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El níspero, mucho más que su fruto: qué se sabe sobre las hojas que casi nadie mira

El árbol de níspero es conocido por sus frutos anaranjados, dulces y ligeramente ácidos, pero sus grandes hojas también tienen una extensa historia en la medicina tradicional asiática. Estudios científicos identificaron en ellas numerosos compuestos bioactivos, aunque los especialistas advierten que muchas de sus supuestas propiedades todavía no cuentan con suficiente evidencia clínica en humanos.
Árbol de níspero. Foto. Carina Costello

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Cuando se habla del níspero, la primera imagen suele ser la de su pequeño fruto amarillo o anaranjado. Sin embargo, el Eriobotrya japonica, árbol perenne de la familia de las rosáceas, guarda otra particularidad que durante siglos despertó interés: sus hojas grandes, firmes, de color verde oscuro en la parte superior y grisáceas en el reverso.

Árbol de níspero. Foto. Carina Costello

Originario de China y ampliamente cultivado en Japón y otras regiones del mundo, el níspero fue utilizado inicialmente también como árbol ornamental. Con el tiempo, la selección de ejemplares con frutos más grandes y sabrosos favoreció su expansión como cultivo frutal.

Una hoja utilizada durante siglos

Las hojas del níspero tienen una larga presencia en la medicina tradicional china. Históricamente fueron empleadas en preparaciones destinadas a aliviar la tos, algunas molestias respiratorias y trastornos digestivos, entre otros usos. Una revisión científica publicada en el Journal of Ethnopharmacology identificó 164 compuestos en las hojas, entre ellos flavonoides, triterpenos, ácidos orgánicos y otros componentes vegetales.

Entre los compuestos estudiados aparecen el ácido ursólico y otros triterpenos, además de sustancias fenólicas. Investigaciones de laboratorio de INTA  encontraron actividad antioxidante y antiinflamatoria y observaron que determinados flavonoides pueden inhibir la enzima alfa-glucosidasa, involucrada en la digestión de los carbohidratos.

Sin embargo, allí aparece una diferencia importante entre uso tradicional y eficacia médica demostrada. Buena parte de los trabajos disponibles se realizaron en células, animales o con extractos concentrados. Todavía faltan investigaciones clínicas que permitan establecer con precisión sus efectos, dosis y seguridad en personas. Por eso, no puede afirmarse que una infusión de hojas de níspero trate la diabetes, “depure” los riñones o reemplace medicamentos.

Una precaución fundamental: las semillas

La distinción entre las distintas partes de la planta es especialmente importante. Las semillas del níspero no deben utilizarse como remedio casero. Contienen amigdalina y prunasina, sustancias capaces de liberar cianuro. Un análisis realizado sobre semillas pulverizadas encontró concentraciones que, en varias de las muestras estudiadas, podían superar los valores considerados seguros para una exposición aguda.

Nísperos. Foto. Archivo

El níspero es así un ejemplo de cómo una planta aparentemente cotidiana puede esconder una historia botánica y medicinal mucho más extensa que la de su fruto. Sus hojas continúan bajo investigación por la variedad de sustancias que contienen, pero la ciencia todavía busca determinar cuánto de aquella antigua tradición puede convertirse en un beneficio comprobado para la salud.

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