender el Llullaillaco.

El camino hacia esa cima comenzó con ascensos de aclimatación, como el Saladillo y el Volcán Tuzgle, superando cotas de 5.000 metros. Junto a su equipo de montaña, Nati llevaba un libro que fue su compañero desde 2016, “Conversaciones en la Montaña”, escrito por su amigo y compañero de expediciones, Carlo Clerici. Al llegar a la cumbre del Llullaillaco, Nati compartió con Carlo, a través de un mensaje, que llevaba su libro y, siguiendo la sugerencia de él, decidió dejarlo en la caja cumbrera de testimonios si alcanzaba la cima.

El 16 de abril de este año, junto a Jaime Soriano, un reconocido montañista de San Antonio de los Cobres, Nati alcanzó la cima del Llullaillaco a las 10:49 am, después de varios días de dificultades debido a las condiciones climáticas, muy cambiantes, y a las temperaturas bajo cero. Desde el Campamento 1 (aproximadamente a 5.550 msnm), tuvieron que superar un desnivel de casi 1.200 metros en una sola jornada, lo que representó un desafío físico y mental considerable.

Ese ascenso no solo representó el cumplimiento de un sueño personal para Nati, sino también un hito para su compañero Jaime, quien alcanzó las 30 cumbres en el Llullaillaco. Para ambos, fue una expedición llena de sentido, un logro que se da en el año en que el C.A.M. celebra su 70° aniversario. Con el libro de Carlo depositado en la cumbre, Nati cerró el ciclo de un sueño que comenzó hace años, en el mismo club que, como ella misma dice, es “parte muy importante de mi vida”.

El Club Amigos de la Montaña sigue siendo un pilar fundamental para quienes, como Nati, encuentran en las alturas no solo un reto físico, sino una profunda conexión con la naturaleza y los demás. La historia de Nati es una de las muchas que siguen tejiéndose a lo largo de estos 70 años, mientras la montaña sigue siendo el lugar donde los sueños se alcanzan, paso a paso, cima tras cima.

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