inicia sesión o regístrate.
No recordar dónde quedaron las llaves, tardar en encontrar una palabra o entrar a una habitación y olvidar qué se iba a buscar son situaciones frecuentes que pueden aumentar con los años, pero no todos los olvidos forman parte del envejecimiento normal, ya que hay algunos que deberían llamarnos la atención y detectar los cambios a tiempo puede hacer la diferencia.
Cada 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Alzheimer, una fecha que busca generar conciencia sobre una enfermedad que afecta principalmente a las personas mayores, aunque no forma parte del envejecimiento normal.
La memoria cambia a lo largo de la vida y algunas fallas ocasionales pueden ser esperables, pero lo importante es observar la frecuencia, la evolución y, sobre todo, el impacto en la vida cotidiana. Cuando una persona comienza a tener dificultades para resolver tareas que antes hacía con normalidad, se desorienta, repite constantemente las mismas preguntas o pierde autonomía, es recomendable consultar. La demencia, de hecho, no es una consecuencia normal ni inevitable del envejecimiento.
"Más que un olvido aislado, lo que debería llamar la atención es un cambio respecto de cómo funcionaba habitualmente esa persona. Si empieza a repetir preguntas, tiene dificultades para realizar tareas conocidas o los problemas de memoria interfieren con su autonomía, es importante realizar una consulta y no atribuirlo simplemente a la edad", explicó el Dr. Facundo Frissia (MP 3830), neurólogo del CMC de Salta de Boreal Salud.
¿Qué puede ser normal y qué debería generar una consulta?
La clave no está en alarmarse ante cada olvido, sino en reconocer cuándo deja de ser algo ocasional y empieza a modificar la vida cotidiana y algunos ejemplos son:
- Olvidar dónde se dejaron las llaves: puede ser habitual. Colocarlas repetidamente en lugares inusuales y no poder reconstruir qué se hizo con ellas merece atención.
- Olvidar ocasionalmente una cita o un nombre y recordarlo después: puede ocurrir con la edad. Olvidar repetidamente información reciente o hacer varias veces la misma pregunta es una señal para consultar.
- Tardar en encontrar una palabra: es frecuente. Perder el hilo de una conversación, tener problemas reiterados para expresarse o utilizar palabras que dificultan hacerse entender requiere atención.
"Consultar tempranamente permite evaluar no solamente la memoria, sino también otras funciones como el lenguaje, la atención, la orientación y la capacidad para resolver problemas. Muchas veces es la familia la primera que detecta cambios que la propia persona no registra, y esa observación también es importante", agregó el especialista.