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Conducir representa mucho más que el acceso a un medio de transporte: para muchas personas también significa independencia y autonomía.
Sin embargo, con el paso de los años pueden aparecer cambios físicos y cognitivos que afectan la capacidad para estar al volante. Aunque suele asociarse este debate con una edad determinada, en la Argentina la legislación no fija un límite etario a partir del cual una persona deba dejar de conducir.
La normativa vigente establece controles más estrictos a medida que aumenta la edad, pero la decisión de continuar manejando depende de que el conductor conserve las aptitudes necesarias para hacerlo de manera segura.
Lo que aumenta el riesgo
Un estudio realizado por la Fundación Mapfre advierte que el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento puede incrementar el riesgo al volante.
No obstante, los investigadores remarcan que el objetivo no debe ser restringir injustificadamente la movilidad de los adultos mayores, sino evitar que conduzcan cuando ello represente un peligro para sí mismos o para terceros.
La investigación también destaca la importancia de mantener una comunicación abierta entre las personas mayores, sus familiares y los profesionales de la salud, ya que abandonar la conducción suele ser una decisión difícil desde el punto de vista emocional.
Según la muestra analizada por la Fundación Mapfre, las personas dejan de conducir, en promedio, a los 75 años. Sin embargo, los especialistas aclaran que esa cifra no constituye una recomendación ni un límite, sino simplemente el promedio observado entre los participantes del estudio.
Los motivos que llevaron a abandonar la conducción fueron principalmente las condiciones médicas (41%), los problemas de memoria (36%), las dificultades para manejar el vehículo (32%) y un diagnóstico de demencia (23%).
Para ver bien, una persona de 60 años necesita 10 veces más luz que una de 19 años. Es por esto se debe evitar conducir por la noche".
Influencia de los familiares
Además, el 45% de los exconductores mayores reconoció que dejó de manejar por sugerencia o presión de personas de su entorno, y no por decisión propia.
Cuando fueron consultados los familiares, las respuestas fueron incluso más contundentes: el 74% aseguró que el adulto mayor dejó de conducir de manera involuntaria, principalmente debido a problemas cognitivos (61%), dificultades para conducir o limitaciones físicas (35%) y diagnósticos de demencia (17%).
El estudio también analizó el impacto emocional que implica dejar el auto. Expresiones como "ya no soy el mismo", "mi familia ya no confía en mí" o "ya no sirvo para nada" fueron frecuentes entre quienes atravesaron ese proceso. De hecho, el 41% de las personas estudiadas afirmó haber vivido esa transición de forma negativa, principalmente por la pérdida de autonomía e independencia.
Recomendaciones
En caso de que un adulto mayor continúe manejando, el estudio de la Fundación Mapfre recomienda que realicen todos los controles psicofísicos correspondientes y sigan las indicaciones de los profesionales de la salud.
Aconseja viajar acompañado siempre que sea posible, evitar conducir en horarios pico, durante la noche o bajo condiciones meteorológicas adversas, y prestar especial atención a los efectos que puedan tener los medicamentos sobre la capacidad para manejar.
En definitiva, tanto la evidencia científica como la legislación coinciden en un punto: no es la edad la que determina cuándo una persona debe dejar de conducir, sino el estado de sus capacidades físicas y cognitivas para hacerlo sin poner en riesgo su propia seguridad ni la de los demás.
Puntos clave para recordar
A medida que se envejece, la visión, reflejos y audición cambian. Esto puede hacer que resulte más difícil conducir en forma segura.
Las personas de 70 años o más tienen más probabilidades de chocar que cualquier otro grupo de edad, además de los conductores de 25 años o menos. Y debido a que los conductores mayores son más frágiles, tienen más probabilidades de lesionarse o de morir a causa de estos choques.
Hay que tener en cuenta que la mayoría de las personas conducen de 7 a 10 años más de lo que deberían. Algunas señales a las que debe prestar atención:
- A menudo, otros conductores le tocan bocina.
- Tiene accidentes, incluso si se trata de colisiones menores.
- Tiene dificultades para mantenerse en su carril.
- Se pierde, incluso en caminos que conoce.
Revísese los ojos cada 1 o 2 años si tiene 65 años o más. O bien, revíseselos tan pronto como sea posible si nota algún cambio. Asegúrese de que la receta médica de sus anteojos sea la correcta".
Qué exige la Ley en Argentina
En la Argentina no existe una edad a partir de la cual una persona esté obligada por ley a dejar de manejar. Lo que sí establece la normativa es un sistema de renovaciones más exigente conforme avanza la edad del conductor.
Ahora bien, por lo general, aunque depende de cada jurisdicción, a partir de los 65 años aumentan los controles para renovar la licencia y, desde los 70 años, el registro debe renovarse todos los años.
Para obtener esa renovación es necesario cumplir con requisitos adicionales, entre ellos:
- Completar una declaración jurada informando si tiene o tuvo afecciones físicas, cardiológicas, neurológicas, psicopatológicas o sensoriales.
- Aprobar un examen médico psicofísico que evalúa la aptitud física, visual, auditiva y psíquica.
- Aprobar un examen teórico sobre normas de tránsito, señalización, legislación y prevención de siniestros viales.
- Aprobar un examen práctico de conducción.