inicia sesión o regístrate.
En medio del silencio característico del Viernes Santo, donde la tradición católica impone recogimiento y luto, también emergen otras miradas que interpretan esta fecha desde el plano energético. En ese cruce entre creencias, rituales y espiritualidad, aparecen prácticas que buscan proteger a las personas en uno de los momentos más sensibles del calendario religioso.
Matías Rodríguez, chamán y referente de la escuela Maverick Magia Viva, explicó que en Salta existe una fuerte influencia del catolicismo que atraviesa incluso a quienes no se identifican con esa religión. “Estamos muy atravesados por las creencias católicas. Desde el Señor del Milagro hasta la Virgen del Cerro, todo convive con otras energías”, señaló.
En ese sentido, planteó que más allá de las imágenes religiosas, lo que se percibe desde su práctica es una carga energética. “Para nosotros es un sincretismo. No es ver al Cristo o a la Virgen, sino la energía que cada uno de ellos maneja”, indicó.
Un día marcado por el “egregor”
Uno de los conceptos centrales que menciona es el de “egregor”, una especie de energía colectiva que se genera a partir de creencias compartidas. En el caso del Viernes Santo, ese egregor estaría vinculado al luto por la muerte de Cristo.
“Es un sentimiento muy fuerte que invade gran parte del mundo occidental. Se instala la idea de que no hay luz, porque murió quien la representaba”, explicó.
Según el chamán, incluso quienes no practican la religión católica pueden verse influenciados por este clima espiritual. “Aunque quieras escapar, ese egregor está en todos lados y puede afectarte”, advirtió.
Por eso, recomendó adoptar una actitud acorde a la jornada: “Es como un luto. Es un día de silencio, de recogimiento, de no exponerse demasiado”.
Los rituales para proteger la energía
En este contexto, Rodríguez detalló una serie de prácticas que pueden ayudar a resguardar el hogar y a las personas de energías negativas.
Entre las principales recomendaciones, mencionó:
- Colocar una cruz de romero detrás de la puerta
- Espolvorear agua bendita en la casa
- Poner sal en puertas y ventanas, especialmente en los accesos
- Utilizar escapularios o rosarios bendecidos
- Llevar la medalla de San Benito como protección
“Todo eso ayuda a formar una barrera energética para que lo negativo no pueda entrar al hogar”, explicó.
La medalla de San Benito y su poder simbólico
Entre los elementos más destacados aparece la medalla de San Benito, considerada una de las más antiguas de la cristiandad y tradicionalmente asociada a la protección contra el mal.
La medalla contiene iconografía vinculada a San Benito de Nursia y en su reverso presenta las iniciales de la frase “Vade retro satana”, una fórmula de origen medieval que remite a una expresión atribuida a Jesús de Nazaret en el Evangelio.
Según la tradición, debe ser bendecida -e incluso exorcizada- por un sacerdote, y es utilizada de distintas maneras: colgada al cuello, en rosarios, dentro de las casas o incluso en vehículos y construcciones.
Su origen exacto es incierto, aunque fue oficialmente aprobada en 1742 por el papa Benedicto XIV, y su versión actual se difundió a fines del siglo XIX.
El significado de encender una vela
Otro de los rituales más simples pero simbólicos es el encendido de velas. Según el chamán, este gesto tiene un significado profundo en una jornada atravesada por la idea de oscuridad.
“Prender una vela ayuda un montón, porque es el recordatorio de que la luz va a volver”, sostuvo.
Y agregó: “Es como entender que por un momento no está esa luz, pero que nosotros tenemos que sostenernos y atravesar ese proceso”.
Entre la fe y la energía
Más allá de las diferencias entre creencias, Rodríguez destacó que incluso dentro del catolicismo existen prácticas que pueden interpretarse como rituales energéticos.
“Los católicos también tienen su magia. Poner santos de cabeza, hacer pedidos, todo eso forma parte de una práctica”, explicó.
En una provincia donde la fe y las tradiciones tienen un peso cultural muy fuerte, estas miradas conviven y se entrelazan, dando lugar a nuevas formas de interpretar fechas clave como el Viernes Santo.