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Los análisis de laboratorio y los estudios por imágenes pueden convertirse en una experiencia estresante para muchos niños y sus familias. El temor a lo desconocido, la incertidumbre sobre lo que ocurrirá y alguna experiencia previa negativa suelen aumentar la ansiedad antes de ingresar al consultorio.
Especialistas en atención pediátrica sostienen que la preparación debe comenzar antes de salir de casa. Explicar el procedimiento con palabras sencillas y acordes a la edad permite que el niño entienda qué sucederá y se sienta más seguro.
También aconsejan evitar promesas como “no te va a doler nada”, ya que una molestia inesperada podría generar desconfianza. En cambio, recomiendan anticipar con honestidad que puede existir un pequeño pinchazo, un ruido fuerte o la necesidad de permanecer quieto durante algunos minutos.
El juego como herramienta para reducir la ansiedad
La recreación del estudio mediante muñecos, bloques u otros juguetes ayuda a transformar una situación desconocida en algo más familiar. La doctora Jimena Carpio explicó que utilizan actividades lúdicas para preparar a los pacientes a nivel cognitivo y emocional.
Una de las propuestas consiste en armar un resonador con bloques para que los chicos puedan comprender cómo funciona el equipo antes de realizarse el estudio. En el caso de una resonancia magnética, también resulta importante explicarles qué sonidos escucharán y que podrán utilizar auriculares o protectores auditivos.
El procedimiento no causa dolor, pero requiere permanecer inmóvil. Por eso, una opción es practicar previamente en casa mediante juegos como quedarse quietos “como una estatua”.
En los estudios del sistema nervioso central realizados a menores de siete años puede ser necesaria la sedación, debido a que incluso un movimiento mínimo podría dificultar la correcta evaluación de las imágenes.
Cómo acompañarlos durante una extracción de sangre
La extracción suele ser uno de los procedimientos que más temor genera. Paula Devincenzi, bioquímica, señaló que el personal encargado debe estar especialmente capacitado para trabajar con bebés y niños y utilizar elementos adecuados para sus vasos sanguíneos.
La profesional recomendó explicar que sentirán un “pinchacito similar a la picadura de un mosquito”, sin minimizar la situación ni generar falsas expectativas. Un ambiente confortable y pequeños gestos, como una curita con diseños infantiles o un diploma, también pueden favorecer un recuerdo más positivo.
Cinco recomendaciones para preparar a los chicos
- Explicar qué ocurrirá con palabras simples y adecuadas para su edad.
- Recrear el estudio en casa mediante juegos, juguetes o muñecos.
- Escuchar y validar el miedo sin minimizar lo que sienten.
- Llevar un objeto que les brinde seguridad, como un peluche.
- Reconocer su esfuerzo, independientemente de cómo hayan reaccionado.
Los especialistas remarcaron que la calidad de la atención no depende únicamente de la tecnología, sino también de la empatía, la contención y la manera en que se acompaña a cada niño.