inicia sesión o regístrate.
Las aplicaciones prometen acercar personas, pero cada vez más usuarios describen una experiencia marcada por ansiedad, frustración y desgaste emocional. Especialistas advierten sobre el “agotamiento por apps de citas” y recomiendan poner límites para no quedar atrapados en el ciclo de descargar, usar, borrar y volver a empezar.
Buscar pareja por internet se convirtió en una práctica cotidiana para millones de personas. Sin embargo, detrás de la promesa de encontrar una conexión rápida y significativa, muchos usuarios empiezan a experimentar una sensación cada vez más común: cansancio, desmotivación y frustración.
Ese fenómeno ya tiene nombre: agotamiento por aplicaciones de citas. Investigaciones recientes señalan que el uso sostenido de estas plataformas puede generar un patrón parecido al burnout laboral: cansancio emocional, cinismo frente a los perfiles y una sensación de impotencia al creer que nada de lo que se hace funciona.
El ciclo suele repetirse. Una persona descarga la app con entusiasmo, comienza a deslizar perfiles, mantiene varias conversaciones al mismo tiempo y revisa el teléfono de manera constante. Pero, con el paso de los días, la expectativa inicial puede transformarse en presión: responder con ingenio, mostrarse interesante, sostener charlas que no avanzan y enfrentar rechazos o silencios.
Según especialistas en tecnología y vínculos, el problema no está únicamente en que las citas sean difíciles, sino en la forma en que estas plataformas organizan la experiencia. La lógica de las apps se apoya en la abundancia de perfiles, las recompensas intermitentes y la posibilidad de que “la próxima persona” sea la indicada. Esa dinámica puede llevar a los usuarios a pasar horas conectados, aun cuando la experiencia ya no resulte placentera.
La investigadora Liesel Sharabi, de la Universidad Estatal de Arizona, sostiene que los objetivos de las aplicaciones y los de los usuarios no siempre parecen alineados. Mientras quienes ingresan buscan conocer a alguien y eventualmente dejar de usar la app, las plataformas necesitan mantener la actividad dentro del sistema.
Los estudios también advierten que el impacto puede ser mayor en personas que ya atraviesan momentos de vulnerabilidad emocional. En esos casos, las aplicaciones, lejos de aliviar la soledad o la ansiedad, pueden profundizarlas.
Entre las señales de alerta aparecen el cansancio después de deslizar perfiles, la sensación de que todas las conversaciones son iguales, la pérdida de empatía hacia las otras personas y la idea de que el problema está en uno mismo. Cuando buscar pareja empieza a sentirse como una obligación o como un segundo trabajo, recomiendan detenerse.
Los especialistas sugieren cuatro medidas para evitar caer en ese desgaste. La primera es no convertir a las aplicaciones en la única vía para conocer gente. Actividades sociales, grupos, encuentros con amigos o espacios presenciales ayudan a quitar presión.
La segunda recomendación es usar las apps con intención: fijar horarios, limitar la cantidad de veces por semana y prestar atención al propio estado de ánimo. La tercera es hablar con amigos sobre la experiencia, ya que el aislamiento puede agravar la frustración. La cuarta es saber cuándo alejarse: si la app empieza a afectar el optimismo, la autoestima o la rutina, puede ser momento de tomar un descanso.
Mientras tanto, las empresas del sector intentan reinventarse frente a la llamada “fatiga del deslizamiento”. Algunas ya exploran sistemas de emparejamiento con inteligencia artificial y eventos presenciales para recuperar el interés de los usuarios.
Por ahora, quienes buscan pareja en línea enfrentan el desafío de usar estas herramientas sin quedar atrapados en su lógica. Porque, aunque las apps pueden abrir puertas, también pueden convertirse en una fuente de agotamiento si ocupan demasiado espacio en la vida cotidiana.