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De jardineritos a guardianes del ambiente: la historia detrás del corredor ecológico del camino a Colón

A lo largo de tres kilómetros, cientos de chicos dejaron su marca plantando árboles junto a sus docentes y familiares. El proyecto ambiental de la escuela Teniente Benjamín Matienzo logró transformar el paisaje y sembrar conciencia desde la infancia.
Martes, 09 de junio de 2026 06:29

Durante más de una década, un grupo de pequeñas manos fue cambiando lentamente el paisaje del camino a Colón. Sin grandes anuncios ni apuros, pero con una constancia admirable, alumnos de la escuela rural Teniente Benjamín Matienzo plantaron más de 230 árboles a la vera de la ruta provincial 24, en el tramo comprendido entre el parque Salud y el acceso a Las Blancas. El resultado es visible, ya que hoy unos tres kilómetros se convirtieron en un corredor ecológico que disfrutan vecinos, ciclistas y automovilistas.

Detrás de esa transformación estuvo la iniciativa impulsada por la docente Marina Gugenbichler, quien convirtió una idea ambiental en un proyecto educativo de largo aliento. La propuesta involucró a 12 generaciones de jardineritos que, año tras año, participaron activamente de la plantación y el cuidado de los ejemplares.

El objetivo fue sembrar conciencia desde la infancia, inculcando el amor por la naturaleza y el respeto por el entorno. Los niños, acompañados por sus familias y maestras, pusieron literalmente sus manos en la tierra para plantar cada árbol que hoy empieza a mostrar el impacto de aquel esfuerzo colectivo.

Algunos ejemplares ya alcanzaron una altura considerable y comenzaron a ofrecer sombra, un beneficio especialmente valorado en una zona intensamente transitada. Además, el arbolado aporta frescura y mejora las condiciones ambientales de un sector que, con el paso de los años, se convirtió en una vía muy utilizada tanto por peatones como por quienes circulan en bicicleta o vehículo.

“El proyecto trabajado incluyó forestación, protección de aves de la zona, reciclado y recolección de basura en zonas aledañas. Prácticamente todos los años contamos con la colaboración de la Fundación Futuro y de la Municipalidad. Este año, la Cooperativa de Tabaco donó los arbolitos”, explicó Gugenbichler.

La iniciativa nunca tuvo urgencias, pero sí un compromiso sostenido. Fue un proyecto que demandó paciencia y continuidad para dejar una huella real. Algunos de los árboles fueron retirados recientemente debido a las obras de ampliación de la Circunvalación Oeste, aunque existe la expectativa de que, una vez finalizados los trabajos, nuevos ejemplares de molles vuelvan a integrarse al paisaje.

Los beneficios de plantar árboles a la vera de las rutas son numerosos y van mucho más allá de lo estético, ya que funcionan como barreras naturales contra el viento, amortiguan el ruido del tránsito y contribuyen a capturar partículas contaminantes y gases de efecto invernadero. Sus raíces ayudan a estabilizar el suelo, especialmente en zonas propensas a inundaciones, mientras que la sombra protege el pavimento del desgaste producido por temperaturas extremas.

Además, cumplen un rol importante para la biodiversidad. Los corredores forestales permiten conectar espacios aislados y facilitan el desplazamiento seguro de distintas especies animales, especialmente aves, uno de los ejes trabajados dentro del proyecto educativo.

La escuela Teniente Benjamín Matienzo, fundada en 1939, también tiene una historia marcada por el compromiso comunitario y educativo. En 1965 fue apadrinada por la Fuerza Aérea Pasiva de Salta, hecho que le dio su actual denominación. Desde 1976 funciona con modalidad de jornada completa y acumula importantes reconocimientos.

Entre ellos, obtuvo en 2010 el primer premio provincial en el marco del proyecto de autoevaluación de Unicef. También recibió distinciones en la XI Jornada Nacional de Sericicultura del INTA y en ferias provinciales de ciencias realizadas entre 2011, 2013 y 2014.

Pero quizá uno de sus logros más visibles no esté dentro de un aula, sino al costado del camino, gracias a un corredor verde nacido del trabajo silencioso de cientos de chicos que aprendieron, desde pequeños, que sembrar un árbol también es sembrar futuro.

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