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Varillas radiestésicas: qué son, cómo se usan y por qué algunas personas las eligen para la introspección

No se  las utiliza para predecir el futuro ni para sustituir decisiones importantes, sino como una herramienta que invita a detenerse, ordenar preguntas y generar un momento de reflexión.
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En tiempos atravesados por las urgencias, las obligaciones y el ritmo acelerado de la vida cotidiana, distintas prácticas vinculadas con el bienestar y la búsqueda personal ganaron espacio entre quienes intentan encontrar momentos de calma y reflexión. Entre ellas aparece la radiestesia, una práctica que utiliza instrumentos como péndulos o varillas y que, para quienes la desarrollan, puede funcionar como una herramienta de exploración e introspección.

Sol Climént, personal trainer y terapeuta holística, trabaja con varillas radiestésicas y plantea una mirada alejada de las certezas absolutas o de la idea de anticipar acontecimientos. Para ella, el principal valor de la experiencia está en aquello que sucede durante el proceso de formular una pregunta y prestar atención a lo que esa inquietud genera en la persona.

Las varillas radiestésicas son una herramienta de escucha e introspección”, explicó Climént, quien señaló que las utiliza para acompañar procesos de exploración personal a partir de preguntas concretas.

En la radiestesia se utilizan diferentes instrumentos, entre ellos péndulos y varillas metálicas en forma de “L” o “Y”. Dentro de esta práctica, los movimientos de esos elementos reciben distintas interpretaciones por parte de quienes los utilizan.

No se trata de “adivinar el futuro”

Uno de los puntos sobre los que Climént hace especial hincapié es el alcance que, desde su perspectiva, debería tener esta herramienta.

Su valor no está en predecir el futuro ni en reemplazar decisiones importantes, sino en generar un momento de conexión interior, silencio y reflexión”, sostuvo.

La aclaración resulta central dentro de su manera de abordar la actividad. Según explicó, la intención no es que las varillas determinen qué debe hacer una persona frente a una situación determinada, sino que la experiencia pueda servir como una instancia para detenerse frente a una pregunta.

Climént considera que ese momento puede permitir que alguien observe con mayor claridad aquello que lo preocupa, sus dudas o las alternativas que tiene frente a una situación.

De esta manera, pone el foco menos en buscar una respuesta externa y más en el proceso personal que puede generarse alrededor de una consulta.

El valor de detenerse y hacerse preguntas

Para la terapeuta, uno de los aspectos centrales de la práctica es la posibilidad de generar una pausa.

Más allá de las diferentes interpretaciones, muchas personas encuentran en esta práctica un espacio para detenerse, formular preguntas con mayor claridad y escucharse a sí mismas”, señaló.

En ese sentido, la experiencia comienza incluso antes del movimiento de las varillas. Elegir qué preguntar, transformar una preocupación general en una consulta concreta y pensar por qué determinada cuestión ocupa un lugar importante forman parte, según su mirada, de ese proceso introspectivo.

Climént sostiene que no todas las personas necesariamente interpretarán la experiencia de la misma manera. Por eso insiste en el respeto por las creencias individuales y, principalmente, en la libertad de cada persona para tomar sus propias decisiones.

¿Qué son las varillas radiestésicas?

Dentro de la radiestesia existen diferentes tipos de instrumentos. Uno de ellos son las varillas en forma de “L”, generalmente dos piezas metálicas sostenidas con las manos que pueden girar o cruzarse durante su utilización. También se emplean tradicionalmente varillas en forma de “Y” y péndulos.

A lo largo del tiempo, la radiestesia estuvo asociada a distintos usos. Una de sus aplicaciones históricamente más conocidas fue la búsqueda de agua subterránea mediante ramas o varillas, mientras que posteriormente la práctica comenzó a vincularse también con interpretaciones de carácter energético, espiritual o introspectivo.

Estas interpretaciones forman parte de las creencias y postulados propios de la radiestesia y no deberían confundirse con métodos de diagnóstico médico ni utilizarse para reemplazar decisiones profesionales.

En el caso de Climént, la aplicación que propone está orientada específicamente hacia el terreno personal y reflexivo.

Una herramienta dentro de su recorrido personal

Climént contó que llegó a las varillas como parte de su propia experiencia y de las distintas herramientas que fue incorporando a su actividad.

Como personal trainer y terapista holística descubrí en las varillas una herramienta que utilizo como apoyo en procesos de introspección”, expresó.

Su formación y recorrido, explicó, la llevaron a trabajar desde una perspectiva que combina el bienestar corporal con diferentes prácticas vinculadas con la búsqueda personal.

Sin embargo, remarca que el uso de las varillas debe hacerse con determinados límites.

“Siempre desde el respeto por cada persona, sus creencias y su libertad para decidir”, enfatizó.

De esta manera, plantea que quien participa de una experiencia de este tipo debe conservar en todo momento la autonomía sobre aquello que decide para su vida.

Escuchar antes que buscar certezas

Desde la perspectiva de Climént, entonces, las varillas no deberían convertirse en un elemento al que una persona entregue el control sobre sus decisiones. El interés estaría puesto en aquello que la pregunta moviliza y en el tiempo destinado a observarse.

Una inquietud sobre una relación, un proyecto, un cambio personal o cualquier otra situación puede convertirse, bajo esa mirada, en el punto de partida para reflexionar sobre qué se desea, qué genera temor o qué aspectos necesitan ser revisados.

Por eso, frente a la expectativa que muchas veces rodea a este tipo de herramientas, Climént insiste en una definición más sencilla: preguntar, detenerse y escucharse.

Para ella, esa es la dimensión que puede aportar la práctica más allá de las distintas creencias que cada persona tenga sobre la radiestesia.

“La invitación es simple y especial: abrir un espacio para conocerse un poco más, con responsabilidad, respeto y el corazón dispuesto a aprender”, concluyó.

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