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Humo para ahuyentar las malas ondas, agradecimientos y pedidos a la Pacha: Salta se prepara para el 1° de agosto

La sahumada es una antigua ceremonia prehispánica de limpieza espiritual y energética . En casas, oficinas y comercios ya alistan la ruda, el romero, el incienso y la chacha para recibir el mes de la Pachamama. La salud y el trabajo aparecen como el principal deseo de los salteños.
Jueves, 30 de julio de 2026 07:51

El aroma de las hierbas comenzará a sentirse este sábado desde muy temprano. En algunos hogares salteños, el humo saldrá por las ventanas; en otros recorrerá cocinas, dormitorios, patios y galerías. También atravesará oficinas, almacenes, talleres y comercios. Es que en esta región del país, en cada 1 de agosto miles de personas volverán a sahumar sus espacios para ahuyentar las malas energías, agradecer lo recibido y realizar pedidos especiales a la Pachamama.

En los días previos, las familias preparan todos los elementos que usarán en el ritual. Ruda, romero, incienso, salvia, lavanda, laurel y otras hierbas se acomodan en bolsitas o recipientes, a la espera de ser encendidas. En la Puna, la protagonista será la chacha, una planta característica de la región que produce un humo espeso y penetrante, considerado protector por las comunidades andinas.

La sahumada es una antigua ceremonia prehispánica de limpieza espiritual y energética. El humo de las plantas, flores y resinas es utilizado para purificar los ambientes, proteger los bienes materiales y acompañar los deseos más íntimos de quienes participan de la ceremonia. En Salta, la práctica mantiene un profundo vínculo con la Pachamama, la Madre Tierra que durante agosto recibe agradecimientos, comidas, bebidas y pedidos.

Antes de comenzar, los entendidos recomiendan detenerse unos minutos y alcanzar cierta armonía espiritual. No se trata solamente de prender unas hierbas, sino de realizar el ritual con respeto, agradecimiento y una intención clara.

Un cuidadoso ritual

Los elementos pueden colocarse en una lata, una vasija de barro o un sahumador especialmente preparado. Primero se encienden y se deja que las llamas ardan durante algunos segundos. Luego, cuando el fuego se consume, comienza a brotar el humo. Ese es el momento en que la persona encargada inicia el recorrido por la vivienda.

Con movimientos circulares y en el sentido de las agujas del reloj, se pasa por cada habitación, procurando que el humo llegue a todos los rincones. Mientras tanto, quienes se encuentran en el lugar agradecen, inhalan suavemente las emanaciones y hacen sus pedidos.

Una especialista en la venta de hierbas contó que muchos clientes comenzaron a comprar con anticipación lo necesario para la ceremonia. Según explicó, la mayoría coincide en que el principal pedido estará relacionado con el bienestar propio y el de sus familias. Contó que la gente pide salud porque entiende que, teniendo salud, se puede enfrentar todo lo demás; y trabajo, por la difícil situación que sufren muchos hogares a causa del desempleo. Algunos también eligen bañarse con romero o con ruda macho como parte de la limpieza.

El significado de cada planta

Cada planta tiene un significado particular. Al romero, por ejemplo, se le atribuye la capacidad de sanar, liberar y abrir los corazones cerrados. La salvia, en tanto, es utilizada para eliminar energías negativas, mientras que la lavanda ayuda a recuperar el equilibrio y atraer el amor.

La manzanilla es elegida para calmar el espíritu y liberar tensiones. La albahaca, por su parte, está relacionada con la fortuna, el éxito y las reconciliaciones. El laurel representa protección, mientras que las rosas son vinculadas con la intuición, la pasión y los afectos.

Una de las combinaciones más tradicionales reúne ruda, romero e incienso. La mezcla es utilizada para pedir protección, equilibrio emocional y armonía espiritual. Quienes conocen este tipo de prácticas aseguran que también permite “rejuvenecer el aura” y renovar la energía de los ambientes.

Sin embargo, el ritual adquiere una dimensión distinta en las ceremonias comunitarias de los pueblos andinos. Allí, la sahumada forma parte de una celebración más amplia, en la que cada persona cumple una función específica.

El maestro de ceremonia, que puede ser un chamán, cacique o referente espiritual, es el responsable de abrir y cerrar el acto de ofrenda. A su lado se encuentra el “chachero”, una figura fundamental para mantener encendida la chacha durante toda la ceremonia. La planta se coloca generalmente sobre la tierra y debe mantenerse humeando durante una o dos horas, o el tiempo necesario para que todos los participantes puedan acercarse, recibir el humo y pedir protección para sus seres queridos, animales, casas y pertenencias.

La tarea no es sencilla, ya que la chacha debe estar verde para producir mucho humo, pero nunca llamas. Si el fuego aparece, debe ser sofocado rápidamente. La tradición señala que, si la quemazón se descontrola, el chachero debe pagar una “multa”, que consiste en tomar un trago de alcohol.

Para cumplir correctamente con su función se necesita experiencia, paciencia y destreza. El chachero debe alimentar el montículo, controlar el humo y evitar que la planta se apague, mientras decenas de personas pasan a su alrededor. Durante la ceremonia también se abre un pozo en la tierra y se colocan las ofrendas. A la Pachamama se le entrega lo mejor que se obtuvo durante el año: verduras, frutas, comidas preparadas, carne de cordero o llama, hojas de coca, cigarrillos y bebidas.

Los preparativos

Los preparativos comienzan varios días antes y las familias no escatiman esfuerzos. Las botellas ofrecidas deben ser nuevas y los alimentos se eligen con especial cuidado, como una manera de demostrar respeto y gratitud.

En muchos rituales también se desentierran las botellas que fueron entregadas el año anterior. Si aparecen con menos líquido, se interpreta que la Madre Tierra y los espíritus de los antepasados aceptaron la ofrenda y bebieron de ella.

Cada detalle es observado como una señal. Si la chacha se apaga repetidas veces, puede ser interpretado como una advertencia. Si las botellas aparecen casi vacías, se considera un buen augurio, porque la Pacha quedó satisfecha y puede esperarse un año de abundancia. “Si el nivel bajó, quiere decir que los ancestros bebieron con ganas y que la Madre Tierra está contenta. Si no, agarrate Catalina”, señaló David Muñoz, viejo chachero del interior.

Así, entre humo, hierbas, coca, bebidas y alimentos, Salta volverá a honrar a la Pachamama. Algunos lo harán en grandes ceremonias comunitarias; otros, en la intimidad de sus casas, con una lata y un puñado de romero.

En todos los casos, el sentido será el mismo, el de limpiar lo malo, agradecer lo recibido y pedirle a la Madre Tierra que no falten la salud, el trabajo, el alimento y la protección durante el nuevo ciclo.

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