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Un sacerdote español logró que 1.280 solteros se casen en 15 años utilizando WhatsApp

Además de ocuparse de la capellanía de dos colegios cerca de Valencia y de dos clubes juveniles, desde hace 15 años recibe decenas de peticiones de solteros católicos: “En un día normal, 60 whatsapps”. A pesar de la ingente cantidad, lo vive con mucha paz.
Jueves, 20 de agosto de 2026 11:41

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El sacerdote español Fernando Cuevas ha logrado que 1.280 solteros contraigan matrimonio a lo largo de los últimos 15 años utilizando WhatsApp y un sencillo cuestionario: “Hay mucha gente anhelando un amor verdadero y eterno en Cristo”, aseguró.

Pasados los 70 años, este presbítero nacido en Ibiza y miembro del Opus Dei, reconoce que esta pastoral providencial ha transformado su ministerio: “A mí esto me ha cambiado la vida totalmente”, reconoce.

Además de ocuparse de la capellanía de dos colegios cerca de Valencia y de dos clubes juveniles, desde hace 15 años recibe decenas de peticiones de solteros católicos: “En un día normal, 60 whatsapps”. A pesar de la ingente cantidad, lo vive con mucha paz: “yo no me agobio, por que si me agobiara…”.

Los dos requisitos que pongo es que sean mayores de 25 años y que vayan a Misa los domingos”, detalla. A partir de ahí, pregunta por su edad, su compromiso eclesial, el lugar en el que viven y, cuando puede, va cruzando datos.

En ocasiones, tiene que pedir paciencia a quienes acuden a él. “Espera que te tocará el turno, que te dedicaré cinco minutos”, indica a los que expresan un mayor deseo de encontrar con quién unir su vida.

A la hora de intercambiar los números, lo primero en que se fija es en la ciudad en la que viven, porque suele facilitar, aunque no siempre. 

Luego “hay gente con una espiritualidad muy marcada”, otro dato que ayuda mucho a lograr que los candidatos congenien.

"Soy cura, confío plenamente en la Providencia"

El padre Cuevas no pone límites a los planes divinos y atiende a personas de todas las edades, aunque en algunas franjas escasean los varones: “Tengo pocos hombres treintañeros. Cuarentañeros muchísimo. Y a partir de 50, menos”. Las mujeres escasean menos.

A pesar de su éxito, el sacerdote vive con humildad esta labor pastoral: “No tengo ningún don especial”, asegura.

Soy cura, confío plenamente en la Providencia y sé que Dios llama a cada persona, que tiene un plan específico del Señor desde antes de nacer. Igual que una persona tiene vocación a una institución religiosa o a un movimiento, o lo que sea, pues Dios ha pensado en alguien para él, para que se santifique”.

Este presbítero, al que han tildado de “cura Tinder” o matchmaker, tiene claro que la vocación matrimonial no es menos que otras: “Es una llamada a una entrega total. Igual que un sacerdote o una monja ha descubierto ese anhelo del corazón humano”.

En ocasiones, ha sucedido que, en el intercambio de teléfonos, se ha confundido. Uno llamó a una que no estaba previsto. Quedaron, comieron, se conocieron. Obviamente, se dieron cuenta de que no cuadraban las fotos y algunos detalles de la ficha, pero no les importó. “No sé qué ha pasado, pero perfecto”, le escribió uno de ellos.

Peticiones de todo el mundo

Al inicio de esta pastoral, el padre Cuevas trataba de ayudar a personas de su entorno más cercano, en la Archidiócesis de Valencia. Pero no son pocos los que le escriben desde otros países, singularmente de Hispanoamérica

Para poder atender de mejor modo estas peticiones, cuenta con la ayuda de otro sacerdote, el P. Vicente Huerta, que, desde España, dedica no pocas noches a hablar con personas de Argentina, México, Colombia o Perú, entre otros lugares.

Pero también les han llegado candidatos desde lugares tan insospechados a priori como India.

“La gente quiere amar de verdad”

En una sociedad como la española, en la que se produce una gran crisis del matrimonio y la familia, el padre Cuevas extrae una enseñanza clara de este apostolado: “La gente busca el amor verdadero. Hay un anhelo, una necesidad enorme de amar. La gente está muy necesitada. Quiere amar de verdad, olvidarse de sí mismos, entregarse, meter a Cristo en sus vidas”.

“La inmensa mayoría busca a alguien que ponga a Cristo en el centro de sus vidas. Hay muchísima gente anhelando eso. Me conmueve ver la cantidad de gente que dice: ‘no me da igual que tenga los ojos azules, que sea muy guapo, que sea muy listo. Si no tiene a Cristo en su vida en el centro, fuera’. Esa es la jerarquía de valores”.

Fuente: ACI Prensa.

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